DIVERSAS EXPRESIONES DEL AMOR
 
Decía Blay que el Amor es el sentimiento derivado de la comprensión de la unidad del Todo. Pero este Todo se expresa de muchas maneras; y está presente en todas y cada una de ellas.
 
Por ejemplo, encontramos el amor en muchos procesos intelectuales: el interés por conocer las cosas, el gozo que se experimenta al descubrir la verdad, sobre todo si la estamos persiguiendo con ahínco. También se percibe en la necesidad de tener razón, para reforzar nuestra posición personal; o de dársela a la gente que queremos. A menudo, la gente mantiene determinadas ideologías o creencias simplemente para sentirse formar parte de un colectivo. Y no hay más que ver cómo utilizamos la fantasía para animarnos imaginando situaciones gratificantes. Las “corazonadas” son también una gentileza del intelecto que nos promete que ocurrirá lo que deseamos.
 
El amor está también presente en el plano físico: en la sensación de vitalidad que nos proporciona un cuerpo sano que obedece nuestra voluntad; en el uso que de él hacemos participando en actividades deportivas y desarrollando habilidades específicas. Pero sobre todo, en el placer que nos producen los sentidos. El amor, en el plano físico, se llama placer. Por supuesto que hay amor en el sexo; a menudo es la única clase de amor que hay en las relaciones. Y también lo hay en el disfrute de una buena comida.
 
Evidentemente donde más amor hay es en el plano afectivo: ahí encontramos el amor romántico y el que sostiene las relaciones íntimas. De hecho el primero es más intelectual que afectivo, porque se basa en una fantasía acerca del otro. El segundo, el que sostiene realmente las relaciones, es el que está más próximo a la conciencia de unidad, porque se basa en querer al otro tal como es, porque es él, y no porque sea especialmente extraordinario.
 
Pero en este centro se manifiesta también el amor como estética o belleza, que es la apreciación de la forma concreta y específica que tienen las cosas; como creatividad que es la capacidad de producir nuevas formas y como voluntad que es la facultad de mantener operativo el amor en una determinada dirección.
 
El amor en los planos superiores es la conciencia de participación en una unidad más grande que puede ser la pareja, la familia, la nación, la humanidad o la Realidad. No es una participación personal, corporativa; sino la evidencia de ser parte de una entidad más grande que es la que tiene el protagonismo, el sentido y la finalidad. Aquí no se es amado ni gratificado, se es uno con la totalidad que te contiene.
Dejar un comentario

8 Comentarios

  1. Comentario de Ricard el día 20 junio, 2011

    A mí se me ocurre escribir:
    ¿Cuándo el amor diversificado se vuelve verdaderamente eficiente y eficaz (por emplear términos económicos)?
    Cuando existe una integración centrada de la personalidad (yo-experiencia) en todos sus ámbitos.
    Recuerdo de joven muchos amores hacia estudios, hobbies, deportes y diversiones que me sirvieron de pequeños despertares; pero que sólo adquirieron consistencia (verdadera eficiencia y eficacia en el servicio a los demás y satisfacción personal), cuando fueron orientados desde una personalidad centrada.
    Esta experiencia de centramiento resulta a menudo "crucificante".
    Uno primero: ha de romper sus falsas seguridades ancladas en el ser por el miedo (también se llama a esto superar las propias mentiras existenciales); y segundo: salir adelante en una sociedad que por capitalista, es proclive a la neurosis y al egoismo de la posesión material y del dinero.
    Y hacerlo sin perder la paz interior. ¡Sobre todo sin perder la paz y la esperanza!
    No resulta fácil.
    'Me´n surto com bonament puc'  decimos en catalán.
    Menos mal que todavía quedan buenas personas en el mundo.
    Buenas personas lo son, sin duda, las que tratamos de seguir el trabajo de Blay.
    Cordialmente,
    Ricard

  2. Comentario de Olga el día 26 junio, 2011

    Me gusta lo que dices: "El amor en los planos superiores es la conciencia de participación en una unidad más grande. No es una participación personal, corporativa; sino la evidencia de ser parte de una entidad más grande que es la que tiene el protagonismo, el sentido y la finalidad. Aquí no se es amado ni gratificado, se es uno con la totalidad que te contiene".
    Porque cuando ves esto, todo es grande, nada es concreto. Todo sucede per algun motivo, formamos parte de un engranaje. I ves que Todo es Uno, Somos Uno.

