LA POLEMICA MEDIEVAL DE LOS UNIVERSALES CONTINUA VIGENTE
 
La polémica medieval de los universales se preguntaba si todas las palabras tenían una contrapartida real (realismo), o algunas de ellas eran solamente un nombre (nominalismo). La cuestión era muy importante, porque la humanidad, ¿es una realidad existente  o sólo una palabra que utilizamos para hablar de un montón de individuos? La Iglesia necesitaba que la humanidad fuera algo real; sino ¿cómo podía habernos redimido Jesucristo?.
 
En estos momento, hay que dilucidar si existen los catalanes, o son solamente un montón de españoles. El Tribunal Constitucional del Reino de España ha resuelto lo siguiente: “El pueblo de Cataluña comprende el conjunto de los ciudadanos españoles que han de ser destinatarios de las normas, disposiciones y actos en los que se traduzca el ejercicio del poder público constituido en Generalitat de Cataluña”; esto significa: el montón de españoles que han de obedecer a la Generalitat de Cataluña. Una definición clarísima que nos devuelve a la Edad Media: lo que somos depende del Señor que nos gobierna.
 
Pero ¿quién nos garantiza que los españoles existen y no son solamente un montón de europeos que han de obedecer al Gobierno de Madrid? Nos lo asegura la Constitución Española, que ha pasado a representar un papel equivalente al de las Sagradas Escrituras y no se puede cuestionar ni interpretar de manera distinta de cómo la define la autoridad suprema.
 
Conviene recordad que los filósofos del siglo XIII optaron por considerar la redención como una cuestión de fe y se decantaron por el nominalismo, porque les permitía abordar el conocimiento como una experiencia personal. Esta postura posibilitó más adelante, en el siglo XVIII, que la Revolución Francesa alumbrara el concepto de “ciudadano” como sujeto de derecho y el de “soberanía popular” como fundamento de las leyes. Las leyes continuaron existiendo, pero como un acuerdo de los ciudadanos y no como dictado de una instancia superior metafísica.
 
Desde la Revolución Francesa son los ciudadanos los que deciden formar una colectividad y definirla con un nombre. Este nombre designa un colectivo de individuos que han acordado unirse libremente y que persistirá mientras se mantenga el acuerdo. La mejor manera de que un acuerdo entre en crisis es que alguien pretenda colocarlo por encima de esta voluntad libremente expresada.
 
Si hay razones históricas y culturales que abonan una comunidad que se llama España, también las hay que amparan otros colectivos diferenciados en el seno de la misma. Pretender que sólo existe un único colectivo real y que los demás son sólo un montón de gente sin derecho a definirse, implica convertir la nación en una cuestión metafísica y a los ciudadanos en vasallos de no se sabe qué. Lógicamente, la reacción de estos ciudadanos, para no sentirse anulados, es reafirmarse en su diferencia. ¿Tan difícil es entender esto?
 
Los metafísicos no necesitan entender nada porque siempre habitan en la verdad; para ellos la Constitución sólo es algo que se vieron obligados a aceptar a regañadientes; y eso vale para todos los que pelean y se insultan en los foros independentistas y españolistas. Pero los políticos tienen la obligación de gestionar y administrar la voluntad del pueblo; y no pueden refugiarse en el insulto. Si optan por azuzar el conflicto persiguiendo exclusivamente los votos de sus fieles, lo que conseguirán es perder la confianza de la gente más consciente. No sólo en sus partidos, sino en la propia justicia y en la administración del Estado.
 
Si buscamos en el diccionario de la Real Academia el término “nacionalidad”, leeremos: 1.- condición y carácter peculiar de los pueblos e individuos de una nación; 2.- estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación. Claro, esto nos remite al término “nación”; y allí encontramos: 1.- conjunto de los habitantes de un país regido por un mismo gobierno: 2.- conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común. Bien pues los catalanes, están regidos por el Gobierno de la Generalitat de Cataluña y, generalmente, hablan el mismo idioma. En su caso, dos. La Constitución española dice que en el territorio de España hay regiones y “nacionalidades”: ¿qué hay que entender por “nacionalidades”?, ¿algo que no está en el diccionario de la Real Academia?        
 
La pérdida de confianza está en la calle: la pusieron en la calle los catalanes el pasado sábado 10 de julio, porque una inmensa mayoría no puede continuar teniendo como referencia una Constitución que no dice lo que ellos creían. Las clarificaciones que ha publicado el Tribunal Constitucional lo acaban de confirmar. O sea que, lo que hasta ahora era un problema del Constitucional, se ha transformado en un problema de la propia Constitución. Si resulta que el Estatuto catalán pretendía modificar la Constitución por la puerta trasera y no ha podido, habrá que hacerlo por la delantera. Volviendo al común acuerdo, si es posible. Porque estamos en el siglo XXI y necesitamos que todos los ciudadanos españoles, sin excepción, recuperen la confianza en las estructuras políticas que se han dado libremente.
 
