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	<title>Àtic. Línea de Trabajo de Antonio Blay.  Cursos, seminarios y talleres según la línea de trabajo de Antonio Blay &#187; Yo experiencia</title>
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	<description>Àtic transmite una espiritualidad fundada en la línea maestra de Antonio Blay, con todo el acento práctico propio de su orientación.</description>
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		<title>Diversas expresiones del Amor</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jun 2011 20:54:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Yo experiencia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; DIVERSAS EXPRESIONES DEL AMOR &#160; Dec&#237;a Blay que el Amor es el sentimiento derivado de la comprensi&#243;n de la unidad del Todo. Pero este Todo se expresa de muchas maneras; y est&#225; presente en todas y cada una de ellas. &#160; Por ejemplo, encontramos el amor en muchos procesos intelectuales: el inter&#233;s por conocer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<div><b>DIVERSAS EXPRESIONES DEL AMOR</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Dec&iacute;a Blay que el Amor es el sentimiento derivado de la comprensi&oacute;n de la unidad del Todo. Pero este Todo se expresa de muchas maneras; y est&aacute; presente en todas y cada una de ellas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Por ejemplo, encontramos el amor en muchos procesos intelectuales: el inter&eacute;s por conocer las cosas, el gozo que se experimenta al descubrir la verdad, sobre todo si la estamos persiguiendo con ah&iacute;nco. Tambi&eacute;n se percibe en la necesidad de tener raz&oacute;n, para reforzar nuestra posici&oacute;n personal; o de d&aacute;rsela a la gente que queremos. A menudo, la gente mantiene determinadas ideolog&iacute;as o creencias simplemente para sentirse formar parte de un colectivo. Y no hay m&aacute;s que ver c&oacute;mo utilizamos la fantas&iacute;a para animarnos imaginando situaciones gratificantes. Las &ldquo;corazonadas&rdquo; son tambi&eacute;n una gentileza del intelecto que nos promete que ocurrir&aacute; lo que deseamos.<span id="more-643"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El amor est&aacute; tambi&eacute;n presente en el plano f&iacute;sico: en la sensaci&oacute;n de vitalidad que nos proporciona un cuerpo sano que obedece nuestra voluntad; en el uso que de &eacute;l hacemos participando en actividades deportivas y desarrollando habilidades espec&iacute;ficas. Pero sobre todo, en el placer que nos producen los sentidos.&nbsp;El amor, en el plano f&iacute;sico, se llama placer. Por supuesto que hay amor en el sexo; a menudo es la &uacute;nica clase de amor que hay en las relaciones. Y tambi&eacute;n lo hay en el disfrute de una buena comida.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Evidentemente donde m&aacute;s amor hay es en el plano afectivo: ah&iacute; encontramos el amor rom&aacute;ntico y el que sostiene las relaciones &iacute;ntimas. De hecho el primero es m&aacute;s intelectual que afectivo, porque se basa en una fantas&iacute;a acerca del otro. El segundo, el que sostiene realmente las relaciones, es el que est&aacute; m&aacute;s pr&oacute;ximo a la conciencia de unidad, porque se basa en querer al otro tal como es, porque es &eacute;l, y no porque sea especialmente extraordinario.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero en este centro se manifiesta tambi&eacute;n el amor como est&eacute;tica o belleza, que es la apreciaci&oacute;n de la forma concreta y espec&iacute;fica que tienen las cosas; como creatividad que es la capacidad de producir nuevas formas y como voluntad que es la facultad de mantener operativo el amor en una determinada direcci&oacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El amor en los planos superiores es la conciencia de participaci&oacute;n en una unidad m&aacute;s grande que puede ser la pareja, la familia, la naci&oacute;n, la humanidad o la Realidad. No es una participaci&oacute;n personal, corporativa; sino la evidencia de ser parte de una entidad m&aacute;s grande que es la que tiene el protagonismo, el sentido y la finalidad. Aqu&iacute; no se es amado ni gratificado, se es uno con la totalidad que te contiene.</div>
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		<title>El amor en la relación conflictiva con los demás</title>
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		<pubDate>Fri, 06 May 2011 14:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Yo experiencia]]></category>
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		<description><![CDATA[EL AMOR EN LA RELACI&#211;N CONFLICTIVA CON LOS DEM&#193;S &#160; Podemos definir el yo experiencia como el desarrollo existencial de la persona resultante de actualizar el potencial de inteligencia, amor y energ&#237;a que es en respuesta a los est&#237;mulos procedentes del exterior. En el momento actual, nuestra personalidad es el conjunto de conocimientos, relaciones y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL AMOR EN LA RELACI&Oacute;N CONFLICTIVA CON LOS DEM&Aacute;S</strong></p>
<div>&nbsp;</div>
<div>Podemos definir el yo experiencia como el desarrollo existencial de la persona resultante de actualizar el potencial de inteligencia, amor y energ&iacute;a que es en respuesta a los est&iacute;mulos procedentes del exterior. En el momento actual, nuestra personalidad es el conjunto de conocimientos, relaciones y habilidades que hemos acumulado a lo largo de nuestra historia personal en contacto con todas las personas que de una forma directa o indirecta han participado en este desarrollo, de una manera consciente, como nuestros padres y maestros, o de una forma involuntaria, en relaciones circunstanciales como las laborales, las sociales o las puramente casuales.<span id="more-626"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Es importante tomar conciencia de que todas nuestras opiniones, filias, fobias y tomas de posici&oacute;n se refieren siempre a algo o alguien. Por lo tanto nuestra historia, nuestra realidad personal carece de sustancia sin esta presencia de los dem&aacute;s en nuestra conciencia. De tal manera que, mir&aacute;ndolo desde un nivel m&aacute;s elevado, esta historia es tan &ldquo;suya&rdquo; como &ldquo;nuestra&rdquo;.