  3. Comentario de Ricard el día 26 junio, 2011

    Sin creer estar en contradicción con lo que dice el Sr. Jordi Sapés:
    Pienso que todo depende de lo que creamos que es lo personal; porque a la vez lo personal puede ser la Persona: ¡una realidad (Realidad) muy grande!       
    Tat tuam asi, Tú eres eso, dicen los hindús.
    El Ser puede parecer tan grande que para muchas creencias, filosofías o credos es completamente impersonal.
    Para mí el ego existe, y es un instrumento que sirve para abrirnos a una realidad más grande que la que normalmente las personas están o estamos acostumbrados a vivir.
    También el ego puede servir para inflarnos de orgullo, por eso en muchas filosofías el ego es una falacia y no existe. P. e. en el buddhismo.
    Sí intuir que Todo es Uno y Somos Uno es maravilloso.
    Muchas gracias.

  4. Comentario de Olga el día 26 junio, 2011

     
    Disculpa mi ignorancia Ricard, estàs seguro que el ego es un instrumento que nos abre a una realidad más grande? o hace que nos anclemos en una realidad, que de realidad, no tiene nada?

  5. Comentario de Ricard el día 27 junio, 2011

    No es ignorancia Olga, si tu creencia te da paz y ánimo resulta algo verdadero y útil para ti. ¡Lo mismo miro de aplicarme!
    El ego, para mí, es un término y un instrumento (en el sentido de vehículo pequeño) neutro en sí.
    Cordialmente,
    Ricard

    • Comentario de J.Sapés el día 27 junio, 2011

      Hola Ricardo, nosotros distinguimos entre la personalidad, que es este instrumento que tú dices, y el ego, que es la idea que nos meten en la cabeza de pequeños, de que para ser tenidos en cuenta y queridos debemos llegar a ser de una determinada manera y no de otra. Esta idea es de todo menos neutra, porque condiciona toda nuestra vida, todas nuestras relaciones y, a menudo, la propia espiritualidad, que se pone también al servicio de este llegar a ser más no se qué.
      Nuestra personalidad es enteramente positiva, pero el ego nos impide disfrutarla porque la contamina con sus complejos de inferioridad y superioridad. Y da igual si te crees inferior o superior a los demás porque esto te impide sentirte uno con la realidad.
      Em cambio ser distinto, ser tú mismo, dentro de la totalidad del Uno, pone de manifiesto el Amor de Dios que ha querido manifestarse de un modo tan diverso. Y tan personal, como tú bien dices.

  6. Comentario de Ricard el día 27 junio, 2011

    Muchas gracias, reconozco que a veces me pierdo con la terminología de diferentes autores. Lo importante es identificar a lo que nos estamos refiriendo y me parece, Jordi, una explicación maravillosa.
    Creo que ahora a Olga la puedo entender mejor.
    Saludos cordiales,
    Ricard

  7. Comentario de Miquel Cazaña el día 14 julio, 2011

    Hola a todos,
    Llevo algunos años en el Trabajo con Jordi Sapés y quisiera comentar mi experiencia e intentar relacionarla con el artículo y con lo que estáis debatiendo. Realmente esta explicación que ha subrayado y comentado Olga "…se es uno con la Totalidad que te contiene" es muy clara. Más que verlo lo experimentas, y parece que siempre haya sido así por que es nuestra naturaleza; vivirnos como Todo. De pequeñitos nuestra conciencia lo abarcaba todo y por eso éramos tan felices, pero llegó un día en que empezaron los recortes; esto no es tuyo, tu eres tonto, deja eso, etc. La expresión de nuestro Amor quedó reducida a circunstancias concretas en las que considerábamos que nos podíamos sentir felices. Y continuamos viviendo así, aunque realmente podemos volver a un estado de plenitud, un estado de conciencia en el que no nos falta nada.
    Y este faltar pertenece al plano afectivo. Uno puede llegar a sentirse tan o tan poco identificado mirando su cuerpo como mirando las personas que hay a su alrededor, o incluso los objetos. Tu tienes la surte de existir y de estar ahí, necesitas mucho menos el exterior y por eso lo puedes apreciar tal como es.
    Evidentemente, el personaje se arrastra durante largo tiempo. Y ahí todo tiene una dimensión enlatada, filtrada y minúscula, sin posibilidad de comparación con este estado mencionado en el artículo y comentado por Olga. En el personaje todo es concreto. Aunque esta dimensión del personaje tiene toda la lógica del mundo, como vemos en el primer año.
    Un abrazo,
               Miquel

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>