Y si alguien cree que esto se arregla con una definición, está muy equivocado.
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4 Comentarios

  1. Comentario de David el día 13 julio, 2010

    Antes que alguno se confunda con mi mensaje quiero dejar claro que no soy independentista, pero sí que estoy de acuerdo en que se tenga en cuenta la voluntad popular, que es en lo que creo que se basa la verdadera democracia. El otro día en la manifestación parece que quedó claro que muchos catalanes están a favor de una mayor autonomía para Catalunya, después de la respuesta de la gente y estando presentes personas relevantes de la política catalana todo parecía indicar que iban a tomar nota y unirían fuerzas para reaccionar ante el fallo del Tribunal Constitucional.
    Hoy en el parlamento catalán se ha podido comprobar que los políticos catalanes han unido fuerzas, han demostrado la unidad, pero para  rechazar la iniciativa popular de la organización de un referéndum oficial de independencia, cuando hace una semana se había votado a favor de admitir a trámite la iniciativa popular, ni siquiera se ha aceptado en una segunda votación la iniciativa legislativa popular para convocar una consulta no referendaria al estilo de la consulta sobre la reforma de la Avda. Diagonal que organizó el ayuntamiento. Ya anteriormente el Gobierno español había amenazado con presentar un recurso al Tribunal Constitucional contra la ley de consultas de Cataluña, es decir que el PP no es el único que presenta recursos al TC en contra de lo aprobado por ciudadanos catalanes y sus representantes.
    Después de esto han dimitido Alfons López Tena (CDC) y Uriel Bertran (ERC), los promotores de la iniciativa popular no han dudado en asegurar que “los partidos políticos catalanes están podridos y que son unos cobardes que hacen el trabajo sucio al Gobierno español”. No ha sido cualquiera, han sido dos políticos que se dan cuenta de lo peligroso que es limitar la democracia y hacer oídos sordos al clamor de un pueblo. Ya hace cuatro años del referéndum estatutario de Cataluña con carácter vinculante en el que las tres cuartas partes de los votantes dijeron un sí rotundo, cuatro años de marear la perdiz, que no han llevado a absolutamente nada, sólo a incrementar la crispación.
    Si los independentistas son minoría como dicen, ¿por qué tienen tanto miedo a que el pueblo se exprese?. Muy probablemente ganaría el “no” y los independentistas, que también son demócratas, asumirían el resultado y aquí paz y después gloria, pero no, parece que muchos políticos están empeñados en continuar inflando el globo de la crispación hasta que algún día estalle, porque si la democracia no existe y los ciudadanos no pintan nada, ¿qué les quedará por hacer para que se les escuche?.

  2. Comentario de jordi sapés el día 13 julio, 2010

    Ten en cuenta que el Govern de Cataluña, por el momento, quiere intentar “arreglarlo” con Madrid. Si el Parlament se ha desdicho es porque el Consell Consultiu les ha advertido de que podían incurrir en una ilegalidad. Y  hacer caso omiso de esta advertencia hubiera supuesto una provocación incompatible con la intención de arreglarlo.
    El PSC se muestra tan renuente a enfrentarse con el PSOE porque teme una ruptura que podría llevar al PSOE a presentar candidaturas directamnete en Cataluña, en competencia con el mismo PSC. Si esto sucediera, el cinturón industrial de Barcelona, que en las autonómicas se abstiene sistemáticamente, emigraría en peso hacia el PSOE y dejaría en el PSC a cuatro intelectuales progres de la burguesía y de las clases medias catalanas. Burguesía y clases medias que, dicho sea de paso, eran los que formaban el grueso de los asistentes a la manifestación. Los de Iniciativa tienen miedo a que, si se muestran excesivamente nacionalistas, sus votantes se vayan al PP.  Bastante han hecho con mantener la defensa de la nación catalana en los planteamientos de la vanguardia obrera, pero sus bases no están en absoluto por posturas independentistas. Y estos señores que acaban de abandonar sus partidos, en coherencia con las ideas que mantienen, se sitúan en una postura radical muy estética, pero que asusta a la gente de orden representada por CiU.
     CiU no necesita mostrarse más radical para vencer en estas próximas elecciones por mayoría absoluta; y prefiere verlas venir: No hará nunca nada que no pueda ser aceptado por la gente de orden. En cuanto a Esquerra Republicana, probablemente pierda escaños, porque no se sabe nunca cómo van a actuar: depende de la correlación de fuerzas que sus corrientes internas tienen en las asambleas que deciden siempre sobre la marcha.
    Entonces, ¿el millón de personas en la calle no ha servido para nada? Por supuesto que sí, es un dato importantísimo que van a tener en cuenta todos, pero tendrá efectos a medio y largo plazo. De momento, los partidos lo están digiriendo y todavía no lo han asimilado. Más de un millón de personas es muchísima gente, pero es la gente que está concienciada, no es la mayoría que irá a votar. Esta mayoría votará “en contra de” y los partidos van a ir con mucho cuidado de no crearse enemigos innecesariamente. Lo cual significa que, en última instancia, es esta mayoría la que decide.
    Es importante ver el papel que juega cada elemento del espacio político en la evolución del colectivo: la vanguardia, los gestores del equilibrio y las masas. Este equilibrio no se desequilibra así como así. Por eso no hay que desanimarse por el comportamiento de los partidos. Habrá avances, pero lentos, que pueda asimilar todo el mundo. Y naturalmente, la vanguardia juega su papel: propone algo que la gente verá como natural de aquí bastantes años.    