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El punto de vista m&aacute;s elevado es el de la conciencia superior del Yo Esencial, que vive todas las relaciones desde la evidencia de la Unidad. Esta Unidad contempla cada una de estas relaciones como un proceso de toma de conciencia de las diferentes formas que participan en ella. Ve las relaciones arm&oacute;nicas como una fase ya establecida del proceso y observa las conflictivas como una fase din&aacute;mica del mismo. A los ojos de lo superior, la m&aacute;s interesante, porque es la que posibilitar&aacute; una nueva actualizaci&oacute;n consciente del amor que son las partes ahora enfrentadas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>All&iacute; donde hay conflicto, se est&aacute; luchando por una nueva situaci&oacute;n de equilibrio, siempre y cuando las personas que participan en el mismo est&eacute;n interesadas en &eacute;l. Cuando lo &uacute;nico que importa es la destrucci&oacute;n del otro, el amor no alcanza a ir m&aacute;s all&aacute; del egocentrismo y se dilapida sin dar fruto alguno. Esto es lo que sucede siempre que se plantean cuestiones de &ldquo;amor propio&rdquo;. Y para destruir al otro no hace falta matarlo f&iacute;sicamente, basta con impedirle hacer uso de sus capacidades, con prohibirle pensar, querer o actuar. O con condenarlo por el hecho de haber pensado, querido o actuado de una forma que a nosotros nos disgusta. O con perdonarlo, simulando que estamos por encima de &eacute;l, pero manteniendo nuestra lista de agravios.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No nos podemos cansar de recordar que el amor se ejercita y actualiza frente a lo que nos disgusta. De la misma manera que carece de sentido ponerse a estudiar lo que ya sabes, tampoco lo tiene ponerte a querer lo que ya forma parte de ti, lo que ya est&aacute; armonizado en ti. &nbsp;Si quieres actualizar tu amor y, sentirte as&iacute; m&aacute;s feliz, has de amar a &ldquo;tus&rdquo; enemigos; precisamente porque aparecen como malos en tu conciencia y, por tanto, se te plantea la necesidad de integrarlos. La necesidad es tuya, si quieres ser feliz. Si borras del mapa a la persona que juega ahora el papel de oponente, no har&aacute;s m&aacute;s que aplazar tu problema, porque esta persona est&aacute; poniendo al descubierto una brecha que hay en tu conciencia. Y tarde o temprano, se reproducir&aacute; el problema con otros protagonistas. Porque el Amor no cesar&aacute; de present&aacute;rnoslo hasta que lo resolvamos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Claro que eso no es algo que pueda hacer el personaje; el personaje solo sabe dominar o ser dominado y las relaciones se establecen entre iguales. Por eso, a menudo, el conflicto es el primer paso hacia esta igualdad que permitir&aacute; la relaci&oacute;n. Porque cuando uno es propiedad de otro, no hay relaci&oacute;n posible.&nbsp;&nbsp;<span>&nbsp; &nbsp;&nbsp;</span></div>
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		<title>Propósitos para el nuevo año</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jan 2011 19:02:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROPOSITOS PARA EL NUEVO A&#209;O &#160; El tiempo existencial es lineal y va desde el nacimiento a la muerte. El tiempo esencial es c&#237;clico: se manifiesta para reencontrarse a s&#237; mismo. Por eso, al tiempo que envejecemos maduramos, porque vamos repiti&#233;ndolo todo, pero cada vez m&#225;s conscientes de ser nosotros mismos. &#160; Cuando percibimos ambos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>PROPOSITOS PARA EL NUEVO A&Ntilde;O</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El tiempo existencial es lineal y va desde el nacimiento a la muerte. El tiempo esencial es c&iacute;clico: se manifiesta para reencontrarse a s&iacute; mismo. Por eso, al tiempo que envejecemos maduramos, porque vamos repiti&eacute;ndolo todo, pero cada vez m&aacute;s conscientes de ser nosotros mismos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando percibimos ambos tiempos simult&aacute;neamente, es como si se contrarrestaran porque constatamos que est&aacute; pasando el tiempo pero tambi&eacute;n que est&aacute; sucediendo lo mismo; entonces tenemos la oportunidad de experimentar la eternidad, que es lo &uacute;nico real. Lo temporal contempla fen&oacute;menos que aparecen, desaparecen y reaparecen; pero desde la eternidad, desde fuera del tiempo, tenemos la opci&oacute;n de hacerlos reaparecer de forma distinta. Esta opci&oacute;n rompe el mecanismo, rompe la continuidad; y trasforma el c&iacute;rculo cerrado de la repetici&oacute;n en una espiral creativa.<span id="more-568"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>S&oacute;lo tomamos verdaderas decisiones desde esta eternidad, porque s&oacute;lo se realizan en el tiempo si ya son reales cuando las tomamos. Las proyecciones mentales que nos presentan un futuro distinto, sin que nada haya cambiado en nosotros, son pura ilusi&oacute;n que no resiste el paso del tiempo y la evidencia de que todo sigue igual.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Lo divertido del caso es que tomamos decisiones reales sin que nuestra conciencia lo perciba, porque lo superior en nosotros tambi&eacute;n est&aacute; en el inconsciente. Pero algo podemos vislumbrar:</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>A veces intuimos que vamos en una direcci&oacute;n incorrecta y nos hacemos prop&oacute;sitos de cambio. Esto nos da la impresi&oacute;n de haber tomado una decisi&oacute;n importante que modificar&aacute; nuestra conducta.&nbsp;Sin embargo, nuestra conducta sigue igual; y, despu&eacute;s de algunos intentos fallidos, acabamos archivando el prop&oacute;sito en la carpeta de futuribles: cosas que haremos m&aacute;s adelante.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No obstante, el problema que nos ha movido a desear cambiar subsiste. Y tambi&eacute;n sus manifestaciones concretas, que aparecen en forma de obst&aacute;culos y dificultades procedentes del exterior que nos afectan. Si estamos en el nivel de conciencia de identificaci&oacute;n con lo que no tenemos (personaje), daremos la culpa al exterior de estos problemas y reaccionaremos, in&uacute;tilmente, en contra de lo que sucede. Si estamos en el nivel de conciencia en el que ya somos protagonistas de nuestra existencia (personalidad) utilizaremos estas dificultades para actualizar en nosotros el potencial que permite enfrentarlas; es decir: trabajaremos en nosotros mismos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero si hemos conseguimos alcanzar el nivel de Ser (yo esencial) veremos que estas dificultades las est&aacute; generando el Ser para obligarnos a llevar a cabo, desde la personalidad, la decisi&oacute;n que intuimos como necesaria y el personaje quiere aplazar. Las decisi&oacute;n del Ser es lo que cuenta porque la ha tomado desde la eternidad.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Si queremos aprovechar esta fechas para hacernos&nbsp;prop&oacute;sitos para el nuevo a&ntilde;o, conviene que no perdamos el tiempo con fantas&iacute;as de la mente. Es mejor que nos paremos a reflexionar para ver qu&eacute; decisiones del Ser esencial estamos ya llevando a cabo y de qu&eacute; manera podemos contribuir a materializarlas lo m&aacute;s r&aacute;pido posible. La manera de saberlo es contemplar los problemas que la realidad nos presenta y mirar si podemos intuirlos como decisiones que nosotros mismos hemos tomado desde un nivel superior. Poder verlo as&iacute;, lo hace todo mucho m&aacute;s sencillo.</div>
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		<title>Mi experiencia con Antonio Blay y sus primeros frutos</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Nov 2010 11:02:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Yo experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[alumno de Antonio Blay]]></category>
