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De tanto entrar hacia dentro, acaban por descubrirse a sí mismos y darse cuenta de que tienen conciencia. Esta conciencia es lo que el taller va a potenciar, porque la evidencia de ser uno mismo les permite sobreponerse a todo esto y levantar la cabeza con orgullo, aceptando jugar el papel de vanguardia de un colectivo al que, sin duda, preferiría no pertenecer. Este descubrimiento de sí mismos les permite ser más capaces que muchas personas sanas que consideran lo más normal del mundo que se lo den todo hecho.
Existe un Yo que puede contemplar la enfermedad y desidentificarse de ella. Este Yo está hecho de energía, amor e inteligencia. Al conectar con él iremos al centro de nuestra conciencia, para encontrar allí la energía, el amor y la inteligencia que somos y, desde esta experiencia, volver al mundo con toda nuestra fuerza. Porque la fuerza no sólo es algo físico: hay una fuerza interior que nos permite afirmarnos personalmente en medio de las situaciones más difíciles. Y además, el amor y la comprensión por toda la gente que participa en ellas, también es fuente de fortaleza: interior y exterior. Si las personas con fibromialgia tienen una sensibilidad superior a la normal, esta sensibilidad no tiene porqué quedar limitada a la experiencia del dolor ni debe utilizarse para la autocompasión; al contrario, se puede invertir en afirmación personal, en conciencia de sujeto Pero las personas que por diferentes motivos han de soportar una carga mayor y tienen más dificultades que los demás, se creen especialmente incapaces de alcanzar este reconocimiento. Ni tan siquiera pueden proyectarse en el futuro mediante las ilusiones habituales de la gente. Su mente se mueve en un círculo vicioso de impotencia y frustración.Por este motivo, el ejercicio que se practica desde el primer día y que llamamos “del despertar”, detiene el diálogo interno y revela a una persona que es algo mucho más amplio, potente y maravilloso que “un enfermo”. Nos redescubriremos a nosotros mismos y tomaremos conciencia de que somos capaces de dar una respuesta distinta, libre de prejuicios, aportando nuestra presencia a la realidad en vez de vivir pendientes de lo que podemos sacar de ella. Lo cual no nos impedirá seguir reivindicando la atención que merecemos.Para eso es necesario detectar un conjunto de creencias y respuestas mecánicas que tenemos en el inconsciente y que bloquean nuestra espontaneidad, y los talleres enseñan como hacerlo a través de unos ejercicios especialmente pensados para trabajar este inconsciente mediante símbolos, imágenes y expresión de contenidos almacenados de carácter negativo. En concreto, estos ejercicios son: 1.- Parar el diálogo interno y tomar conciencia de uno mismo en el marco de la vida cotidiana.
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