EL PERSONAJE NO ES LO MISMO QUE LA PERSONALIDAD
 
El “personaje” es un concepto acuñado por Antonio Blay, para referirse a lo que Gurdjieff llama “falsa personalidad” y la psicología tradicional conoce como “ego”.
 
La palabra “personaje” remite al papel que los actores representan en el teatro o en el cine. El actor tiene su propia personalidad pero, a efectos del guión, tiene que olvidarse de si mismo y representar un papel; tiene que actuar como si fuera otro; y tiene que hacerlo de tal manera, que parezca que es realmente otro. En la historia del cine, se da el caso de actores que se especializaron en un determinado papel; y acabaron confundiéndose a si mismo con el personaje que representaban; olvidando su verdadera identidad. Se dice que acabaron locos, alienados.
 
El diccionario de la Real Academia define la alienación de la siguiente manera: Proceso mediante el cual un individuo, o una colectividad, transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. Y también da esta otra definición: Estado de ánimo, individual o colectivo, en que el individuo se siente ajeno a su trabajo o a su vida auténtica. Finalmente, en la acepción psicológica dice: Término genérico que comprende todos los trastornos intelectuales, tanto los temporales o accidentales como los permanentes.
 
Está claro que en el caso del personaje nos enfrentamos a una alienación de tipo colectivo que se transmite de padres a hijos. Y también está claro que en esta línea de Trabajo esperamos que sea un trastorno accidental. Porque Antonio Blay no la consideraba algo natural: parte del proceso de evolución del ser humano, sino algo accidental, sobrevenido, artificial; un cuerpo extraño que inhibe el desarrollo del potencial y nos mantiene en una desorientación permanente. Alienados de nosotros mismos, ajenos a nuestra vida auténtica.
 
Hay una visión filosófica de la realidad que contempla la creación como una involución del espíritu en la materia; en la que pierde la conciencia de su realidad y que deberá recuperar despertando a la conciencia de lo que realmente es. Esta es la visión de Platón, de la filosofía oriental, y de los idealistas alemanes de principios del siglo XIX. Schelling describe nuestra realidad como una caída del espíritu en la materia, de la que este espíritu se levanta utilizando precisamente al hombre para redescubrir su naturaleza real. Justamente porque el hombre experimenta una limitación en esta existencia material y se preocupa por superarla, acaba por diferenciarse de los objetos que la produce y se reconoce en su pura forma espiritual: como sujeto.
 
Esta es la idea de un cosmos circular en el que todo está previsto y en el que cada etapa tiene un sentido y una finalidad. La encarnación lleva consigo un olvido de la realidad esencial; y las limitaciones que el ser humano experimenta son buenas en la medida en que le llevan a preguntarse por su propia realidad y a redescubrirla. Y sin embargo, según Blay, el personaje no forma parte de este esquema tan perfecto; es un accidente, algo artificial que no tiene utilidad alguna.
 
Blay lo afirma literalmente en uno de los diálogos acerca del papel de la educación en la génesis del personaje que aparecen en su libro: Ser, curso de psicología de la autorrealización (Editorial Índigo, 1992) y que aquí transcribimos (Pág. 103):
 
Pregunta: Pero parece ser que todo este comportamiento lo trae nuestra naturaleza.
Blay: No, todo esto es adquirido    
 
P: Pero se ha adquirido en el momento que se ha producido, por lo tanto es parte de nuestra naturaleza.
B: No, no, no es parte de nuestra naturaleza; es parte de lo adquirido por el comportamiento particular que tiene el hombre.
 
P: Pero el hombre se comporta según su naturaleza, ¿no?
B: No, esto es adquirido y transmitido exteriormente, inducido exteriormente, y a su vez, esto fue inducido por los que lo inducen.
 
P: Pero inducido exteriormente; ¿quiénes son los inductores?
B: En este caso los padres, que a su vez fueron inducidos por sus propios padres y así si quieres te remontas a Adán y la manzana y la serpiente.
 