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		<category><![CDATA[discípulo de Antonio Blay]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Sapés]]></category>
		<category><![CDATA[Personaje]]></category>
		<category><![CDATA[ser esencial]]></category>

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		<description><![CDATA[MI &#160;EXPERIENCIA CON ANTONIO BLAY Y SUS PRIMEROS FRUTOS &#160; Yo estuve con Blay desde 1980 a 1985. Cuando lo conoc&#237; llevaba treinta a&#241;os buscando algo por lo que valiera la pena luchar. Particip&#233; en los movimientos pol&#237;ticos y culturales de los 70 pero, al final, los encontr&#233; decepcionantes. Y cuando ya me cuestionaba a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>MI &nbsp;EXPERIENCIA CON ANTONIO BLAY Y SUS PRIMEROS FRUTOS</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Yo estuve con Blay desde 1980 a 1985. Cuando lo conoc&iacute; llevaba treinta a&ntilde;os buscando algo por lo que valiera la pena luchar. Particip&eacute; en los movimientos pol&iacute;ticos y culturales de los 70 pero, al final, los encontr&eacute; decepcionantes. Y cuando ya me cuestionaba a mi mismo por ser incapaz de llevar una vida normal satisfactoria, encontrarlo a &eacute;l me devolvi&oacute; la confianza en la bondad de mis anhelos y aspiraciones<span id="more-530"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Al escucharlo era como si estuviera hablando de m&iacute;: explicaba la raz&oacute;n de mis expectativas, sufrimientos, luchas y desenga&ntilde;os se&ntilde;alando que est&aacute;bamos buscando fuera de nosotros aquello que era nuestra propia naturaleza; y nos invitaba a intentarlo de nuevo en una nueva direcci&oacute;n: hacia nuestro propio interior. Parec&iacute;a saberlo todo de cada uno de nosotros, porque explicaba lo que le acontece a cualquier ser humano por hecho de haber nacido en este mundo. En realidad no hacia m&aacute;s que contar su propia experiencia: se hab&iacute;a dedicado a investigar el hecho de ser hombre y hab&iacute;a llegado, de manera experimental, a ciertas evidencias.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando las cosas se ven realmente siempre parecen obvias; por eso hablaba sin utilizar ning&uacute;n lenguaje cr&iacute;ptico; como lo m&aacute;s natural del mundo. Y as&iacute; lo percib&iacute;a yo: como algo natural, simple, evidente; una experiencia que en parte hab&iacute;a tenido y que me sent&iacute;a en condiciones de completar. Seguir por este camino se presentaba como algo natural; pero, por desgracia, lo natural no es sin&oacute;nimo de normal, porque el mundo cotidiano est&aacute; edificado sobre ideas bastante diferentes de las que all&iacute; se expon&iacute;an. Por eso Blay insist&iacute;a en la necesidad de actuar en una doble direcci&oacute;n: viendo lo que &eacute;ramos y viendo lo que no &eacute;ramos pero est&aacute;bamos convencidos de ser.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El problema era que yo no hac&iacute;a los ejercicios que recomendaba porque no ten&iacute;a tiempo o deb&iacute;a resolver otras cosas. A los pocos d&iacute;as del encuentro con &eacute;l, lo que &ldquo;no era pero estaba convencido de ser&rdquo;, se apoderaba por completo de mi. Aunque el recuerdo de otra dimensi&oacute;n mucho m&aacute;s s&oacute;lida y real permanec&iacute;a; y con &eacute;l la ilusi&oacute;n por volver a experimentar esta realidad en el pr&oacute;ximo encuentro con Blay. No hab&iacute;a m&aacute;s que esperar. Por eso siempre digo que el &uacute;ltimo favor que Antonio me hizo al partir, fue dejarme sin este recurso, librado a mis propias fuerzas. Cuando Blay se fue, en 1985, yo ya hab&iacute;a encontrado algo por lo que val&iacute;a la pena luchar.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Entonces el trabajo fue enfrentarme a la inercia que me devolv&iacute;a, una y otra vez, a la atm&oacute;sfera de costumbre. A pesar de que la experiencia con Antonio hab&iacute;a sido lo m&aacute;s real de mi vida, el peligro de desvirtuarla convirti&eacute;ndola en un objetivo irrealizable era muy grande. Por suerte tuvo m&aacute;s fuerza en mi conciencia el temor a renunciar a una vida sin sentido archivando su ense&ntilde;anza en el sector de lo extraordinario. Porque Blay hablaba de lo natural en el ser humano, no de lo extraordinario; y era una muestra viviente de c&oacute;mo se puede transparentar lo esencial con la mayor naturalidad del mundo. Esta naturalidad nos obligaba a enfrentar las cosas tal como se presentaban, nos imped&iacute;a refugiarnos en sue&ntilde;os baratos y proyectar al exterior aquello que no funcionaba en nuestro interior. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;amos dar la culpa de nuestros problemas al exterior si el exterior estaba all&iacute; para estimular nuestro potencial? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;amos sentirnos tan a disgusto con nosotros mismos si &eacute;ramos un potencial infinito de inteligencia, amor y energ&iacute;a?</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En mi caso, llegado un punto cr&iacute;tico, tuve que reconocer que no estaba nada convencido de ser eso. Quiz&aacute;s solo era una idea a la que recurr&iacute;a cuando las cosas iban mal y necesitaba refugiarme mentalmente en algo que me tranquilizara. Porque tampoco parec&iacute;a inclinado a pensar que la gente de mi entorno fueran un potencial infinito de inteligencia, amor y energ&iacute;a. M&aacute;s bien opinaba lo contrario: encontraba incomprensi&oacute;n, dureza y prepotencia por doquiera que mirara.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Yo ve&iacute;a el &ldquo;personaje&rdquo; y hac&iacute;a todo lo posible por luchar contra &eacute;l, pero pensaba que los dem&aacute;s estaban completamente identificados con el suyo. Era muy dif&iacute;cil relacionarse con ellos y requer&iacute;a mucha paciencia de mi parte. Los &ldquo;conscientes&rdquo; &eacute;ramos los que ve&iacute;amos el personaje y los dem&aacute;s no eran &ldquo;conscientes&rdquo;. Y cuando mis propias acciones dejaban mucho que desear, la culpa tampoco era m&iacute;a sino de mi &ldquo;personaje&rdquo;. As&iacute; que lleg&oacute; un momento en el que me di cuenta de que para este viaje no se necesitaban alforjas. Mis vivencias se apartaban tanto de lo previsto por el Trabajo que tuve que reconocer que utilizar la palabra &ldquo;personaje&rdquo; para referirme a mi cuando estaba en una en mala posici&oacute;n. No era m&aacute;s que una argucia mental que no resolv&iacute;a nada.