EL PATRÓN MENTAL DE LA INFANCIA
 
Inquirir qué es el pensamiento es una pregunta de carácter filosófico que tiene diferentes respuestas según la escuela que la conteste. Pero puesto que nosotros hemos nacido en el siglo XX; podemos buscar respuestas en alguna escuela de este siglo que no resulte demasiado complicada y que, por tanto, haya podido tener una influencia importante entre las masas. Esta escuela puede ser perfectamente el “idealismo contemporáneo” que abarca las propuestas del Espiritualismo (Bergson), del Personalismo (Mounier) y, en especial y de forma destacada, del Pragmatismo (James, Dewey, Unamuno y Ortega y Gasset), justo porque presenta el conocimiento no como una cuestión de estudiosos sino como un intento de la mente para procurarse un mínimo de estabilidad.
 
Y es que, para el pragmatismo, el rasgo fundamental de la existencia moderna es la precariedad; y el hombre vive por tanto en un temor constante que intenta paliar mediante fórmulas mágicas. No las del tipo “abracadabra” propias del Renacimiento, pero otras muy semejantes, como por ejemplo: “mañana todo irá mejor” o “en última instancia, la ciencia lo arreglará”. El objetivo de estas fórmulas es proporcionar una cierta seguridad frente a los problemas que puedan presentarse.
 
Por eso el pensamiento progresa en la medida en que se presentan situaciones de duda y desconcierto; situaciones que son muy reales y nada filosóficas; situaciones que son, en definitiva, problemáticas. Y el conocimiento, sirve para preverlas y saber cómo hay que actuar llegado el caso; es sobre todo, un tipo de conocimiento preventivo que se basa en el saber qué hacer. De ahí la importancia que se otorga a la “experiencia”, que es un experimento repetido al que se le ha aplicado una solución exitosa. Esta solución es la idea del asunto, una descripción que incluye el “problema” y la “solución”. El que conoce la realidad, está mucho más capacitado para moverse por ella que el que la desconoce.
 
Cada grupo social tiene unos problemas determinados y está en posesión de los procedimientos adecuados para resolverlos; procedimientos que transmite a través de tradiciones, ocupaciones, técnicas, intereses e instituciones. La suma de todos estos procedimientos forma el sentido común; que se transmite a través del lenguaje y determina lo que los individuos del grupo pueden o no pueden hacer, tanto en relación a los objetos físicos como entre si mismos. Hay lenguajes (fórmulas) universales, de aplicación general, y lenguajes privados, propios de cada grupo social.
 
El más universal de estos lenguajes es la ciencia, que proporciona soluciones para el mundo en general. Las afirmaciones de los científicos pasan a ser verdades de obligado cumplimiento; y sería suicida no hacerles caso. Por eso la ciencia adopta este aspecto técnico, utilitario. Más que el conocimiento, lo que importa es el “para qué sirve” y el “cómo se hace”.
 
Puesto que las ideas son, de hecho, instrumentos para actuar sobre la realidad y hacerla más conforme a los fines del ser humano, se transforman constantemente; las ideas eternas, quedan relegadas al dominio de la metafísica y la religión; y aún y así, las mismas verdades religiosas se ven obligadas a “evolucionar” siguiendo el curso de las demás.
 
El espíritu de cada época es un sistema organizado de significados; un sistema de creencias, nociones e ignorancias, aceptaciones y rechazos que se han formado bajo la influencia de la costumbre y de la tradición. El espíritu existe en los individuos, pero no es el individuo. Los pensamientos o creencias de la gente no implican ninguna toma de posición personal y responsable; dicen: "yo pienso", "yo creo", de una manera impropia, porque se refieren al sistema común de significados tradicionales. En propiedad, deberían decir: "se cree", "se piensa".
 
Por eso, para saber cómo pensamos; hemos de investigar el mundo de nuestra infancia; porque es el que dio forma a nuestra mente personal: ¿qué significaba ser hombre y ser mujer?, ¿qué significaba ser rico y ser pobre?, ¿qué papel jugaban los familiares, los vecinos, las amistades?, ¿qué papel jugaba la autoridad? Y sobre todo: ¿cómo había que comportarse en relación a cada tipo de gente: padres, hermanos, parientes, amigos, vecinos, autoridades, gente superior en la escala social, gente inferior en la escala social?, ¿qué podía esperar uno concretamente de toda esta gente?
 
Claro que eso dependía del grupo social al que se perteneciera; para un rico, ser rico no significaba lo mismo que para un pobre; y viceversa. En todos los colegios se enseñaban las mismas materias; pero en casa se encargaban de matizar estas enseñanzas y hacerlas más concretas y adecuadas a la clase social a la que se pertenecía. Y los que no iban al colegio, recibían toda la instrucción en casa. El término es bien explícito: “instrucción”
 
También debemos investigar qué papel nos explicaron que podíamos jugar en este mundo y las condiciones que teníamos que cumplir para hacerlo realidad. Y tampoco había nada de personal en esto, porque se suponía que lo racional era cumplir escrupulosamente las instrucciones, dado el contendido práctico inherente a las mismas. En un mundo pragmático, no hacerlo, es sinónimo de estupidez.
¿No quedaba ni un resquicio para la libertad o la opinión personal? Sí claro, todo el mundo tiene derecho a estar en desacuerdo con algo; incluso, íntimamente, uno puede rechazar el mundo entero y soñar con utopías terrenales o trascendentes; pero, por el bien de la paz y la tranquilidad, lo adecuado es dejarse llevar, en la vida diaria, por la rutina que el mundo te presenta. O sea que pensar correctamente es cumplir rigurosamente las instrucciones recibidas.
 
