COMPETICIONES DEGRADANTES
 
Existen algunos torneos en los que el hombre no juega un papel activo: participa exclusivamente como espectador y cede el protagonismo a otras especies. Así sucede, por ejemplo, en las carreras de galgos.
 
El galgo es el corredor por excelencia, el más veloz, el que es capaz de alcanzar a cualquier otra criatura de su entorno, por rápida que sea. Los criadores de galgos llevan siglos perfeccionando la especie y han conseguido ejemplares que sobrepasan en velocidad a los que antaño vivían en estado salvaje. Paradójicamente estos galgos modernos no han de cazar para subsistir; reciben alimentos elaborados ex profeso para asegurar su equilibrio metabólico, fortalecer su musculatura y evitar que un solo gramo de grasa inútil perjudique un cuerpo destinado a desplazarse a velocidades impensables para un perro ordinario. Tan alto es el desarrollo que el animal ha experimentado que atraparía en cuatro saltos a un conejo que asomara desprevenido de su madriguera.
 
O sea que la tradicional ceremonia consistente en soltar una liebre para estimular los sabuesos a perseguirla hoy no es viable: atraparían el gazapo en pocos segundos; no habría emoción, ni apuestas, ni espectáculo. Pero como no existe otra manera de motivarles a correr, el hombre ha optado por instalar en los canódromos un artilugio mecánico que se desplaza sobre un riel a altas velocidades. El aparato tiene la apariencia externa de un conejo y es capaz de confundir a los lebreles si se mantiene a cierta distancia.
 
Este falso conejo es manejado por control remoto cerca del perro que va en cabeza, induciéndole a creer que está a punto de alcanzarlo; pero se le mantiene suficientemente lejos para evitar que lo consiga. La responsabilidad del que maneja este dispositivo es muy grande porque si, por accidente, los perros consiguieran atraparlo descubrirían el engaño y quedarían automáticamente incapacitados para la competición: nunca más saldrían corriendo en persecución de un mecanismo.
 
Sin embargo, desde la perspectiva del can, este accidente podría significar el fin de su angustia existencial, porque algunos perros llevan tiempo preguntándose cómo es posible que sean incapaces de alcanzar un vulgar conejo. Continúan corriendo porque su naturaleza es la del cazador, pero se sienten impotentes y humillados; incapaces de valerse por si mismos; obligados a depender de los piensos que sus amos les suministran. Unos amos que, a pesar de su reiterado fracaso en la cacería, les proclaman vencedores y les dispensan toda clase de parabienes.
 
Muchos se acostumbran a estos rituales y acaban por identificarse con el lugar obtenido en la carrera: el título de “ganador” o “colocado” disminuye la sensación de impotencia que les embarga. Por eso luchan por alcanzarlo. Convencidos de su nulidad en tanto que perros la única alternativa es ser el menos torpe.
 
Pero de tanto en cuanto, algún perro desaparece y no se vuelve a saber de él en el canódromo. Dicen que se arriesgó a escapar hacia las montañas. “Seguro que a estas horas ya estará muerto” dice el amo. Y los galgos agachan la cabeza inquietos.

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4 Comentarios

  1. Comentario de Ana Pazos el día 13 agosto, 2010

    Todos sabemos como acaban…………. :( ((
    lo podrías añadir..no te parece???????

  2. Comentario de jordi sapes el día 22 agosto, 2010

    Pues no sé si lo sabemos todos, porque no somos muchos los que nos hemos escapado. Normalmente acabamos bien, conscientes de habernos liberado de una cárcel que es, sobre todo, mental: nos hicieron creer que no valíamos nada y éramos impotentes, pero pronto constatamos que no es verdad.

  3. Comentario de David el día 22 agosto, 2010

    No se si Ana se refería a como acaban los galgos al finalizar su vida útil al servicio de este divertimento humano. Por si es ese el sentido de su mensaje dejo un texto que he encontrado:
    "Cuando los galgos de carreras finalizan su vida útil, que con frecuencia dura sólo dos años y medio (del año y medio a los cuatro años), se convierten en una carga para sus propietarios, ya que generan gastos pero no ingresos económicos. Por tanto, deben ser retirados de alguna manera que no afecte las finanzas de sus dueños. Algunos son asesinados (acción para la que suele usarse incorrectamente el término eutanasia), otros son abandonados y otros son vendidos a precios muy bajos, especialmente para vivisección y experimentos médicos. Por supuesto, algunos también son retirados en las granjas de cría, donde sirven como sementales."
     (fuente: http://www.deperros.org/razas/carrerasdegalgos.html)

  4. Comentario de Ana el día 25 agosto, 2010

    A eso me refería David! Gracias a los 2

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