EL TRABAJO PRÁCTICO: INTENTANDO AUMENTAR LA SABIDURIA, LA BONDAD O LA FORTALEZA
 
Quinta entrega de la interpretación del cuento Las dos gotas.
 
Pasando a la práctica:
 
El ser (agua) es algo distinto del modo de ser (gotas). Pensando sobre el modo de ser no se llega al Ser y menos negando la propia manera de ser que uno tiene. No hay maneras de ser más espirituales que otras; cuando uno se considera muy espiritual, probablemente sólo se está haciendo ilusiones para sentirse superior a los demás.
 
Hay gotas de muchas formas y ninguna de ellas es superior a las demás, sólo distinta. Lo espiritual reside en el hecho de que todas son agua y si alguna gota quiere descubrir su realidad esencial prescindiendo de su forma, difícilmente llegará a descubrir que es agua. El camino del Ser pasa por profundizar en la forma particular que cada uno tiene, no por rechazarla. Cuando se profundiza en uno mismo se descubre que más allá de la forma particular hay una realidad común con las demás. En cambio, rechazar la propia manera de ser sólo lleva a la desorientación.
 
El Yo necesita experimentarse de alguna manera, pretender negar la identificación no hace más que reforzarla. Uno deja de identificarse con algo cuando descubre otra instancia superior donde instalarse como Yo. Y esto sólo se consigue buscando en uno mismo. La desidentificación no es una negación, es una afirmación a un nivel superior.
  
Cambiando de técnicas:
 
Tampoco se llega al Ser optando por valorarse mucho uno mismo en una especie de auto reconocimiento positivo. La manera de ser de todos es positiva, como lo son las demás, porque todas son una manifestación del Ser; pero ninguna es superior a las otras, aunque socialmente unas tengan más relevancia que otras.
 
Por desgracia, la autovaloración suele acabar en autobombo y en mirar a los demás por encima del hombro, porque son menos espirituales, menos conscientes, menos bondadosos o menos algo. Dejando aparte que estos juicios sean o no pertinentes, se refieran así mismo al modo de ser, no al Ser.
 
Como dice Jesús en el Evangelio: “no he venido a salvar a los justos sino a los pecadores”; y es que los justos no tienen remedio porque se conforman con compararse con los demás y colocarse por encima. No hay más que ver la cantidad de tragedias que se perpetran en nombre de Dios por parte de gentes que se consideran especialmente buenas y espirituales.
 
A la tercera va la vencida:
 
Igualmente estéril es el sacrificio que busca el reconocimiento de los demás y acaba pasando factura. Ni tiene sentido prescindir de una parte de nosotros pretendiendo beneficiar con ellos otras partes superiores.
 
El Ser se manifiesta en toda nuestra realidad existencial y en los diversos niveles que esta expresión requiere. Cada nivel ocupa su lugar y tiene su función en el conjunto; aunque lógicamente los niveles más altos dirigen y utilizan a los inferiores. Es importante conocerlos todos y organizar nuestra realidad existencial en función de lo superior; pero prescindir de lo inferior sin saber porqué no hace más que perjudicar el conjunto.
 
A veces pretendemos prescindir de lo que no tenemos y adoptamos una actitud supuestamente espiritual que no es más que una excusa para justificar nuestra cobardía, nuestro egoísmo y nuestra cerrazón mental.
 
Siempre que nuestra posición despierte la inquina o el rechazo de las personas que nos rodean, o nos lleve a apartarnos de los demás, podemos estar seguros de que hay algo en nosotros que está utilizando la espiritualidad para compensar algún tipo de complejo.     
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3 comentarios en El trabajo práctico: intentando aumentar la sabiduría, la bondad o la fortaleza

  1. por mariaNo Gravatar

    En Agosto 1, 2010 a las 0:16

    Comprendo lo que dices, no es conveniente sobrevalorarse ni vivir de acuerdo a las expectativas de los demás,  y me gusta especialmente lo que dices de que la desidentificación  no  es una negación  y también la importancia de identificar los niveles pero hay   dos cosas que no entiendo muy bien: En primer lugar, yo siempre pensé que Jesús quería salvar a todo el mundo, justos y pecadores. Aunque los justos no sean tan justos como ellos se piensan también merecen la salvación, no?  y después el último párrafo me descoloca un poco, cuando tomas decisiones, cuando actúas , tus actos no pueden agradar a todo el mundo y el rechazo es posible e incluso probable, ¿por qué eso significa que hay algo en nosotros que  está utilizando la  espiritualidad para compensar un complejo?

  2. por jordi sapesNo Gravatar

    En Agosto 1, 2010 a las 10:40

    La salvación la tenemos asegurada todos, tarde o temprano; salvación y autorrealización es lo mismo: reside en tomar conciencia de lo que somos; y lo que somos no es algo que debamos alcanzar, porque ya lo somos,  sino descubrir, porque está tapado.
    Aquí estamos hablando de la forma que encubre la esencia: la forma que tiene la gota atrae por completo nuestra atención y nos impide percibir el agua, que es la sustancia de esta forma. En nuestro caso, la sustancia es el potencial y la forma es la personalidad. Si tu personalidad te parece magnífica, que es el caso de los que se consideran justos, difícilmente vas a preocuparte por buscar algo más real en ti misma. En cambio si te percibes limitada y contrastas este sentimiento de limitación con el ansia de felicidad, sabiduría y realidad que sientes interiormente, continuarás buscando eso en tu interior y lo encontrarás.
    La cita evangélica es Mateo, 9, 9-13. Ahí aparecen unos que critican a Jesús por relacionarse con gente socialmente mal vista; y él les contesta: no son los que están sanos, sino los enfermos quienes necesitan de médico. Id pues a aprender lo que significa: Más estimo la misericordia que el sacrificio. Porque los pecadores son, y no los justos, a quienes he venido a llamar.  Como tú dices bien: los justos no son tan justos como ellos se piensan, por suerte  para ellos.
    Respecto del último párrafo: el rechazo es algo que se vive exclusivamente cuando esperas aprobación. Si estás despiertas actuarás en cualquier situación de una forma espontánea, sin segundas intenciones,  lo cual te garantiza que tu respuesta sea la más adecuada posible. Y por tanto te despreocuparás de la repercusión que tenga en los demás, porque tú has hecho lo mejor que has podido teniendo en cuenta la situación y los elementos que la componen.
     En cambio, si pretendes dar una respuesta ejemplar, propia de una persona justa o justiciera, entonces el rechazo lo tienes asegurado, porque lo que te preocupará será quedar por encima de los demás; y lógicamente, los demás se sentirán rechazados y se revolverán contra ti. En este caso, sea cual sea el problema que haya suscitado tu intervención, esta intervención deja de referirse al problema para referirse a las personas.
    Es la cuestión del fondo y la forma trasladada a una situación concreta: seguramente convendrá modificar la forma, pero el fondo siempre es perfecto. Sí tú te diriges a los demás hablándoles a su fondo de cómo tú ves las cosas, los demás agradecerán la información que les das, tanto si, de entrada, la comparten como si no. Pero si te diriges a ellos negándoles la capacidad de ver y llegar a conclusiones por sí mismos, cosecharás  rechazo y conseguirás lo contrario de lo que pretendes: que cierren sus oídos a tus recomendaciones.
         

  3. por mariaNo Gravatar

    En Agosto 2, 2010 a las 4:42

    Entiendo, Gracias , me viene muy bien la explicación.

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