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;Por otro lado el mundo parec&iacute;a por completo indiferente a mis supuestos cambios: todo segu&iacute;a funcionando como de costumbre. Tampoco alcanzaba a verlo como inteligencia, amor y energ&iacute;a. Antonio explicaba que la ley de la selva era lo propio en determinados niveles de la existencia humana y esto calmaba un poco mi desaz&oacute;n interna; incluso me hac&iacute;a sentir por encima de los dem&aacute;s mortales. Pero al instante siguiente me descubr&iacute;a comport&aacute;ndome como un salvaje, gritando como un poseso o, de una forma m&aacute;s sutil, utilizando mi supuesta claridad para manipular o desacreditar a aquellos que no se plegaban a mis deseos u objetivos. Lo peor fue constatar que hab&iacute;a desarrollado algunas actitudes supuestamente &ldquo;conscientes&rdquo; destinadas a afirmarme como alguien superior a la gente de mi entorno habitual. Lo advert&iacute; claramente observando que me sent&iacute;a a disgusto en los ambientes que no reconoc&iacute;an, o no ten&iacute;an por relevantes, mis supuestas virtudes. Entonces me di cuenta de que el &ldquo;personaje&rdquo; se estaba poniendo las botas consider&aacute;ndose m&aacute;s inteligente, bueno y esforzado que cualquiera.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;Pero descubrirlo supuso una gran liberaci&oacute;n: la verdad siempre ilumina, aunque de entrada sea desagradable. El hecho es que observ&eacute; que manejando los conceptos de &ldquo;yo esencial&rdquo; y &ldquo;personaje&rdquo; mi mente estaba reproduciendo la dualidad de costumbre: en lugar de alma y cuerpo, esp&iacute;ritu y materia, cielo y tierra, bien y mal, etc., presentaba el asunto como un enfrentamiento entre el yo esencial y el &ldquo;personaje&rdquo;. Una parte de mi conciencia luchando contra otra parte, juzg&aacute;ndome, valor&aacute;ndome y reprimi&eacute;ndome en nombre del Trabajo espiritual. Y juzgando a los dem&aacute;s. En la pr&aacute;ctica, mi vida continuaba sustancialmente igual: pod&iacute;a mirarlo todo de una forma m&aacute;s relativa y conseguir que los sucesos no me afectaran tanto; sin embargo, segu&iacute;an alter&aacute;ndome las cosas de siempre. Ten&iacute;a la esperanza de que acabaran por no afectarme en absoluto, pero tampoco era eso lo que deseaba y estaba buscando. Yo quer&iacute;a ser feliz, quer&iacute;a poder levantarme cada ma&ntilde;ana con la ilusi&oacute;n de vivir una existencia gozosa y plena de sentido.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Llegado a este punto era evidente que las ideas y la experiencia de Antonio Blay hab&iacute;an sido tergiversadas por el &ldquo;personaje&rdquo;. Y vi indispensable evaluarlas de nuevo, cuidando especialmente de que fueran operativas en mi vida cotidiana y no pudieran ser utilizadas como algo superpuesto a la confusi&oacute;n mental ordinaria. Quiz&aacute;s esto nunca me hubiera sucedido si Blay hubiera continuado presente, como punto de referencia objetivo; pero me inclino a pensar que para vivir en primera persona y asimilar lo que &eacute;l transmit&iacute;a es inevitable atravesar un proceso de este tipo; un proceso de transformaci&oacute;n dif&iacute;cil de imaginar hasta que uno est&aacute; inmerso en &eacute;l.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En cualquier caso, el Trabajo se convirti&oacute; en algo experimental; dej&oacute; de ser una idea en mi cabeza: hab&iacute;a descubierto la fuerza y el poder del &ldquo;personaje&rdquo;; lo hab&iacute;a atrapado disfrazado de persona consciente, buscando en las ideas del Trabajo nuevos materiales para&nbsp;seguir operando en el terreno de costumbre. Entonces dej&eacute; de considerar al &ldquo;personaje&rdquo; como algo a combatir y eliminar y pas&eacute; a m&aacute;s atenci&oacute;n de la que hasta entonces le hab&iacute;a concedido.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Honestamente, no sab&iacute;a como arregl&aacute;rmelas sin &eacute;l porque, equivocado o no, el &ldquo;personaje&rdquo; sab&iacute;a como reaccionar ante cualquier situaci&oacute;n. En cambio yo ten&iacute;a grandes ideas de lo que podr&iacute;a hacer si todo fuera distinto, pero en las circunstancias habituales no acertaba a encontrar otra respuesta diferente de la del &ldquo;personaje&rdquo;. Si de tanto en cuanto, hac&iacute;a un esfuerzo para ir m&aacute;s all&aacute; de mis respuestas t&iacute;picas; esperaba una recompensa inmediata. Y puesto que todo segu&iacute;a igual, me conced&iacute;a permiso para volver a mis actitudes acostumbradas. Incluso me consideraba entonces con un especial derecho a ello, aunque solo fuera para quejarme amargamente de la inutilidad de mis intentos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Resumiendo: todo era igual que siempre, excepto una cosa: ahora yo estaba observando al &ldquo;personaje&rdquo;. Ca&iacute;a una y otra vez en la identificaci&oacute;n, pero hab&iacute;a aprendido a recuperarme y a colocarme de nuevo en la posici&oacute;n del observador. Ahora pod&iacute;a distinguir realmente entre el &ldquo;personaje&rdquo; y yo. Y as&iacute; empez&oacute; un largo per&iacute;odo de trabajo dedicado a observar el mecanismo que se hab&iacute;a apoderado de m&iacute;. Dej&eacute; de pretender modificar mi conducta para intentar comprender en qu&eacute; premisas se sustentaba. Y as&iacute;, casi sin darme cuenta, fui desarrollando en mi conciencia una nueva posici&oacute;n: la posici&oacute;n del observador; experiencia que me permiti&oacute; m&aacute;s adelante trasladar all&iacute; mi sentimiento de &ldquo;yo&rdquo;, objetivar el personaje y dejar de confundirme con &eacute;l.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</div>
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		<title>El amor es un &#8220;rompecabezas&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 18:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[EL AMOR ES UN &#8220;ROMPECABEZAS&#8221;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &#160; Los fabricantes de rompecabezas imprimen sus im&#225;genes sobre cartulinas que despu&#233;s troquelan generando m&#250;ltiples piezas. Existen rompecabezas de 5, 6 y hasta 10.000 piezas. Se fragmentan para que nos divirtamos reuniendo estas piezas de un modo significativo. Para disfrutar con este juego necesitamos que alguien las haya separado y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b><u>EL AMOR ES UN &ldquo;ROMPECABEZAS&rdquo;</u></b><b><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></b></div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div>Los fabricantes de rompecabezas imprimen sus im&aacute;genes sobre cartulinas que despu&eacute;s troquelan generando m&uacute;ltiples piezas. Existen rompecabezas de 5, 6 y hasta 10.000 piezas. Se fragmentan para que nos divirtamos reuniendo estas piezas de un modo significativo. Para disfrutar con este juego necesitamos que alguien las haya separado y revuelto previamente, de tal manera que reconstruirlo ofrezca una cierta dificultad: un rompecabezas excesivamente f&aacute;cil de resolver no resulta divertido.