EL AMOR EN LA RELACIÓN CONFLICTIVA CON LOS DEMÁS

 
Podemos definir el yo experiencia como el desarrollo existencial de la persona resultante de actualizar el potencial de inteligencia, amor y energía que es en respuesta a los estímulos procedentes del exterior. En el momento actual, nuestra personalidad es el conjunto de conocimientos, relaciones y habilidades que hemos acumulado a lo largo de nuestra historia personal en contacto con todas las personas que de una forma directa o indirecta han participado en este desarrollo, de una manera consciente, como nuestros padres y maestros, o de una forma involuntaria, en relaciones circunstanciales como las laborales, las sociales o las puramente casuales.
 
Es importante tomar conciencia de que todas nuestras opiniones, filias, fobias y tomas de posición se refieren siempre a algo o alguien. Por lo tanto nuestra historia, nuestra realidad personal carece de sustancia sin esta presencia de los demás en nuestra conciencia. De tal manera que, mirándolo desde un nivel más elevado, esta historia es tan “suya” como “nuestra”.
 
El punto de vista más elevado es el de la conciencia superior del Yo Esencial, que vive todas las relaciones desde la evidencia de la Unidad. Esta Unidad contempla cada una de estas relaciones como un proceso de toma de conciencia de las diferentes formas que participan en ella. Ve las relaciones armónicas como una fase ya establecida del proceso y observa las conflictivas como una fase dinámica del mismo. A los ojos de lo superior, la más interesante, porque es la que posibilitará una nueva actualización consciente del amor que son las partes ahora enfrentadas.
 
Allí donde hay conflicto, se está luchando por una nueva situación de equilibrio, siempre y cuando las personas que participan en el mismo estén interesadas en él. Cuando lo único que importa es la destrucción del otro, el amor no alcanza a ir más allá del egocentrismo y se dilapida sin dar fruto alguno. Esto es lo que sucede siempre que se plantean cuestiones de “amor propio”. Y para destruir al otro no hace falta matarlo físicamente, basta con impedirle hacer uso de sus capacidades, con prohibirle pensar, querer o actuar. O con condenarlo por el hecho de haber pensado, querido o actuado de una forma que a nosotros nos disgusta. O con perdonarlo, simulando que estamos por encima de él, pero manteniendo nuestra lista de agravios.
 
No nos podemos cansar de recordar que el amor se ejercita y actualiza frente a lo que nos disgusta. De la misma manera que carece de sentido ponerse a estudiar lo que ya sabes, tampoco lo tiene ponerte a querer lo que ya forma parte de ti, lo que ya está armonizado en ti.  Si quieres actualizar tu amor y, sentirte así más feliz, has de amar a “tus” enemigos; precisamente porque aparecen como malos en tu conciencia y, por tanto, se te plantea la necesidad de integrarlos. La necesidad es tuya, si quieres ser feliz. Si borras del mapa a la persona que juega ahora el papel de oponente, no harás más que aplazar tu problema, porque esta persona está poniendo al descubierto una brecha que hay en tu conciencia. Y tarde o temprano, se reproducirá el problema con otros protagonistas. Porque el Amor no cesará de presentárnoslo hasta que lo resolvamos.
 
Claro que eso no es algo que pueda hacer el personaje; el personaje solo sabe dominar o ser dominado y las relaciones se establecen entre iguales. Por eso, a menudo, el conflicto es el primer paso hacia esta igualdad que permitirá la relación. Porque cuando uno es propiedad de otro, no hay relación posible.      

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4 Comentarios

  1. Comentario de Olga el día 7 mayo, 2011

     
    Hola Jordi!
    Hoy decido estrenarme en esto de hacer comentarios. Hasta ahora me limitaba a leer lo que escribías y los comentarios que hacíais. 
    El tema que comentas es bastante importante y omnipresente en nuestras vidas, pero como nos resulta incómodo, tratamos de esquivarlo. Pero como muy bien dices, la necesidad es nuestra, si queremos ser felices.
    Vamos por la vida cargados de experiencias previas, prejuicios y actitudes, que forman parte de unas ideas que nos han terminado dando sufrimiento. Así que va siendo hora, de que el amor que somos se proyecte en el exterior para tratar de cambiar conflictos por crecimiento.
    Un abrazo!!!

  2. Comentario de Gianni el día 7 mayo, 2011

    Podemos resumir que los conflictos que se nos presentan son un paso inevitable para poder integrar nuestro entorno. Tener conciencia de esta unidad requiere la integración de situaciones que, en un principio, se oponen a nuestra manera ordinaria de vivir. 

    • Comentario de J.Sapés el día 8 mayo, 2011

      El miedo a reproducir pasados conflictos, no resueltos, nos mantiene prisioneros de los mismos. Por eso nuestra manera ordinaria de vivir suele estar tan por debajo de lo que intuimos como la verdadera felicidad.

  3. Comentario de Ricard el día 11 mayo, 2011

    A veces se teme o tememos quedarnos solos, cuando ésta sería una posibilidad para aumentar la calidad de nuestro Amor hacia los demás. Esto me recuerda el primer libro que leí de Blay: "Conciencia, existencia, realización".
    Se trata pues de la oportunidad de acceso a otro centro de un orden superior.
    En la bibliografía espirirual se describe esto como "la travesía por un desierto", o también "el paso a traves de un túnel" cuyo final al principio no se ve. Popularmente decimos que el corazón tiene razones que la mente todavía  no comprende.
    Son los dos movimientos : quedarse solo (contemplación) y "bajar al patio de los leones" (acción). Mientras nuestro sufrimiento de la vida innecesario, se va transmutando en sufrimiento con sentido. Y empezamos a sintonizar con personas que tienen nuestras mismas inquietudes o motivaciones parecidas.
    Estas son las líneas que resuenan en mí al leer el texto.
    Muy cordialmente,
    Ricard 

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