P: Pero eso parece que lo trae la naturaleza, como trae ahora también esa inquietud de profundizar…
B: Es importante que te des cuenta de que no es la naturaleza humana.
 
P: La naturaleza humana…
B: No, no, la naturaleza humana ni tiene intrínsecamente eso, porque se puede quitar.
 
P: Y ¿cómo es que lo ha adquirido?
B: Ahí está, se ha adquirido porque algo ha funcionado mal, pero no la naturaleza en el sentido de lo que es original, natural. Tú me hablas del origen del mal y el origen del mal puede ser el error, la ignorancia, muchos nombres que podemos dar aunque ninguno explica la cosa del todo; pero que es algo de algún modo superpuesto a la naturaleza humana; y la prueba de que es superpuesto es que se puede eliminar. Si fuera inherente no se podría eliminar, y no solo eso, sino que todos soñamos con esa eliminación.
 
P: ¿Puede ser un paso…dentro de nuestra evolución?
R: Puede ser un paso en nuestra evolución, pero quiero decir que en nuestra evolución eso no está. Es un cuerpo extraño, metido en el curso de nuestra evolución.
 
P: ¿Para que evolucionemos o volvamos?
R: No, no necesariamente. No se ve ninguna ventaja.
 
P: Yo no la veo
R: Yo tampoco
 
El problema es que, normalmente, el que llega al Trabajo es justo el personaje. Seguro que hay una demanda interna; pero también hay unos problemas que siempre esperamos que el Trabajo nos resuelva. Y hacemos bien en esperarlo. La cuestión es que los problemas que queremos resolver, suelen ser los problemas que tiene el personaje; no son nuestros verdaderos problemas. El verdadero problema es justamente él, el personaje; no las cosas que él nos presenta como dificultades. Por eso las soluciones que también nos plantea, y que pasan siempre por cambiar; cambiar lo de fuera o cambiar nosotros mismos: para ser mejores, más queridos, más importantes, más respetados y considerados… estas soluciones, constituyen un problema añadido que nos mantiene en el terreno del personaje.. Y todo lo que hacemos para poner remedio a lo que imaginamos que está sucediendo, contribuye a reforzar su perspectiva.
 
Por eso hay que afirmar claramente dos cosas: que el personaje es una estructura mental artificialmente superpuesta que enturbia nuestra capacidad de ver, pero que se puede objetivar y eliminar. Y que esta objetivación es la condición sine qua non para poder avanzar de verdad en el terreno espiritual.
 
Esta es la aportación más importante de Antonio Blay. Blay dice muchas más cosas, y las dice con especial claridad; pero es el único que habla del personaje y que indica la manera de librarse de él. Si alguien entiende que el personaje es una palabra que Antonio Blay adoptó para hablar de la personalidad conviene que revise de nuevo su obra, porque se está perdiendo algo muy importante.
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6 comentarios en El personaje no es lo mismo que la personalidad

  1. por manuelNo Gravatar

    En Junio 30, 2010 a las 21:12

    No entiendo muy bien lo que estáis contando. ¿ Somos personas o personajes? Porque yo de personaje tengo muy poco. ¿ Qué pensais el resto de personas?

  2. por Rosa BachsNo Gravatar

    En Junio 30, 2010 a las 22:08

    El personaje me parece un mecanismo de defensa para evitar la angustia de la desconexión

  3. por DavidNo Gravatar

    En Julio 1, 2010 a las 15:01

    El personaje es un sin vivir o un vivir pensando, que es lo mismo. Cuando estás instalado en el personaje no sucede nada, siempre es igual porque los pensamientos discurren en circuito cerrado.

  4. por Miquel CazañaNo Gravatar

    En Julio 1, 2010 a las 16:34

    Hola Manuel, soy alumno de Jordi desde bastante tiempo y te puedo asegurar que el personaje es un fenómeno que somos capaces de observar y reconocer. Evidentemente somos personas todos, aunque muy a menudo miramos, sentimos, hablamos y nos comportamos desde el personaje. Para hacernos una idea, todo lo que son juicios es del personaje. Los juicios son adquiridos, no forman parte de tu naturaleza.