<span id="more-423"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Imaginemos que algunos de estos fabricantes consiguen hacer que estas piezas tomen conciencia de si mismas. Puesto que han adquirido la conciencia despu&eacute;s de haber sido disgregadas, observan la existencia con una gran confusi&oacute;n: desconocen su origen y por lo tanto su meta. Y sin embargo el fabricante las ha hecho conscientes con el fin de que busquen el lugar que les corresponde, y resuelvan el rompecabezas por si solas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando estas piezas se miran al espejo, contemplan im&aacute;genes absurdas, sin pies ni cabeza; les resulta muy dif&iacute;cil gustarse tal como son. Pero a pesar de ello sienten el&nbsp;impulso de agruparse: piensan que juntas estar&aacute;n mejor y ofrecer&aacute;n una imagen m&aacute;s coherente. El fastidio es que raramente encajan con sus vecinas; a veces tienen la impresi&oacute;n de convenir pero, al constatar la imagen que ofrecen emparejadas, han de admitir su equivocaci&oacute;n: no han nacido para estar juntas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Sin embargo intuyen que en alg&uacute;n lugar debe existir la pieza que casa con ellas; as&iacute; que, con af&aacute;n de perfeccionarse, se mueven sin cesar, tanteando cuantas compa&ntilde;eras se cruzan en su camino. En este constante deambular se topan de vez en cuando con conjuntos de dos o m&aacute;s piezas que han conseguido agruparse: las im&aacute;genes que presentan son ciertamente agradables y esto las anima perseverar. &iexcl;Si al menos alguien pudiera indicarles hacia donde deben dirigirse!</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero a menudo los consejos ajenos tienen graves consecuencias: Cierta pieza intuye que los l&iacute;mites de la realidad son rectos; pero su visi&oacute;n es parcial y confusa; y acaba promocionando la idea de que las piezas deber&iacute;an tener un perfil recto: cualquiera puede ver lo f&aacute;cil que ser&iacute;a encajar contornos rectos. La &ldquo;rectitud&rdquo; aparece entonces como una manera de ser muy conveniente. Su ausencia explica adem&aacute;s el disgusto generalizado que las piezas experimentan hacia si mismas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Ahora &ldquo;ya se sabe&rdquo; hacia donde hay que ir. Las piezas realizan todo tipo de ejercicios para &ldquo;rectificarse&rdquo;: procuran estirarse para parecer m&aacute;s rectas, se acusan las unas a las otras de falta de &ldquo;rectitud&rdquo; y pierden las ganas de ensayar nuevos contactos entre si. En cambio, es el disloque para las formas que muestran una parte de su contorno rectil&iacute;neo: todas quieren ser como ellas y juntarse con ellas. La mayor&iacute;a emprende largos viajes para encontrarlas, porque corre la voz de que abundan en los lugares m&aacute;s lejanos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Solo las que se tienen a si mismas por claramente deformes se quedan en el centro, desmoralizadas. Y tambi&eacute;n muchas de las que hab&iacute;an conseguido formar peque&ntilde;os agrupamientos. All&iacute; reina ahora la calma. Las piezas tienen tiempo para rodearse y observarse con tranquilidad desde diversas perspectivas. Y surge la sorpresa: algunas empiezan a encajar por donde menos esperaban. Los grupos se van haciendo mayores y van incluyendo a las que regresan desenga&ntilde;adas de los alrededores. Algunas que se consideraban verdaderas monstruosidades son recibidas con gran alborozo al ser las &uacute;nicas que faltaban en ciertos lugares. Son valiosas porque son como son. Y todas son imprescindibles; incluso las rectas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Lo dicho: el amor es un rompecabezas.</div>
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		<title>Sobre las discusiones y los conflictos en las relaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Aug 2010 18:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[SOBRE LAS DISCUSIONES Y LOS CONFLICTOS EN LAS RELACIONES &#160; La realidad es &#250;nica, pero se puede contemplar desde diferentes perspectivas: un mismo objeto aparece de manera distinta seg&#250;n sea el &#225;ngulo desde el que te acercas a &#233;l. Si dos personas lo contemplan desde el mismo &#225;ngulo han de percibir exactamente lo mismo; a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b><u>SOBRE LAS DISCUSIONES Y LOS CONFLICTOS EN LAS RELACIONES</u></b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>La realidad es &uacute;nica, pero se puede contemplar desde diferentes perspectivas: un mismo objeto aparece de manera distinta seg&uacute;n sea el &aacute;ngulo desde el que te acercas a &eacute;l. Si dos personas lo contemplan desde el mismo &aacute;ngulo han de percibir exactamente lo mismo; a no ser que una de las dos, o ambas, sufran alguna distorsi&oacute;n en su capacidad de ver.<span id="more-412"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En este Trabajo, decimos que la principal distorsi&oacute;n la produce el personaje porque, para el personaje, lo importante no es lo que sucede sino c&oacute;mo est&aacute; quedando &eacute;l en esta situaci&oacute;n. Lo importante para el personaje es que los dem&aacute;s le reconozcan una especial capacidad para decidir lo que es m&aacute;s conveniente. Y no cuesta mucho de ver que esta exigencia produce de inmediato el conflicto; porque para que uno &ldquo;tenga raz&oacute;n&rdquo;&nbsp;ha de desautorizar o menoscabar la opini&oacute;n del otro. Y el personaje del otro nunca est&aacute; dispuesto a quedar como menos listo o menos capaz.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Entonces, aunque externamente puede parecer que se est&aacute; hablando sobre el tema inicial, en realidad, la discusi&oacute;n se traslada al plano de ver qui&eacute;n gana o pierde. La mente se dedica a buscar argumentos para contradecir los que plantea el contrario; y el primero que se queda sin argumentos es el perdedor. Con independencia de si los argumentos del otro son acertados o no. Pero a veces, a falta de argumentos, se utiliza la fuerza: el que m&aacute;s grita es el que gana; o el chantaje emocional: gana el que puede soportar m&aacute;s tiempo el silencio y las malas caras del otro.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;Los personajes que se apoyan en la raz&oacute;n, vencen por medio de la argumentaci&oacute;n: dejando sin palabras al otro; los que se apoyan en la fuerza vencen mediante el enfado: dejando acobardado al otro; y los que se apoyan en la emocionalidad vencen gracias al malhumor: dejando desamparado al otro. O sea que el personaje &ldquo;razonable&rdquo; no est&aacute; especialmente preparado para ver la realidad, s&oacute;lo lo est&aacute; para fabricar argumentos que refuerzan su posici&oacute;n personal.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El personaje &ldquo;listo&rdquo; utiliza &ldquo;sus ideas&rdquo; para diferenciarse de los dem&aacute;s, para darse importancia: &ldquo;yo, que pienso de esta manera, soy superior a los que piensan como todo el mundo&rdquo; y &nbsp;miran a los dem&aacute;s por encima del hombro al tiempo que pretenden convencerlos o m&aacute;s bien &ldquo;convertirlos&rdquo;. Claro, los dem&aacute;s se sienten tratados de inferiores y se ponen instintivamente en contra.