ESPIRITUALIDAD Y POLICÍA
por Jaume Arasa

La policía debemos hacernos responsables de nuestros actos. 

Son momentos convulsos. A los problemas habituales de conflictos de convivencia, drogas, robos, violencia, explotación sexual, etc., se suman constantes manifestaciones que denuncian la corrupción y gestión de los gobiernos y el malestar que generan los sueldos bajos, o la falta de trabajo. En la calle es evidente el aumento de la pobreza y hay estudios que indican que esta pobreza repercute en el número de suicidios y en el aumento de personas con enfermedades mentales. A esto se añaden los problemas internacionales de guerras, terrorismo y victimas desplazadas de los conflictos, problemas que nos tocan cada vez más de cerca.

Tenemos que valorar qué parte de responsabilidad tiene en todo ello la institución policial y las personas que trabajamos en ella. En la historia reciente, estructuras poco democráticas y con fines egoístas se han servido de la policía para mantenerse en el poder y han sido protagonistas de abusos de autoridad y excesos en el uso de la fuerza. Estos hechos permanecen en el recuerdo de muchas personas y se asocian a emociones de rechazo que a veces generan una aversión hacia nosotros. Debemos aceptarlo como un hecho que está ahí, lo cual no nos exime de la responsabilidad de nuestros propios actos y de la obligación de no reaccionar de la misma manera.    

No obstante, la ley nos obliga a desahuciar a personas sin recursos por mandato judicial; y a  desalojar a gente que está reivindicando mejoras sociales. Hacemos cosas que van en contra de la moral objetiva y del bien común; y estos actos alimentan este rechazo histórico previo. A mi parecer, ser consciente de ello y decirlo abiertamente aporta claridad al asunto.

Nosotros mismos, como policías, tenemos motivos para estar descontentos, agobiados, y desesperanzados; pero dejarnos llevar por eso, lo único que favorece es a que la situación actual se mantenga. Debemos hacer el esfuerzo de vivir nuestra profesión de forma consciente y con una actitud positiva; porque esta actitud es  la precursora del cambio que ha de suceder tarde o temprano.

Yo entré de muy joven en la policía autonómica; movido por un ideal de ayuda al prójimo. Y he  trabajado en diferentes puestos, atrapado de entrada por el personaje. Pero el despertar se ha reflejado también en mi profesión a la que estoy intentando aportar este plus de calidad que da el hecho de estar presente. He mantenido contactos con altos cargos políticos y administrativos, he propuesto realizar unas jornadas poniendo en contacto a la policía con personas de distintos ámbitos sociales que se distinguen por una especial sensibilidad en el ámbito de la conciencia.  También he conseguido introducir el concepto de  autoconciencia en el código ético de la policía de Cataluña añadiéndolo a los valores tradicionales. Y  en la actualidad estoy preparando un curso destinado a desarrollar este concepto que, si se aprueba, se realizará en el marco del sindicato mayoritario del cuerpo. 

Espero que esta experiencia personal pueda servir de ejemplo a todo el que quiera dedicarse a difundir el valor del Trabajo en su propio ámbito laboral porque esta responsabilidad la compartimos todos.  

Sin Comentarios

Categorías Economía y sociedad, Espiritualidad, Yo experiencia | Etiquetas:

Redes Sociales: Facebook, Twitter, Google Bookmarks, del.icio.us, StumbleUpon, Digg, Reddit, Posterous.

Puedes seguir cualquier comentario de esta publicación a través de RSS 2.0.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>