ESPIRITU ABSOLUTO Y ABSOLUTISMO ESPIRITUAL
 
El idealismo alemán culmina en Hegel, que contempla la realidad cotidiana como un aspecto finito del Infinito o Absoluto, cuya naturaleza el hombre comprende a medida que evoluciona y se desidentifica de su forma personal, para captar su esencia.
 
En esta evolución juega un gran papel la conciencia de pueblo organizado como colectivo y representado por el Estado. Según Hegel, la conciencia individual se diluye en el seno del Estado; y con ella, el concepto de moral personal, que se sustituye por el de eticidad. El individuo se siente bueno cuando sacrifica sus intereses egoístas en aras de algo superior; pero al Estado le tiene sin cuidado esta bondad personal; lo único que le importa al Estado es que cumpla la legislación, porque la legislación ya contempla lo que es bueno para el colectivo. Cuando los intereses de la colectividad se contraponen a la conciencia individual, peor para esta conciencia, porque se la supone en un estado de desarrollo embrionario.
 
En esta perspectiva se apoyaron el fascismo y el nazismo. Las masacres de los nazis y del estalinismo se efectuaron en nombre de un bien superior que trascendía al individuo. Los que ejercían de verdugos tenían que sobreponerse a su propia conciencia moral, y las víctimas contribuían con su muerte al progreso de la humanidad. El resultado está a la vista: la evolución de la humanidad no se puede imponer por decreto.
 
Sin embargo, la tentación de utilizar el poder del Estado para fines trascendentes continua vigente; el fundamentalismo islámico es una muestra de ello; y las palabras de Ratzinger en su venida a España también. Ratzinger sabe muy bien que la situación actual de nuestro país no tiene nada que ver con el anticlericalismo de los años treinta; pero parece que la jerarquía eclesiástica española echa en falta la influencia que tenía en los años cuarenta y cincuenta; cuando el Estado se declaraba católico y el dictador entraba en los templos bajo palio.   
 
Ciertamente, en aquellos tiempos, las iglesias estaban más llenas, pero los fieles, en su mayoría, lo eran por obligación, no por convicción. La mayor parte de quienes actualmente se declaran agnósticos o ateos, por convicción, no por ignorancia, son el resultado de la enseñanza de aquella época y de la represión a la que vieron sometidos  sus espíritus. Es el mismo fracaso que cosechó el idealismo en su vertiente política: la espiritualidad tampoco se puede imponer por ley.
 
La Sagrada Familia es algo más que un templo, el arte que atesora es algo que el pueblo catalán considera como un patrimonio, con independencia de las creencias religiosas de cada cual. O sea que la Iglesia tenía aquí la oportunidad de abrir las puertas a todo el pueblo y, desde la perspectiva hegeliana, presentar el templo como una manifestación evidente del Espíritu Absoluto. Pero optaron por organizar su fiesta particular. Es una lástima.
 
Parece que en la Iglesia sucede lo mismo que en los partidos políticos: hablan exclusivamente para sus feligreses, intentando conservarlos a base de enfrentarlos con los que piensan de otra manera. Y es una lástima, porque el mensaje del Evangelio se refleja en mucha gente que lo vive a fondo y muestra en su vida cotidiana y en su acción específica, un grado de amor y solidaridad que enaltece y dignifica al ser humano. Si la Iglesia permitiera que estas personas la representaran, seguramente tendría mucha más eficacia como misionera y no generarían animadversión entre la gente a la que rechaza.    
 
No puedo por menos que citar los comentarios de los “bienpensantes” acerca del “mal gusto” del grupo de homosexuales que se besaron al paso de la comitiva papal. Quizás sea de mal gusto, pero de peor gusto es impedirles formar una pareja legal; y no digamos, condenarlos al infierno.
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4 Comentarios

  1. Comentario de Dobrina el día 11 noviembre, 2010

    Normal

    En otro sitio de esta misma web escribiste hace uno días  muy acertadamente -y además me hizo mucha gracia- que los occidentales nos acercamos a la espiritualidad a través de los libros y las enseñanzas de grandes maestros orientales: Ramana Maharshi, Krishnamurti, Matthieu Ricard… pero en cambio el Evangelio nos lo explica de niños Padre Cucharón… y así acabamos, de adultos, rechazando el catolicismo en bloque.
    Es cierto, pero no es sólo esto: si los budistas –por hacer un ejemplo- tienen al Dalai Lama como su primer representante, los católicos tienen a  una jerarquía y un Papa absolutistas espirituales, siempre en primera fila con los dictaduras más sangrientas (en España y en Latinoamérica),  y muy alejados del bien de las personas.
    Claro que dan ganas de apostatar –por cierto: hay que luchar e insistir, pero no es imposible: Joaquín finalmente lo logró-.
    Pero luego llegan palabras como las tuyas sobre las bienaventuranzas, y todo parece volver a un plano superior, diferente, y a tener sentido. Gracias.