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>A veces se establece una situaci&oacute;n de conflicto permanente basado en la falta de seguridad de ambas partes. Toda circunstancia que requiere una decisi&oacute;n, se transforma de inmediato en un episodio m&aacute;s de esta batalla permanente por salir triunfante sobre el otro. Hay quien no puede definir su posici&oacute;n hasta conocer el criterio del &ldquo;enemigo&rdquo;, condici&oacute;n indispensable para llevarle la contraria. Nadie se preocupa por la verdad; ni por convencer al otro; lo &uacute;nico que importa es imponer su voluntad.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando la gente reclama &ldquo;respeto&rdquo; por su opini&oacute;n significa que, en la pr&aacute;ctica, han renunciado a ver la verdad y s&oacute;lo est&aacute;n interesados en que no se les contradiga. Y lo mismo sucede con los que piden &ldquo;libertad&rdquo;; es decir: el derecho a hacer lo que consideren conveniente a pesar de que el otro no est&eacute; de acuerdo con su enfoque.&nbsp;</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Este es el mundo del personaje; y en este mundo, como hemos dicho, el desacuerdo es inevitable e irresoluble: el que tiene m&aacute;s poder es el que gana las discusiones: vence pero no convence. Y el que pierde, alimenta el rencor y la insatisfacci&oacute;n; desiste, pero no vive como suya la decisi&oacute;n que se ha tomado. Es in&uacute;til querer arreglar esto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Veamos lo que sucede cuando la visi&oacute;n no est&aacute; enturbiada por el personaje; es decir cuando contemplamos la realidad despiertos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Como ya somos consciente de ser, no tenemos un especial inter&eacute;s en &ldquo;tener raz&oacute;n&rdquo;, porque no necesitamos que nadie nos reconozca nuestra capacidad de ver; ya nos la reconocemos nosotros mismos. Y si el otro es un ser humano, tambi&eacute;n se la reconocemos a &eacute;l. Nuestro inter&eacute;s est&aacute; en comprender lo que sucede fuera para tomar la decisi&oacute;n m&aacute;s adecuada; y cuatro ojos ven m&aacute;s que dos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cada uno de nosotros ha ejercitado su capacidad de ver en terrenos distintos; por ello dispone de una especial autoridad en ciertos &aacute;mbitos de la existencia. Si el tema a decidir corresponde a uno de estos &aacute;mbitos, es l&oacute;gico que el experimentado informe al otro de lo que sabe y que el otro escuche con atenci&oacute;n la informaci&oacute;n y conocimientos que le est&aacute; aportando. Esto no significa que el especialista pueda decidir por s&iacute; s&oacute;lo porque, si es un buen especialista, har&aacute; que el otro capte por si mismo lo que &eacute;l ya percibe. Y a menudo, los legos en determinada materia, vislumbran algo que se le escapa al que se pasa el d&iacute;a sobre el terreno. En este caso, el especialista, agradece la aportaci&oacute;n o el interrogante que le presenta el otro, porque incrementa su visi&oacute;n de la realidad. Al final, la decisi&oacute;n se toma de com&uacute;n acuerdo, porque los dos comparten una visi&oacute;n de la realidad que se han enriquecido mutuamente.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Asimismo, cada uno suele tener una especial sensibilidad en un determinado potencial que ha actualizado m&aacute;s que otros. Uno de los integrantes de la relaci&oacute;n constata m&aacute;s f&aacute;cilmente ciertos aspectos de la realidad de tipo te&oacute;rico; y el otro vislumbra otros factores de tipo emocional o pr&aacute;ctico. En este caso, las diferentes visiones de la realidad se suman; no hay motivo alguno para el conflicto, porque la visi&oacute;n global revela la complementariedad de la percepci&oacute;n de cada uno. La persona que est&aacute; despierta se sabe limitada y busca siempre a&ntilde;adir informaci&oacute;n a su propia percepci&oacute;n: sabe que la verdad es lo que &eacute;l ve, m&aacute;s lo que ve el otro, m&aacute;s otros factores que ni el uno ni el otro alcanzan a vislumbrar. Y todo eso transcurre de un modo fluido, casi imperceptible: la diferencia, es f&eacute;rtil para todos los interesados, nunca se transforma en conflicto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;Pero veamos tambi&eacute;n c&oacute;mo transcurren los acontecimientos cuando uno de los dos est&aacute; despierto y el otro dormido:</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando se relacionan personas cuyo nivel de conciencia es desigual, el responsable de la relaci&oacute;n es siempre la persona m&aacute;s desarrollada. Esta persona m&aacute;s desarrollada ha de resistir la tentaci&oacute;n de se&ntilde;alar constantemente las limitaciones del otro, por obvias que sean. Justo tiene que hacer lo contrario: procurar reforzar al otro para que incremente progresivamente la confianza en si mismo, de manera que no necesite apoyarse en &nbsp;&ldquo;tener raz&oacute;n&rdquo; para no sentirse inferior.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero &iquest;qu&eacute; hay que hacer en caso de desacuerdo?, &iquest;qu&eacute; decisi&oacute;n hay que tomar? Pues si el desacuerdo es leve, si s&oacute;lo es una cuesti&oacute;n de matiz o si el asunto tiene poca trascendencia, siempre hay que optar por la f&oacute;rmula que plantea&nbsp;la persona que est&aacute; menos desarrollada; porque tomar decisiones es lo que le permite actualizar su potencial y crecer personalmente. En este&nbsp;caso, la persona m&aacute;s consciente, habiendo dado previamente su parecer, opta por abstenerse y apoyar al otro.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No obstante, cuando la decisi&oacute;n es importante y, sobre todo, cuando afecta a terceras personas, el m&aacute;s consciente tiene que hacer que su visi&oacute;n prevalezca, procurando explicarla y justificarla. Porque si ve que el otro est&aacute; equivocado, &ldquo;darle la raz&oacute;n&rdquo;es dimitir de la responsabilidad que uno tiene. En este caso, la comodidad o la paz est&aacute;n re&ntilde;idas con la conciencia. Si para evitar enfrentamientos, dejamos que el otro se adentre en un terreno por el que nosotros no estamos dispuestos a seguirle, lo mejor es dejarlo bien claro desde buen principio. Y el mensaje tiene que ser claro y di&aacute;fano, para evitar malentendidos y sorpresas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Est&aacute; claro que todos tenemos momentos en los que estamos m&aacute;s o menos conscientes; o sea que, en una relaci&oacute;n normal, dif&iacute;cilmente nos podremos ubicar siempre en la misma posici&oacute;n: A veces seremos nosotros los m&aacute;s conscientes, a veces lo ser&aacute; el otro; y a menudo deberemos aplazar la discusi&oacute;n para cuando ambos estemos en condiciones de hablar del problema en lugar de dejar que el negocio lo lleven los personajes. Tambi&eacute;n es subjetiva la percepci&oacute;n de si un asunto tiene mayor o menos importancia. O sea que este texto no es una gu&iacute;a a la que podamos recurrir en caso de conflicto. Sirve tan s&oacute;lo para ayudarnos a reflexionar un poco al respecto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Quede claro que esto se refiere a las decisiones que hay que tomar en los asuntos colectivos. En los que afectan a cada persona, de forma individual, el otro no tiene porque meterse a no ser que sea consultado. Y en este caso, no puede pretender que su opini&oacute;n se convierta en ley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</div>
