CAPITAL PRODUCTIVO, CAPITAL FINANCIERO Y CAPITAL ESPECULATIVO
 
El capital aparece con la Revolución Industrial y la mecanización de la producción. La producción en serie exige invertir en edificios, maquinaria, materias primas y mano de obra. Todo lo cual, combinado, dará lugar a un producto que habrá que vender en el mercado…y cobrar. Este proceso exige tiempo; y sería absurdo que, al final del mismo, el inversor recuperara la cantidad inicial; es lógico que obtenga un beneficio: por haber prescindido de su dinero durante un tiempo y por haber corrido el riesgo de un negocio que no siempre llega a buen fin.
 
Los primeros capitalistas destacaban por su sobriedad; la mayor parte de sus beneficios los reinvertían en las empresas. Eran capitalistas involucrados directamente en la producción de riqueza material.
 
A medida que la técnica fue evolucionando apareció gente  que inventaba nuevos procedimientos industriales, pero no tenían dinero para ponerlos en marcha. Entonces buscaban un socio capitalista que pusiera el dinero; este socio no deseaba trabajar en la empresa pero permitía que el ingeniero desarrollara su invento. Y se repartían los beneficios. al 50 por ciento. Si salía bien, ganaban los dos; si no salía bien, el primero perdía el tiempo y el segundo el dinero.
 
Pero, poco a poco, los capitalistas se fueron convirtiendo en financieros, con un planteamiento más sencillo. ¿Sabes qué?, yo te presto el dinero y tú me lo devuelves con un interés del 10 por ciento; tanto si te sale bien como si te sale mal. Si te sale bien. yo me quedaré el 10 y tú el 90; y si te sale mal, tú me has de devolver igualmente mi dinero más el 10. ¿Tienes una vivienda que cubra esta cantidad en el caso de que el negocio te salga mal? Bueno, pues tú pones la viviendas en prenda y yo te dejo el dinero.
 
Y los empresarios se acostumbraron a funcionar así. Si tenéis algún amigo empresario, os explicará que para montar una empresa, la ley no exige que tengas todo el capital necesario; basta con que pongas 3.000 euros; lo restante ya te lo prestará el banco. A condición, claro, de que te avalen tus propiedades o algún conocido. Crédito para comprar máquinas, descuento para cobrar anticipadamente de tus clientes, pólizas para solucionar problemas coyunturales de tesorería, etc. Es lo que se llama “apalancamiento financiero”: la empresa se financia con crédito bancario en prácticamente  todas sus operaciones. Así que el capital ha pasado de ser directamente productivo a comportarse como un simple prestamista. Todos los riesgos son para el empresario; el capitalista se limita a recoger su tanto por ciento de interés, al margen de cómo vayan los negocios.
 
Los capitalistas financieros descubrieron también que podían prestar dinero a los consumidores. En España, nuestros abuelos fueron los que empezaron a comprar cosas “a plazos”. Eso era una gran novedad  para gente acostumbrada a gastar sólo cuando había ahorrado el dinero necesario. Incluso les daba vergüenza comprar a plazos, porque les sonaba a ir de fiado, como los pobres. Sin embargo, el capital les cobraba intereses por el préstamo. Y más tarde, con las tarjetas bancarias, también les cobró intereses a los comerciantes por facilitarles las ventas.
 
Así que tenemos al capital financiero cobrando intereses a los que producen, a los que venden y a los que compran. Este capital no ha de preocuparse más que de prestar el dinero y recuperarlo con sus intereses. A veces tienen algún disgustillo, pero estos contratos están muy bien protegidos por la ley.
 
Pero existe una forma adicional de hacer dinero que es la especulación. Se puede especular con inmuebles, contratos de obra, petróleo, cosechas, acciones, obligaciones, divisas, créditos contra terceros, etc. Ya hemos hablado de eso en otros artículos; no hay que producir nada, solo comprar algo a un precio y venderlo con ganancia. Y también se puede comprar y vender el derecho de hacerlo. Y se puede conceder un crédito a un empresario o a un consumidor y vender a un tercero el derecho a cobrar este crédito. Y este a su vez, se lo puede vender a otro. Os sorprendería la cantidad de cosas que se pueden hacer en este ámbito de la especulación. Claro, si el crédito que tú das lo ha de cobrar un tercero, o un cuarto, o un quinto… no te preocupas demasiado de la solvencia del receptor. Y aquí se pillaron los bancos los unos a los otros, porque este tipo de transacciones las hacían entre ellos.
 
