LAS SOLUCIONES DEL MERCADO
Nunca se habían cumplido unas predicciones con tanta celeridad. Ha quedado claro que el gobierno no pinta nada; ni el actual ni otro alternativo. El que manda es el mercado. La oposición ha aprovechado la situación para humillar al gobierno, pero lo único que puede alegar es que ellos se hubieran plegado más rápidamente a sus exigencias. Considerar eso como una virtud o un defecto dependerá de si tenemos un carácter sumiso o rebelde; pero a efectos prácticos, carece de importancia. El hecho es que el capital se enriqueció especulando, se embolsó un dinero a cambio de nada, sin producir nada y dejó vacía la caja de la economía real. Y ahora nosotros tenemos que reponer este dinero y volver a llenar la caja, trabajando más y cobrando menos.
La famosa “burbuja especulativa” ha terminado por estallar en el comedor de nuestras casas. Y no podemos protestar porque todo se ha hecho a través de los mecanismos del mercado. En un primer momento, algunos líderes internacionales como Sarkozy y Obama, dijeron que había que transformar el capitalismo, pero nunca más se supo. En estos momentos, incluso las políticas socialdemócratas se han de batir en retirada para evitar que las cosas se pongan peor. Alguien se ha atrevido a sugerir que el gobierno podría subir los impuestos a los muy ricos; pero han corrido a desmentirlo, no sea que los mercados se vuelvan a molestar.
Es importante que quede claro que esto es un problema del sistema económico, no de “buenos y malos”. A lo mejor, algunos de los que leéis estas líneas tenéis unos ahorros invertidos en una cuenta a plazo fijo o en un fondo de inversión y estáis preocupados porque estos ahorros os rinden poco. A lo mejor, incluso poseéis unas pocas acciones de algún banco. Y en este momento estaréis contentos porque las medidas adoptadas han provocado una subida de las bolsas. La conexión es evidente: descenso de salarios equivale a subida de beneficios.
Pero el presunto aumento de los intereses que vais a recibir por estas pequeñas inversiones, difícilmente va a compensar la pérdida de poder adquisitivo resultante de la rebaja de vuestros salarios (si sois funcionarios) y de la subida prevista de los impuestos indirectos (iva). Seamos o no funcionarios, está claro que todos los salarios quedan congelados hasta nueva orden. Y si con los funcionarios cuela, ya veréis como, de aquí unos días, rebajar lo sueldos de la empresa privada se verá como algo totalmente lógico y conveniente. Porque ya podemos estar contentos si tenemos trabajo.
Está por ver si, con tanto apretarnos el cinturón, la economía se animará o, por el contrario, se mantendrá estancada y con el nivel de paro que tenemos ahora. Si es así, tendremos una nueva oportunidad de cuestionar el sistema de mercado y mirar si existe alguna alternativa mejor. Porque el hecho de tener parada a un 20 por ciento de la población activa, no sólo supone un grave problema para muchas familias, supone también que la capacidad de producir de una quinta parte de la sociedad se mantiene bloqueada. Y eso sucede porque el mercado nos ha conducido a esta situación.
Por segunda vez en poco tiempo, hemos conseguido impedir la catástrofe, primero tuvimos que auxiliar a los bancos y ahora tenemos que ayudar a los gobiernos. Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que íbamos a pedir “ayuda” al banco y en los que el gobierno tenía que solucionarlo todo: esto parece el mundo al revés. A lo mejor, es que realmente está al revés y no lo habíamos advertido.
Nosotros, con nuestro esfuerzo cotidiano, estamos sosteniendo la sociedad y las estructuras políticas y económicas que la rigen; y estas estructuras son incapaces de arbitrar unos cauces que permitan optimizar este esfuerzo y emplearlo adecuadamente para resolver cuestiones tan elementales como asegurar la subsistencia a las personas que no encuentra trabajo, por culpa del mercado, o que ya son mayores para seguir trabajando.
Nuestros bosques están amenazados de incendio en cuanto llegue el verano, porque nadie limpia los árboles que la tormenta de nieve hizo caer. ¿Por qué los parados no hacen este trabajo?: porque el mercado no está dispuesto a comprar la madera a un precio que permita cubrir el coste de la limpieza. Y el estado y los ayuntamientos no tiene dinero para sufragarla porque el mercado no les permite subir los impuestos. Con el verano, llegarán inevitablemente los incendios. Y también serán culpa del gobierno de turno, no del mercado.
Antonio Blay decía que era muy cierto que nos manipulaban, pero que la solución consistía en no dejarse manipular. Criticar al gobierno es una forma de dejarse manipular porque cuando el actual gobierno caiga, pondrán otro. Y los nuevos gobernantes se toparán con el mercado a los dos días. Igual toca ocuparnos del mercado en vez de ocuparnos del gobierno. Claro que eso requiere más conciencia.