  2. Comentario de MANUELA el día 11 noviembre, 2010

    Si  parece que actualmente se está intentando convencer a la gente de la maldad de la iglesia, miremos el caso de los pederastas, que por supuesto existen y es muy triste y duro, más no olvidemos que este terrible mal, se da incluso en el seno familiar y por esto no se abomina el papel de un padre, ya que en general los padres son buenos y no abusan de sus hijos, es cierto que esto es bueno para que la iglesia rectifique y no protega estas conductas, pero de ahí a lo que se está haciendo…..
    Tambien  parece que se esta atacando a la iglesia como norma y activando un "ODIO" que nunca es bueno
    .En  la iglesia como cualquier grupo humano hay personas que actuan bien y otras muy mal, pero creo que hay más Amor y deseo de Bien que lo contrario.
    Otro tema es que los que llegan a tener poder pierdan el norte, esto casi siempre ocurre, no es igual el monje o la monja que entrega su vida a lo Superior, con auténtico Amor y el cura que trabaja de verdad en ayudar a quien lo pide, que los que se visten de seda y politiquean en el Vaticano.
    Me parece que debemos perdonar los errores de la iglesia igual que tenemos que soportar a los politicos descerebrados que los hay y muchos, igual que nuestros propios errores que también nos amargan y amargan a los demás.
    En cuanto a los homosexuales no creo que teman los infiernos a los que les condena la iglesia, ser homosexual no significa ser idiota, y ser pareja legal, no considero que sea ninguna ventaja a la hora de ser más feliz.
    Es cierto que la iglesia actual y es  casi un partido politico más y actua  muy parecido y tendrían que trascender esta manera de mirar a su alrrededor, y tendrian que pensar y actuar como su MAESTRO que fué JESUS,  pero es lo que hay, igual que nosotros estamos donde estamos y nos tenemos que soportar con nuestros mecanismos mentales que nos tienen atrapados.
    A pesar de todo lo dicho me parece extraordinario que alguien abra una luz, y diga lo dicho por Jordi, por si lo lee algún poderoso,  inquilino de el vaticano o simplemente cualquier servidor y seguidor de Jesús, que se encuentre en la llamada iglesia Católica y le ayuda a recapacitar, y tener una mentalidad más dirigida a lo Superior, que es lo único que importa, y lo que libera de verdad de todos los engaños.

  3. Comentario de David el día 12 noviembre, 2010

    Me parece que el problema principal de la Iglesia Católica es que ha pretendido – y pretende – ser el único intermediario legítimo entre los hombres y Dios, y se han sentido muy incómodos cuando algunos grupos han querido saltarse esta intermediación. Como se creen intermediarios, quieren imponer su cosmovisión, sus dogmas y su moral al resto de los mortales, porque se creen en posesión de la verdad absoluta. Según ellos, no hay más verdad que la suya porque viene de Dios, y cualquier otra cosa que difiera de su verdad es herejía, algo opuesto al dogma ortodoxo, opuesto a la autoridad eclesiastica, considerada legítima.

  4. Comentario de jordi sapés el día 16 noviembre, 2010

    Yo no creo que haya nadie que pretenda convencer a la gente de la maldad de la Iglesia. A los que no son creyentes les trae sin cuidado la Iglesia, pero hay creyentes que se atreven a criticarla porque la quieren mejor, la quieren más acorde con el Evangelio y más eficaz en la difusión del mismo. Lo que pasa es que la Iglesia está muy poco acostumbrada a que la critiquen, y son muchos los que se consideran por encima del bien y del mal por el sólo hecho de formar parte de la jerarquía eclesiástica. Claro que tenemos que perdonar sus errores, pero primero han de admitirlos; porque de lo contrario los van a mantener.       

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