Podemos constatar ligeras variantes culturales o generacionales que muestran como evoluciona la realidad; sobre todo porque evoluciona la manera que la gente tiene de pensarla. Lo normal es que cada generación piense de un modo ligeramente distinto; y esta forma de pensar distinta, que cada individuo contrasta en su casa como diferente de la de sus padres, proporciona la impresión de que pensamos por cuenta propia, de una forma individual.
 
Pero lo cierto es que, a corto plazo, estas diferencias en la manera de pensar son tan ligeras, que si no fuera por las típicas discusiones generacionales, prácticamente pasarían desapercibidas. Por eso los adolescentes, cuando se hacen mayores, acaban pensando igual que sus padres; porque de hecho, nunca pensaron de otra manera. Las diferencias que conservan son mínimas y la mayoría de ellas no tiene aplicación práctica; suelen quedar en el mundo de la utopía, como ideales.
Dejar un comentario

3 Comentarios

  1. Comentario de David el día 24 mayo, 2010

    Hola Jordi:
    Me ha gustado mucho el artículo. En resumen, el pensamiento no difiere de una mente a otra en tanto que esas mentes hayan estado inmersas en una cierta cultura y estrato social, de hecho dificilmente puede surgir un pensamiento desarrollado para un ser humano que no viva en una sociedad humana, como por ejemplo los niños criados por animales. Esto supongo que también lo podemos extrapolar a la falta de exclusividad de las emociones y acciones, dado que en última instancia, en un estado de consciencia ordinario, son las ideas las que determinan las emociones y las acciones. Cuando se está gobernado por el pensamiento uno siente que ese pensamiento es personal y se siente individualidad, separado del resto. ¿Darse cuenta del patrón mental de la infancia y de que el pensamiento no es nada exclusivo es un primer paso para darnos cuenta del sueño en el que estamos sumidos?.
    Saludos

  2. Comentario de Ana Pazos el día 24 mayo, 2010

    Pues no estoy del todo de acuerdo con el artículo y no es por llevar la contraria, hablo de mi caso personal.
    Nunca acepté la forma y manera de pensar de mis padres de mi entorno en general….repito no era por llevar la contraria, simplemente me parecian ilógicas. Por mi actitud y mi forma de comprender la vida y no aceptar sus creencias  ya que no me parecian justan y desde mi punto de vista eran arcaicas, padecí la discriminación durante muchos años…y siempre se hablaba de mi como alguien demasiado sensible o rebelde, pero lo mejor es que ahora que sigo pensando igual y mantengo los mismos valores, he añadido otros por el camino… son ellos los que han cambiado, padres hermanos y en algunas cosas tambien la sociedad (gracias a Dios)
    Me gustaria que alguien con más conocimiento que yo sobre el tema, me diga si no es cierto que naces con un personalidad predeterminada y al margen  del entorno o sociedad en la que vivas, es posible mantenerte en la misma linea y ver que cuando eras una niña en algunas cosas no estabas equivocada y valio la pena no cambiar de actitud por miedo al rechazo. Con esto no quiero que nadie piense que soy una listilla ni mucho menos, solo era mi forma de ver el mundo en una edad temprana y me satisface ahora a los 37 ver que no estaba equivocada. Como yo existen muchas más personas………. personas que han cambiado el rumbo de muchos.
    Asi pues me repito: padres, entorno, sociedad… como tu tengas un caracter determinado y creas firmemente en tus valores, creencias y demás ni Dios te hace que te amoldes a nada ni nadie….. en algunos casos te equivocas pero en la mayoria no…. mi única respuesta es que algunos no se bien porque nacen mas evolucionados o justos….

  3. Comentario de jordi sapes el día 24 mayo, 2010

    Bueno, yo no creo que nazcas con una personalidad predeterminada, aunque sí con una predisposición a captar ciertos aspectos del entorno con preferencia a otros. Mi caso es paralelo al tuyo en cuanto se refiere a cuestiones ideológicas: política, religión, etc.; pero, a menudo, las grandes discusiones generacionales se refieren al cómo más que al qué. Quiero decir que el desacuerdo está más en los medios a utilizar que en los fines a conseguir.
    Y por descontado que hay gente que permanece firme en su decisión de cambiar el mundo. Gracias a eso existe el progreso. De todas maneras, la explicación que da el Pragmatismo es útil para comprender la fuerza que tienen las ideas para formar las mentes de los educandos. Seguramente nunca conseguiste razonar con ellos tu manera de ver las cosas; para ellos, simplemente estabas en un error que te haría muy desgraciada. Para ellos era una cuestión práctica, no ideológica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>