O B S E R V A C I Ó N    D E L    P E R S O N A J E
Y    R E C O N E X I Ó N    C O N    E L    F O N D O

El curso de observación del personaje, autoestima y experiencia del Yo Central parte de un mínimo conocimiento de la línea de trabajo de Antonio Blay. Supone, por tanto, haber realizado el primero.
ojo de gato
Este curso va directamente al trabajo práctico y concreto. Se trata de ver si la teoría es cierta y como se concreta en nuestro caso personal:

Lo primero para ver cualquier cosa es ponerte fuera de lo que quieres mirar. Si quieres observar el personaje tienes que estar necesariamente fuera de él. Descubrir la existencia de un observador en ti es el primer paso que vamos a dar. Este observador no juzga, no dice si algo está bien o mal, se limita a observar. Al observador le da lo mismo la clase de pensamientos, sentimientos y actos que contempla; está más allá de ellos, está en otro nivel.

El segundo paso es tener claro lo que hay que observar; tener claro a qué llamamos “personaje”. El personaje no es la parte de ti que te disgusta; es un nivel de conciencia en el que te confundes con ciertas ideas, sentimientos y formas de reaccionar introducidas en tu mente durante la infancia. Y muchas de estas ideas, de entrada, ni tan siquiera las percibes porque están en tu subconsciente. Lo normal es que te confundas con el personaje y lo llames “yo”. Ten en cuenta que el personaje es el que quiere cambiar; quiere mejorar, quiere llegar a ser; y por eso se apunta al Trabajo. Bienvenido sea: es una gran ayuda tener un personaje interesado en esto; pero lo que debemos hacer es agradecerle los servicios prestados y recuperar el control de nuestra propia vida.

Para ello el primer paso es descubrir que el YO es otra cosa y que lo que llamamos “yo” es en realidad este personaje. Se puede descubrir (aunque no mantener) de manera inmediata, constatando que hay otro nivel de conciencia superior al ordinario. Esto es lo que aquí llamamos “despertar” y estar “despierto” o “dormido”. Para eso están los dos primeros ejercicios que hacemos: el de los despertadores y el de romper las rutinas. Para saber si funcionan necesito que, de entrada, me cuentes cómo te sientes y las experiencias que tienes. Uno mismo, al menos en tres meses, no puede decidir cuando está despierto y cuando está dormido; porque, antes de la experiencia, cada uno entiende lo de estar despierto a su manera.

De paso, cuando me cuentes cómo te va, aprovecharé para hacerte notar que estás en manos del personaje mucho más de lo que pensabas. Te haré ver que la mayor parte de lo que consideras “espiritual”, no es más que el yo ideal. Pero lo importante es que también lo verás por ti mismo porque, al despertar, aunque sea de una forma breve y fugaz, pero reiterada, tendrás la experiencia de lo que es el Yo superior; y por consiguiente verás también lo que no lo es. Si esto no está claro de entrada, es inútil ponerse a observar el personaje; porque pasa lo de siempre: el yo ideal utiliza las ideas del Trabajo para machacar al yo idea; se dedica a reforzar lo que cree que ya está bien y a rechazar lo que cree que está mal; pero siempre dentro de los límites de su territorio. Es como disfrazar a un ladrón de policía y ponerlo a vigilar un almacén.

Cuando hayas experimentado cómo se vive el YO y la realidad desde un nivel superior; entonces desearás ver al personaje, pero no para mejorarlo ni para perfeccionarlo, sino para desactivarlo; porque te darás cuenta de que en otro nivel ya eres esta comprensión, paz y seguridad que buscas, y que por desgracia, no lo puedes mantener por culpa del personaje. Entonces iniciaremos los ejercicios de observación del personaje.

Esta observación del personaje parte del recuerdo de un suceso ya acontecido; recuerdo que el personaje ha racionalizado, almacenando lo que él considera importante y eliminando lo que cree irrelevante, superfluo o nocivo para su imagen. El ejercicio consiste básicamente en partir de este recuerdo parcial y revivir el suceso con la amplitud necesaria para poner de relieve los apriorismos mentales que el personaje utiliza para interpretar la realidad, así como las respuestas emocionales y prácticas que esta interpretación genera.