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		<title>Sobre la naturaleza del yo experiencia</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 06:21:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[SOBRE LA NATURALEZA DEL YO EXPERIENCIA &#160; El Yo Esencial es lo que somos: inteligencia, amor y energ&#237;a. Cuando tomamos conciencia de esto que somos y lo utilizamos de una manera consciente y voluntaria, la inteligencia se presenta como capacidad de ver; el amor como capacidad de relacionarnos y la energ&#237;a como capacidad de hacer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>SOBRE LA NATURALEZA DEL YO EXPERIENCIA</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El Yo Esencial es lo que somos: inteligencia, amor y energ&iacute;a. Cuando tomamos conciencia de esto que somos y lo utilizamos de una manera consciente y voluntaria, la inteligencia se presenta como capacidad de ver; el amor como capacidad de relacionarnos y la energ&iacute;a como capacidad de hacer y transformar la realidad en la que participamos.<span id="more-399"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esto hace de cada uno de nosotros personas diferentes porque tenemos un cuerpo distinto, unos conocimientos distintos, determinadas relaciones y unas habilidades concretas. Todo esto lo llamamos &ldquo;personalidad&rdquo; o &ldquo;yo experiencia&rdquo;.&nbsp;La personalidad est&aacute; formada por las cosas que tengo: cuerpo, saber, relaciones y habilidades. No soy eso, eso es lo que tengo; lo que soy es la capacidad de ver, amar y hacer; y por tanto puedo desarrollar y perfeccionar mi personalidad mientras exista en este mundo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Todo lo que tengo es positivo, luego mi personalidad es totalmente positiva. Puedo tener m&aacute;s conocimientos o menos, pero lo que s&eacute; es incuestionable. No lo que pienso, lo que s&eacute;. Puedo sentirme m&aacute;s o menos unido a mi entorno, pero si s&oacute;lo quiero a mi perro, el amor que tengo por mi perro es totalmente positivo. Y las habilidades que he desarrollado las puedo aplicar con la seguridad de hacer las cosas bien, aunque no sepa hacer muchas cosas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Lo cual no me impide acrecentar mis conocimientos, mi conexi&oacute;n con el entorno o aprender a hacer cosas nuevas. Es decir, esta positividad se puede incrementar. Pero es importante que tengamos claro que lo que tenemos en cada momento: cuerpo, saber, relaciones, propiedades, profesi&oacute;n y habilidades, lo que estamos utilizando para manifestarnos en el mundo, es fundamentalmente bueno y es m&aacute;s que suficiente. Por eso &ldquo;vamos tirando&rdquo;.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Parecer&aacute; de Perogrullo, pero no nos podemos apoyar en lo que no tenemos. Lo que no tenemos, no existe para nosotros, no est&aacute; en nosotros. O sea que en nosotros no hay nada negativo. Unos han desarrollado m&aacute;s unas capacidades y otros han desarrollado m&aacute;s otras; pero las que no hemos desarrollado no nos hacen deficientes. Todos somos positivos, en un aspecto u otro de la existencia.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y esto no es una manera de pensar, es una manera de ver. Cuando miramos, vemos lo que hay, y lo que hay es un hecho, siempre positivo. Si en vez de mirar, pensamos y nos comparamos con lo que est&aacute; de moda, con lo que la sociedad considera importante, con los objetivos que nuestra familia nos dijo que ten&iacute;amos que alcanzar, o con aquel artista de cine que tanto nos gusta&hellip; seguramente que vamos a llegar a la conclusi&oacute;n de que todo en nosotros es deficiente. Pero eso no tiene nada que ver con nuestra realidad personal, tiene que ver con una manera de pensar o con una determinada moda.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No tenemos que procurar pensar bien de nosotros mismos o de la gente que nos rodea; basta con que los miremos en lugar de pensarlos; y basta con que nos miremos en lugar de pensarnos. Mirar significa ver lo que hay; &nbsp;pensar suele acabar en cr&iacute;tica por lo que no hay. Y no parece que vaya a ninguna parte vivir en la casa que no tenemos, con la pareja que no tenemos y los hijos que no tenemos, con el dinero que no tenemos en el banco y el gobierno que no es el indicado. Vivir mentalmente en &ldquo;eso&rdquo; es de locos y s&oacute;lo puede ser fuente de malestar, frustraci&oacute;n y amargura. De eso podemos prescindir, &iquest;verdad?;&nbsp;es lo que llamamos &ldquo;personaje&rdquo;. En cambio la personalidad nos resulta indispensable para movernos en este mundo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Se dice a menudo que hay que valorar a la gente por lo que son y no por lo que tienen. El problema es que lo que somos no se ve, porque est&aacute; en otro nivel m&aacute;s profundo; lo que se ve es lo que tenemos. Pues bien, si entendemos esta afirmaci&oacute;n de que todo lo que tenemos es positivo, lo correcto ser&aacute; valorar a las personas por lo que tienen en lugar de juzgarlas por lo que no tienen. Es una cuesti&oacute;n de sentido com&uacute;n. Y tambi&eacute;n nos podemos valorar a nosotros por lo que tenemos. S&oacute;lo es cuesti&oacute;n de mirarnos. No nos hace falta depender de lo que piensen los dem&aacute;s.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Valorar no significa puntuar del 0 al 10, significa ver valiosas aquellas capacidades que cada persona ha desarrollado y ha concretado en su personalidad. Y para eso hay que mirarla con los ojos bien abiertos.<span><br />
	</span></div>
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		<title>Despues del personaje el yo experiencia</title>
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		<pubDate>Fri, 07 May 2010 20:06:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Yo experiencia]]></category>
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		<description><![CDATA[DESPUES DEL PERSONAJE EL YO EXPERIENCIA &#160; Lo primera pr&#225;ctica del Trabajo es despertar. Despertar no es dif&#237;cil, lo dif&#237;cil es impedir que el personaje nos devuelva al sue&#241;o. Para liberarnos de la influencia del personaje lo hemos observado hasta entender porqu&#233; teme tanto algunas cosas y tiene tanta necesidad de conseguir otras. Lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>DESPUES DEL PERSONAJE EL YO EXPERIENCIA</b></div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div>Lo primera pr&aacute;ctica del Trabajo es despertar. Despertar no es dif&iacute;cil, lo dif&iacute;cil es impedir que el personaje nos devuelva al sue&ntilde;o. Para liberarnos de la influencia del personaje lo hemos observado hasta entender porqu&eacute; teme tanto algunas cosas y tiene tanta necesidad de conseguir otras. Lo que nos induce al sue&ntilde;o son los deseos y temores del personaje; pero, detr&aacute;s de estas emociones, si estamos advertidos, descubriremos siempre al yo idea y al yo ideal, actuando seg&uacute;n sus patrones habituales.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Si recaemos en el personaje, el propio malestar que experimentemos actuar&aacute; de despertador. A condici&oacute;n , claro est&aacute;, de que nos mantengamos alerta y no admitamos los estados negativos. Sabemos por experiencia que, cuando estamos despiertos, no hay estados negativos. O sea que estar despiertos ha de ser un prop&oacute;sito constante.</div>
