DIFICULTADES PARA SUPERAR LA MECANICIDAD
Por Jordi Sapés

El reparto de escaños resultante de las últimas elecciones, tanto las catalanas como las españolas, nos coloca ante una situación muy interesante en tanto que rompe la mecanicidad.En las catalanas ganan los que son explícitamente independentistas en escaños pero no en votos; sin embargo, la naturaleza política tan dispar de las dos fuerzas independentistas que suman mayoría en el parlamento catalán impide alcanzar un acuerdo que permita formar gobierno.  

Y lo mismo sucede en el parlamento español, fragmentado de tal manera que impide alcanzar acuerdos estables entre diferentes partidos. En ambos casos el desacuerdo incluye diferencias de planteamientos en políticas sociales y territoriales: cuando están de acuerdo en la política social discrepan en la territorial y viceversa. 

Lo curioso es la respuesta que se produce a esta situación de desequilibrio: en la práctica se intenta negar la realidad y hacer como si no pasara nada: el PP pretende que los partidos “constitucionales” le permitan seguir gobernando y aplicando una política que la mayoría de la población rechaza; y el Sr. Mas pretende que las CUP hagan lo mismo: que le voten como presidente de la Generalitat y le dejen continuar con su hoja de ruta.

Esta petición se basa en dos clases de argumentos aparentemente contrarios: en el ámbito español asegurar la estabilidad que necesitan los mercados y en el catalán seguir con el proceso que ha de conducirnos a la independencia. Estos argumentos parecen ignorarse mutuamente pero, en realidad,  cada uno intenta esconder su flanco débil, que justamente representa la otra parte: la estabilidad económica no sería posible en la España actual si Cataluña consiguiera independizarse; y no hay posible independencia de Cataluña sin una base social mucho más amplia que haga compatible este proceso con la seguridad jurídica y económica de la población.

Paradójicamente, las fuerzas políticas que señalan estos flancos débiles y proponen simplemente que se reconozcan y traten de una forma consciente, son tachadas de inmorales y de irracionales. Inmorales por tener la osadía de cuestionar los sacrosantos valores de la unidad y la prima de riesgo e irracionales por no estar dispuestos a cambiar de opinión las veces que haga falta a cambio de alguna prebenda.

Así que en el ámbito público sucede lo mismo que en el privado: la inercia de lo habitual intenta ahogar todo cambio real calificando de utópico, absurdo y obstaculizador justamente aquello que está señalando el camino. En el ámbito social  el respeto por las personas y los pueblos y en el ámbito personal el respeto por nuestra naturaleza esencial.

No obstante podemos ser optimistas porque, pasado un determinado punto, lo acostumbrado ya no se puede contemplar como solución y las cuestiones que están sin atender ya no van a desaparecer de la escena política o de la conciencia individual. Así que nosotros, que podemos conjugar ambos aspectos de la realidad en tanto que lo superior trasciende lo individual, tenemos la posibilidad de jugar un papel de catalizador en este cambio evolutivo que se ha iniciado.        

Sin Comentarios

Categorías Economía y sociedad, Espiritualidad, General, Historia y Filosofía, Yo experiencia | Etiquetas:

Redes Sociales: Facebook, Twitter, Google Bookmarks, del.icio.us, StumbleUpon, Digg, Reddit, Posterous.

Puedes seguir cualquier comentario de esta publicación a través de RSS 2.0.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>