El método que utilizamos establece una forma de observación que obliga a recordar no solo “lo que sucedió” (lo que se apreció externamente) sino también la totalidad de pensamientos y emociones que se experimentaron, así como las actitudes (tensión, orgullo, irritación, etc) que posiblemente no llegaron a advertirse externamente. Estas emociones y actitudes contienen una gran cantidad de información acerca de los procesos mentales del personaje. Se trata de ir sacando a la superficie esta información a base de tirar del hilo de lo que inicialmente se recuerda.

La práctica funciona de la siguiente manera: Hay unos ejercicios previos para aprender a diferenciar pensamientos, emociones y actitudes. Estos ejercicios tienen la forma de cuestionario que tienes que responder y enviar (por e-mail). Se corrigen y se devuelven con los correspondientes comentarios. Posteriormente eliges un suceso a observar que presentas como un recuerdo escrito. Este recuerdo se estructura en forma de escenas de un guión cinematográfico y a continuación se procede a ampliarlo. Esta ampliación se realiza respondiendo a las preguntas que el recuerdo inicial genera, como si alguien quisiera entender por qué el personaje piensa, siente y actúa de la manera que lo ha hecho. Este alguien no pretende juzgar al personaje, ni pretende modificar nada, ni da su opinión de lo que debiera haber hecho el personaje, solo pretende comprender en qué se ha basado el personaje para actuar como lo ha hecho.

Esta función de preguntar es la que yo hago. El alumno remite su observación (por e-mail) y yo se la devuelvo instando una ampliación del recuerdo. Este proceso se repite varias veces, hasta que el suceso queda claro para cualquiera que lo vea. No se trata de estar o no de acuerdo con el comportamiento del personaje, sino de ver claramente que todo aquel que interpretara las cosas igual que el personaje, actuaría de la misma forma. Así se llega a constatar que el personaje es también una manifestación de la Energía, la Inteligencia y el Amor que somos.

Este ejercicio de observación se realiza en diversos momentos, situaciones diferentes o circunstancias que aparentemente no tienen relación alguna entre si. Y de esta manera se llega a comprobar que el personaje se las apaña para acomodar las circunstancias a su estructura mental, emocional y práctica: siempre acaba opinando, sintiendo y actuando de la misma manera; justo de la manera que reproduce los problemas que tiene. O sea que el personaje pasa a ser algo evidente, que se percibe experimentalmente. Y en consecuencia queda también patente que el observador es algo diferente: el que mira está fuera de lo observado.

Todas estas operaciones se acompañan de una serie de textos destinados a desarrollar y facilitar el acto de mirar. No estamos acostumbrados a mirar, estamos acostumbrados a pensar, a juzgar. Mirar implica observar los detalles, como un investigador que intenta encontrar la verdad por debajo de las apariencias. El personaje “interpreta” las cosas con mucha rapidez, y siempre las interpreta de la misma manera. Mi papel es obligar a observar estos detalles, hacer dar cuenta de que no es cierto que “ya se entiende”, manifestar que el recuerdo tiene todavía muchas lagunas.

Paralelamente a esto, se desarrollan ejercicios preparatorios del Centramiento y se dirige este ejercicio fundamental para establecer de un modo directo el contacto con el Fondo. Suele ser normal que el ejercicio “no salga bien” o que exista la impresión de no avanzar . Pero para remediarlo es indispensable saber cómo se está haciendo. Entonces se puede orientar, corregir, poner de relieve lo que se está haciendo mal, o simplemente animar a persistir aunque no haya resultados evidentes.

En conjunto hay que destinar una hora diaria a todos estos ejercicios.

Mis honorarios son de 70 euros mensuales, más IVA, que hay que transferir a una cuenta corriente. El curso de observación dura aproximadamente unos catorce meses. Esto significa que yo me comprometo a que, en este tiempo, el personaje y el yo esencial sean para ti una realidad evidente e incuestionable. Lógicamente esto no acaba aquí (más bien empieza aquí) pero ya sabrás que esto no es una utopía irrealizable o un conjunto de ideas bonitas, sino un horizonte que se te abre y llena tu vida de significado.

Este curso tiene una duración aproximada de 14 meses y se realiza exclusivamente por correo electrónico.