<div><span id="more-172"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Despertar no es un ejercicio que hacemos al principio del Trabajo, es el estado de conciencia natural y propio del ser humano; el estado que nos permite vivir una existencia consciente. Despertar significa experimentar nuestra naturaleza real: energ&iacute;a, inteligencia y amor, y actuar como sujetos protagonistas de la existencia, respondiendo a lo que aparece en el exterior. El personaje reacciona, critica, pone condiciones&hellip;; el sujeto consciente responde con la inteligencia, amor y energ&iacute;a que es a la realidad que se le presenta en cada momento. Y no porque ponga mucha energ&iacute;a, mucho amor y mucho convencimiento, sino porque est&aacute; presente&nbsp;y sus capacidades esenciales se manifiestan de una manera natural, espont&aacute;nea y adecuada.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esto es lo que Blay llama &ldquo;actitud positiva&rdquo;. La actitud positiva no es una manera de pensar, sentir o hacer especialmente correcta; ni una forma de actuar que cuenta con el benepl&aacute;cito de la sociedad o del grupo con el que nos sentimos identificados. Aqu&iacute; &ldquo;positivo&rdquo; no es lo contrario de &ldquo;negativo&rdquo;; no significa &ldquo;bueno&rdquo; o &ldquo;aprobado&rdquo;; &ldquo;positivo&rdquo; viene de &ldquo;poner&rdquo;: Hemos de poner energ&iacute;a, inteligencia y amor en nuestra respuesta; y para eso tenemos que estar despiertos, s&oacute;lo estando despiertos somos conscientes de estar actualizando el potencial. Estar despierto no es algo de naturaleza meditativa, es algo plenamente operativo, es vivir en el yo experiencia.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>La cuesti&oacute;n es, &iquest;en qu&eacute; medida este &ldquo;hemos de poner&rdquo; nos devuelve de nuevo al famoso &ldquo;hemos de ser&rdquo; del yo ideal; es decir al personaje? &nbsp;Cierto que despu&eacute;s de ver el personaje hay que observar el yo experiencia y reforzar aquellos aspectos que el personaje ha bloqueado, pero para eso tambi&eacute;n hay que estar despierto. Convertirlo en un objetivo a conseguir en el futuro es volver al terreno del yo ideal, del personaje.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El personaje no es algo que ya hemos estudiado y podemos archivar, es algo que continuar&aacute; apareciendo, a la m&iacute;nima de cambio, si no tenemos una alternativa. Y esta alternativa no es otra forma de pensar, sentir o actuar: es estar despierto. Si estamos despiertos, seguro que actuaremos de otra manera, pero porque veremos la realidad de una forma muy distinta a como la ve el personaje; y por tanto, nos resultar&aacute; imposible dar la respuesta que d&aacute;bamos antes. Sin embargo, de igual manera, si volvemos a caer en el sue&ntilde;o, contemplaremos el panorama de siempre, el que el personaje est&aacute; acostumbrado a percibir. Y entonces lo que no podremos ser&aacute; actuar de una manera nueva.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Recordad que uno de los objetivos del Trabajo es recuperar la espontaneidad; es decir: quitar el filtro que el personaje coloca entre nosotros y el exterior, para permitir que la percepci&oacute;n del exterior llegue hasta el Fondo y del Fondo surja una respuesta espont&aacute;nea, adecuada y precisa que procede de la capacidad de ver, amar y hacer que somos. Pero si esta respuesta ha de ser espont&aacute;nea, no puede estar predeterminada. Predefinirla no s&oacute;lo la impide sino que nos vuelve a poner en manos del yo ideal, ahora disfrazado de prop&oacute;sitos del yo experiencia. Esto es muy sibilino y, justamente por eso, muy peligroso.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando observamos el personaje o contemplamos el desarrollo concreto de nuestro yo experiencia, podemos constatar que el personaje nos hace actuar de un modo err&oacute;neo y que nuestro yo experiencia patina en ciertos terrenos de la existencia. Lo pertinente entonces es eliminar la respuesta err&oacute;nea y reforzar con ejercicios espec&iacute;ficos este yo experiencia desequilibrado. Pero eso ser&aacute; imposible si uno se mantiene en el nivel de conciencia del personaje. En este caso, la respuesta seguir&aacute; siendo la acostumbrada y el ejercicio espec&iacute;fico se convertir&aacute; en una especie de v&iacute;a crucis, porque es precisamente lo &uacute;nico que el personaje no tiene ganas de hacer. Claro que el personaje puede resolver su problema diciendo: &ldquo;no tengo que hacer lo que hac&iacute;a, tengo que hacer esto otro&rdquo;. Con lo cual relativiza el problema, lo convierte en un &ldquo;buen prop&oacute;sito&rdquo; y recompone su yo idea y su yo ideal, adapt&aacute;ndolo a los nuevos tiempos. Y aqu&iacute; no ha pasado nada.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Todo eso no podr&aacute; pasar si nos mantenemos despiertos en nuestro mundo cotidiano. Por eso conviene beber hasta el fondo el c&aacute;liz amargo de ver el personaje y advertir cabalmente la locura del mundo que nos presentaba hasta ahora. Ver el personaje nos ha de llevar a la decisi&oacute;n de un cambio radical en nuestra vida. No es cuesti&oacute;n de refugiarnos en la meditaci&oacute;n durante un rato, para descansar, y seguir viviendo en el mundo de costumbre. Si continuamos llamando &ldquo;la realidad&rdquo; a este mundo de costumbre y persistimos en querer solucionar los problemas que el personaje se ha inventado, no tendremos escapatoria.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>De hecho el Trabajo empieza despu&eacute;s de haber visto el personaje. Si despu&eacute;s de ver el personaje, no tomamos la decisi&oacute;n irrevocable de vivir despiertos, el personaje recuperar&aacute;&nbsp;el terreno y lo &uacute;nico que conseguiremos ser&aacute; engordar el yo ideal. Nadie dice que esto sea f&aacute;cil.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Como dice Antonio: Es despu&eacute;s de haber batallado, despu&eacute;s de haberme movilizado a tope, que el Fondo se manifiesta. El Fondo no es algo que se consigue echando una moneda. Hay que pagar el precio de esa desconexi&oacute;n, que hemos ido sufriendo durante a&ntilde;os. Hay que reconquistar el Fondo. Hay que redescubrir eso que estamos siendo, porque eso es lo que de un modo inmediato nos hace existir. <sub>(1)</sub></div>
<div>&nbsp;</div>
<p><span style="font-size: 12pt;">(1) Palabras de un maestro. Ediciones &Iacute;ndigo, 1990</span></p>
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