Archivo para la categoría ‘Yo experiencia’

El amor es un “rompecabezas”

Viernes, Agosto 20th, 2010

EL AMOR ES UN “ROMPECABEZAS”                                                         
 
Los fabricantes de rompecabezas imprimen sus imágenes sobre cartulinas que después troquelan generando múltiples piezas. Existen rompecabezas de 5, 6 y hasta 10.000 piezas. Se fragmentan para que nos divirtamos reuniendo estas piezas de un modo significativo. Para disfrutar con este juego necesitamos que alguien las haya separado y revuelto previamente, de tal manera que reconstruirlo ofrezca una cierta dificultad: un rompecabezas excesivamente fácil de resolver no resulta divertido. (más…)

Sobre las discusiones y los conflictos en las relaciones

Viernes, Agosto 6th, 2010

SOBRE LAS DISCUSIONES Y LOS CONFLICTOS EN LAS RELACIONES
 
La realidad es única, pero se puede contemplar desde diferentes perspectivas: un mismo objeto aparece de manera distinta según sea el ángulo desde el que te acercas a él. Si dos personas lo contemplan desde el mismo ángulo han de percibir exactamente lo mismo; a no ser que una de las dos, o ambas, sufran alguna distorsión en su capacidad de ver. (más…)

Sobre la naturaleza del yo experiencia

Jueves, Julio 22nd, 2010

SOBRE LA NATURALEZA DEL YO EXPERIENCIA
 
El Yo Esencial es lo que somos: inteligencia, amor y energía. Cuando tomamos conciencia de esto que somos y lo utilizamos de una manera consciente y voluntaria, la inteligencia se presenta como capacidad de ver; el amor como capacidad de relacionarnos y la energía como capacidad de hacer y transformar la realidad en la que participamos. (más…)

Despues del personaje el yo experiencia

Viernes, Mayo 7th, 2010

DESPUES DEL PERSONAJE EL YO EXPERIENCIA
 
Lo primera práctica del Trabajo es despertar. Despertar no es difícil, lo difícil es impedir que el personaje nos devuelva al sueño. Para liberarnos de la influencia del personaje lo hemos observado hasta entender porqué teme tanto algunas cosas y tiene tanta necesidad de conseguir otras. Lo que nos induce al sueño son los deseos y temores del personaje; pero, detrás de estas emociones, si estamos advertidos, descubriremos siempre al yo idea y al yo ideal, actuando según sus patrones habituales.
 
Si recaemos en el personaje, el propio malestar que experimentemos actuará de despertador. A condición , claro está, de que nos mantengamos alerta y no admitamos los estados negativos. Sabemos por experiencia que, cuando estamos despiertos, no hay estados negativos. O sea que estar despiertos ha de ser un propósito constante.
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