¿Eso fue lo que disparó la crisis? Pues no, lo que disparó la crisis fue que, para tapar las pérdidas ocasionadas por las especulaciones fallidas, los bancos dejaron de prestar dinero a las empresas. Y como las empresas no pueden funcionar sin crédito, empezaron a cerrar y a dejar a la gente sin trabajo. También dejaron de prestar dinero a los consumidores que, como consecuencia, dejaron de comprar; lo cual agravó la situación de las empresas que todavía aguantaban. Y como parece ser que el agujero especulativo es mayúsculo, los bancos pidieron ayuda a los gobiernos con la excusa de poder seguir apoyando a las empresas. Cosa que, a la postre, continúan sin hacer.
 
Así que ahora tenemos una gran cantidad de empresas cerradas, un nivel de paro enorme y unos gobiernos que se han endeudado para ayudar a los bancos y a los parados. Y el capital financiero se ha retirado a sus cuarteles de invierno, porque no se fían de nadie, ni de ellos mismos. Tenemos la fuerza productiva de miles de ciudadanos paralizada porque el capital “no juega”. Se acabó el crédito al consumo, lo cual no sería del todo malo si no fuera que tampoco hay crédito a la producción; porque ¿quién va a comprarla? O sea que tenemos paro para rato. Y si los gobiernos quieren seguir haciendo funcionar la maquinaria del Estado que se preparen a pagarlo más caro. Se supone que lo tienen que pagar más caro porque los capitales no se fían;  y el gobierno tiene que sacar dinero de otro sitio para pagarles a ellos. Las medidas que se toman, no son “contra la crisis”; son porque no queda más remedio.
 
En su editorial del miércoles pasado, el periódico “La Vanguardia”, que no es precisamente de izquierdas, decía lo siguiente: Los sindicatos y el resto del país, podrían iniciar una cruzada contra los mercados de capitales, pero estaría condenada al fracaso. Son demasiado poderosos y, además, los necesitamos.   
         
Bien; pero al menos, que sepamos de qué va el tema. La culpa no la tiene el gobierno. Y quizás tengamos que ir pensando en un sistema económico diferente.
Dejar un comentario

2 Comentarios

  1. Comentario de JUAN ESPARZA el día 13 junio, 2010

    LOS ESTADOS TUVIERON EN ESTA CRISIS MUNDIAL LA GRAN OPORTUNIDAD DE NACIONALIZAR PARTE DE LA GRAN BANCA GARANTIZANDO UNOS MINIMOS O MAXIMOS SEGUN SE VIERA DE MOVIMIENTOS DE CAPITAL PARA ASEGURAR LA PRODUCCION RENEGOCIAR EL VALOR DE LOS PRESTAMOS (principalmente los de la vivienda ) Y DECIRLE A LOS ESPECULADORES DE LA BANCA QUE SON LOS QUE NOS HAN LLEVADO A ESTO QUE ESTA VEZ HAVEIS PERDIDO TODO Y TODO ESTO CAMBIANDO LAS LEYES Y QUE ESAN TODAS LAS MISMAS EN LO QUE A ECONOMIA SE REFIERE EN EUROPA, ASIA Y EEUU JUNTO CON UNA MONEDA UNICA PARA LOS TRES Y QUIZAS OTRO GALLO NOS CANTARIA AHORA Y ESTO ME DA QUE PENSAR QUE EN LA PROXIMA CRISIS CAPITALISTA QUIZAS SI VEAMOS ((((( UN SISTEMA ECONOMICO DIFERENTE )))))))))
    RESPECTO AL ARTICULO DE LA VANGUARDIA "SI QUE SON DEMASIADO PODEROSOS" PERO EL MANIFESTARSE EN LA CALLE NUNCA ES UN FRACASO, AL PP LE COSTO LAS ELECCIONES Y SIN VERGUENZA A LO QUE DIGO -EL QUE TIENE MUCHO TIENE MIEDO A PERDERLO ESO QIUERE DECIR QUE EN UNA MANI ALGO DE VIOLENCIA NUNCA SOBRA, PORQUE SI ES LAIGH CUANDO ACABA SE RIEN DE NOSOTROS Y COMENTAN DELANTE DE UN BUEN PLATO DEJALOS QUE CHILLEN CUANDO ACABEN RECOGEN LAS PANCARTAS Y SE VAN A CASA LO HE OIDO Y LO HE VIVIDO Y TE ENTRA UNA IMPOTENCIA. 

  2. Comentario de jordi sapés el día 14 junio, 2010

    Si en la década de los 70 hubiera ocurrido algo así, muchos hubiera clamado por la nacionalización de la banca. Pero en aquel entonces todavía no se había derrumbado el bloque soviético, que era la alternativa al capital. Ahora nadie se atreve ni a proponerlo.
    Manifestarse nunca es un fracaso, pero castigar al que ahora está para que vuelva el que ya estuvo, ¿tiene alguna utilidad? Y la violencia que carece de alternativa, ¿no subraya la impotencia?, ¿no asusta a muchos que tampoco tienen el plato lleno?   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>