  3. Comentario de David el día 22 julio, 2010

    Bueno, pues si el sector catalanista del PSC no son más que cuatro gatos igual les conviene que sea el PSOE el que se presente en Catalunya y que haga una política más coherente, porque eso de votar en el Parlament hace cuatro días la resolución en defensa del Estatut y en contra de la sentencia del TC y ayer en el Congreso los 25 diputados del PSC voten lo contrario les deja en muy mal lugar para las próximas elecciones, ahora no creo que ni les apoyen muchos ciudadanos del cinturón industrial, o sea que igual les salía más a cuenta ser más coherentes aunque fueran menos catalanistas.

    ¿Como puede ser que los votantes de Iniciativa se pasen al PP?. Esto estaría bien que lo aclarases, alguno habrá que se pase de un extremo a otro como hizo Piqué, pero también quien se pasaría a otro partido progresista.

    Anteayer Joan Tardà también tuvo una postura radical muy estética, con su "Visca Catalunya Lliure" en el Congreso, postura que sólo responde a la pérdida  de confianza de su electorado más independentista. La masa independentista crece pero aparecen nuevos partidos que quieren repartirse el pastel: Democracia Catalana y Reagrupament, y por desaveniencias estratégicas no creo que ERC y estos dos partidos se unan en un mismo bloque. Dicho sea de paso, creo que todos los partidos al final son gente de orden mientras no pasen de la pura escenificación, por muy radical que sea. El Sistema no se incomoda tan facilmente. La libertad de expresión sólo acaba cuando afecta al gran capital.

    Comentas que no hay que desanimarse con el comportamiento de los partidos porque estos son los gestores del equilibrio, pero día a día vemos las concesiones que los políticos hacen al gran capital. El equilibrio es una torre de Pisa inclinada hacia los más poderosos, una torre fortificada que se encarga de parar a las masas vendiéndoles que todavía deciden con sus votos. Esto no es una crítica, es una constatación de lo que pasa, Joan Manel Serrat dice en una de sus canciones que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. La verdad es que la masa tenemos lo que nos merecemos y que lo único que está en nuestra mano es crecer en conciencia para no dejarnos manipular, esos son nuestros deberes pendientes.

  4. Comentario de jordi sapes el día 22 julio, 2010

    Si entiendes la naturaleza del sistema económico en el que nos movemos, verás que los políticos no pueden actuar de otra manera ante el gran capital. En todo caso es el capital el que hace concesiones a los políticos… mientras le conviene. Ya ves lo que pasó con el gobierno más progresista que había en oriente medio: el de Irak. El sistema, no es que no se incomode fácilmente, es que no se incomoda en absoluto.
    El ser humano continúa pasando de la tutela de sus padres a la tutela del Estado. Lo único que hemos aprendido de momento es a quejarnos. Los comunistas creían haber conseguido que la gente tomara conciencia, pero los conscientes eran cuatro gatos; los demás votaban comunista porque eran los que más se quejaban.  
    Los partidos de extrema derecha se nutren básicamente de las capas más humildes de la población, porque son estas capas las que conviven con los inmigrantes y los que compiten con ellos por la asistencia social y por los trabajos marginales. Es muy fácil tener una posición multicultural cuando se vive en el Ensanche, pero es más difícil cuando el piso de al lado es un piso patera. O sea que los que tiene mayor motivo de queja, dejan de sentirse representados por unas izquierda que, además, participan en los gobiernos. ¿Sería mejor que no participaran?
    También el sector catalanista del PSC son cuatro gatos. Así como el sector independentista de CiU. Pero estos cuatro gatos, como los cuatro gatos comunistas, son los que intentan marcar la estrategia de estos partidos y hacer cambiar, poco a poco la mentalidad de la gente.
    Ya verás el éxito práctico de los que se proclaman independentistas radicales y dicen representar la vanguardia de la población. Trabajo tendrá cada uno para que le voten los de su casa. ¿Qué ganaríamos si los de PSC hicieran lo mismo? ¿Crees que poner de manifiesto que los más conscientes son cuatro gatos resolvería algo? A mí me parece que sería dar armas y argumentos a los retrógrados.  La política coherente del PSOE nos haría volver al estado centralista, que es lo que la manifestación ha impedido.
    Tenemos lo que nos merecemos… o lo que somos capaces de asimilar, que es una manera menos inquisitiva de contemplar la realidad. Y la solución, efectivamente, es crecer en conciencia, lo cual conlleva conocer con la mayor profundidad posible el mundo en el que nos movemos.

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