6 Comentarios
Categorías Economía y sociedad | Etiquetas: ahorros, Banco Central Europeo, Banco Mundial, bancos, bolsa, burbuja especulativa, capital, capitalismo, crédito, crisis, crisis financiera, Deuda Pública, dinero, economía, economía productiva, economía real, empresa privada, especulación, estructuras económicas, estructuras políticas, Fondo Monetario Internacional, fondos de inversión, funcionarios, gobierno, impuestos, interés, Obama, paro, pensiones, política, políticas social demócratas, préstamos, Reserva Federal Norteamericana, salarios, Sarkozy, sistema económico, sociedad
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Muy bien visto y dicho. Tener conciencia de esto, es lo primero. Hasta que no se comprenda el meollo de la cuestión, no se podrá expandir esa conciencia. Y sin esa expansión colectiva, me parece difícil incidir en la regulación de mercado.
Me parece indudable que, aun sin ser mayoría ni muchos menos, las personas que empiezan a plantear el problema en estos términos son cada vez más.
La consciencia se va expandiendo lentamente: en este clima de cataclismo y catastrofismo en el que estamos hundidos, esto me parece algo francamente esperanzador.
Yo no sé mucho de economía (ahora -¡gracias Jordiii!- lo tengo más claro), pero creo que probablemente el momento justo para ponerle alguna regla y algún freno a estos todopoderosos mercados hubiera sido cuando los bancos necesitaron las ayudas gubernamentales para evitar sus quiebras: con una mano te doy, con la otra te exijo. Normal. Pero esto no se hizo, y ahora todos pagamos las consecuencias.
Se me ocurre que las costumbres arraigadas -y muy ampliamente compartidas- nos llevan a aceptar en nuestra vida diaria, como si fuera lo más natural del mundo, cosas con las que realmente, si las miramos con atención, no estamos nada de acuerdo: en este caso, por ejemplo confiar nuestros (pocos) ahorros a uno u otro banco. Porque con nuestro dinero (la gente común tenemos pocos ahorros, pero somos muchísimos) estos mismos bancos se dedican a financiar a los mercados, y así vuelta a empezar.
Ayer estuve leyendo un interesante artículo sobre los bancos éticos, que por lo visto, a pesar de ser totalmente minoritarios, son una realidad en grandísima expansión: aquí en España está sólo el Tríodos Bank. El grupo Tríodos ha tenido un crecimiento del 30% en 2009, y, en España, ha crecido un 56 por ciento en nuevos clientes (más información: http://www.triodos.es/es/whats_new/latest_news/4563254 ).
Me puse en contacto pidiendo que me envíen información detallada, y creo que esta misma semana tendrán a una clienta más.
Hola Dobrina, has dado en el clavo preguntando porqué no se aprovechó la ayuda a los bancos para poner condiciones al capital financiero. Ten presente que, de hecho, algunos de ellos pasaron a ser propiedad de los gobiernos, es decir, fueron nacionalizados. Pero todos estos gobiernos dejaron claro que era una medida transitoria, y que, una vez pasada la crisis, pondrían en venta sus acciones para que volvieran a manos privadas. También Alemania, esta semana, ha prohibido cierta operaciones especulativas, y también ha dejado claro que es una medida temporal. El gobierno español, para intentar mantener la ficción de que es un poco de izquierdas, dice ahora que, un día de estos, pondrá un impuesto especial a las grandes fortunas; pero también transitorio. La pregunta es: en este momento en el que el capital financiero está mostrando claramente su naturaleza, ¿por qué los sindicatos y los partidos que se dicen de izquierdas no plantean una alternativa? La respuesta es: porque la única que se conoce, ya se probó y fracasó estrepitosamente. Esta alternativa es el sistema de planificación soviético. En el próximo artículo explicaremos cómo funcionaba y los motivos de su fracaso.
Hola a todos,
En cuanto al artículo de Jordi, yo diria que se requiere no más conciencia, sino una conciencia más inclusiva que pueda comprender además de la crítica a los gobiernos, el hablar sobre las alternativas al sistema, por lo menos en mi caso. Por otro lado ?dónde está la responsablidad de unos gobiernos salidos del sistema y que claramente se muestran incompetentes para gestionar la cosa pública?.
José Enrique
…y a ti no te parece, Jordi, que si grandes cantidades de ciudadanos fueran quitando sus ahorros de las entidades tradicionales para pasarlos a los bancos éticos (que invierten básicamente en economía real y sostenible… siempre que yo haya entendido bien! ), sería un mensaje fuerte e interesante para los gobernantes y (sobre todo) para los mercados?
Sí claro, si hubiera grandes cantidades de ciudadanos dispuestos a eso, haríamos eso y muchas más cosas. Si son muy pocos, el sistema se lo puede permitir. Habría que ver lo que pasaría en el momento en que empezaran a ser un peligro. De joven, yo trabajé en una cooperativa de consumo de segundo grado que operaba como central de compras de establecimientos de consumo, residuos del cooperativismo anarquista de Cataluña en tiempos de la República. Esta cooperativa llegó a cubrir un 20 por ciento del consumo en Cataluña. Pues bien, de repente, se quedó sin crédito bancario y cayó la red entera.