  5. por DavidNo Gravatar

    En Julio 2, 2010 a las 6:40

    Hola Manuel: Hay diferencias entre persona y personaje, aunque es difícil sintetizarlas en unas pocas líneas. La persona es un individuo humano concreto con una personalidad desarrollada. Según la línea de Trabajo de A.Blay la personalidad vendría a ser lo que el llama el yo-experiencia, la verdadera personalidad, para diferenciarlo de la falsa personalidad o personaje. El personaje  es un montaje mental por lo tanto se puede desmontar, es un nivel de conciencia en el que nos confundimos con ciertas ideas, sentimientos y formas de reaccionar introducidas en nuestra mente durante la infancia, es la interiorización del modelo social que nos han inducido con el fin de que busquemos la aceptación de la sociedad y que reprimamos todo aquello que no es tolerado por esta. El personaje son juicios sobre el yo y el mundo, y esas ideas son las que impiden a la persona vivirse plenamente hasta el fondo. Ya que no puede ser pleno mostrándose de forma espontánea y natural, la persona busca esa plenitud, esa realización, en el reconocimiento y la aceptación total de la sociedad en la que se ve inmerso.

    Si el personaje son aquellas ideas que se dan como resultado de reprimir lo no tolerado por la sociedad y de interpretar una serie de papeles con el objetivo de que la sociedad me acepte, el yo-experiencia o personalidad es aquello que hemos vivido hasta el fondo y desde el fondo, es decir de un modo consciente y activo. El yo-experiencia sólo puede vivirse en el presente, es la capacidad de hacer aquí y ahora con lo que tenemos disponible, con lo que hemos desarrollado a todos los niveles, en el nivel de la inteligencia (de la capacidad de ver), en el nivel del amor (de la capacidad de relacionarse) y en el nivel de la energía (de la capacidad física). Todo aquello que he desarrollado en el mundo me proporciona seguridad interior y paz, cuanto más alejado de las ideas del personaje más viviré una evidencia profunda de mi mismo y estaré más preparado para reconectarme con la verdadera Fuente de donde surge la inteligencia, el amor y la energía.

    Te recomiendo que te leas el librito que te puedes descargar en esta misma web, es gratuito y te puede ayudar a entender la línea de Trabajo de A.Blay.

    Si después de esto quieres saber más puedes encontrar más detalles en la extensa bibliografía de Antonio Blay, así como preguntar en esta web. Esperamos que vuelvas, te estaremos esperando para aclararte cualquier duda que tengas.

    Un abrazo Manuel!

  6. por Miquel CazañaNo Gravatar

    En Julio 2, 2010 a las 8:58

    Hola Manuel

    Somos personas, está claro. Pero todos en algunos momentos nos comportamos como un personaje. Por ejemplo, cuando alguien nos dice “tu siempre has sido un cobarde”, y nos comemos el coco toda la tarde por ese comentario. O no nos comemos el coco, pero nos discutimos con la persona que nos lo ha dicho intentando defender que somos fuertes y valientes, por que nos ha jodido a tope que lo haya dicho.

    El que se come la cabeza y el que se jode de rabia es este personaje. Esta imagen de nosotros mismos que intentamos proyectar, eso es el personaje. Y en el terreno de este personaje se necesita un control de todo lo que tiene que ver con nuestra imagen social. En las conversaciones con amigos necesitamos ser los más escuchados, los más reconocidos, los que más mojamos, los mejor pagados en el trabajo. De lo contrario somos unos perdedores, unos don nadie, la risa de los demás según el criterio del personaje.

    La persona está mucho más allá de estos juicios, aunque parece que está oculta cuando funciona el personaje no es exactamente así, sólo está dominada por este personaje; esta especie de conciencia que nos sermonea sobre lo que debemos hacer para quedar de una manera o de otra delante de los demás. El personaje es básicamente pensamientos. Y la alternativa al pensamiento es despertar.

    El personaje nos quita toda la fuerza y toda la naturalidad. Decide y vive mucho más por nosotros de lo que nos pensamos.

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