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	<title>Àtic. Línea de Trabajo de Antonio Blay.  Cursos, seminarios y talleres según la línea de trabajo de Antonio Blay &#187; Personaje</title>
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	<description>Àtic transmite una espiritualidad fundada en la línea maestra de Antonio Blay, con todo el acento práctico propio de su orientación.</description>
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		<title>El personaje de los otros</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Mar 2011 18:13:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personaje]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; EL PERSONAJE DE LOS OTROS &#160; El concepto de personaje es exclusivo de la l&#237;nea de Antonio Blay. Lo m&#225;s parecido que podemos encontrar es la idea de ego, como noci&#243;n de si misma que tiene la persona. O la idea budista de que el yo es una ilusi&#243;n. &#160; En efecto el personaje [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<div><b><span>EL PERSONAJE DE LOS OTROS</span></b></div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div>El concepto de personaje es exclusivo de la l&iacute;nea de Antonio Blay. Lo m&aacute;s parecido que podemos encontrar es la idea de ego, como noci&oacute;n de si misma que tiene la persona. O la idea budista de que el yo es una ilusi&oacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En efecto el personaje es una ilusi&oacute;n. Lo es en el sentido que yo soy de una manera determinada y existo en esta realidad f&iacute;sica; pero lo que pienso de mi no tiene ninguna realidad. Es como si contemplo un escaparate de una tienda que expone sus productos a la vista del p&uacute;blico: los productos son reales, pero el hecho de que a m&iacute; me gusten o no, no es real.<span id="more-617"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Supongamos que estamos contemplando un vestido de color verde. El vestido es real y tambi&eacute;n lo es el color verde de la tela con la que ha sido confeccionado. El hecho de que a m&iacute; me guste o no, no le afecta para nada al vestido. Y sobre todo, no le afecta al vestido el hecho de <i>no ser </i>azul, que es el color que a m&iacute; me gusta. Si algo es irreal, es la idea de que una cosa <i>no sea</i> de una manera distinta de c&oacute;mo es.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pues bien, la personalidad es real; en cambio el personaje no, porque el personaje es la idea de que yo deber&iacute;a ser de otra manera. Esto no existe, no es real. Yo soy como soy, y los dem&aacute;s tambi&eacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Claro que mi personaje puede opinar que los dem&aacute;s tampoco son como deber&iacute;an ser. Incluso, en el colmo de la locura, yo puedo estar de acuerdo con alguien que me dice que no soy como deber&iacute;a ser; e incluso querer cambiar, para ser como el otro considera conveniente. De hecho, esto es lo que sucede cuando caemos en el estado de conciencia alienado que llamamos personaje. Pero incluso en el caso de que yo mismo piense as&iacute;, esta idea de mi <i>no es</i> como yo soy; s&oacute;lo es la idea de que deber&iacute;a ser distinto. Y esta idea no tiene realidad.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando estamos situados en el nivel de conciencia del personaje, nos cuesta mucho vernos a nosotros mismos tal como somos; y tambi&eacute;n nos cuesta ver a los dem&aacute;s tal como son. Parece mentira pero solemos verlos como <i>no son</i>; es decir: en funci&oacute;n de c&oacute;mo nuestro personaje le gustar&iacute;a que fueran. Y esta fantas&iacute;a no siempre es cr&iacute;tica: a menudo, sobre todo cuando nos enamoramos, proyectamos en el otro una imagen ideal que tenemos en nuestra mente: nos parece que hemos tenido la fortuna de descubrir a alguien que es &ldquo;como hay que ser&rdquo;. Por eso despu&eacute;s vienen las desilusiones. El otro no es responsable de nuestra desilusi&oacute;n; simplemente &eacute;l es como es.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En la realidad, incluso en el caso de que no se guste a s&iacute; mismo, el otro siempre ha sido como es. El problema es si nosotros lo hemos observado con atenci&oacute;n o lo hemos dado por supuesto desde nuestra manera de pensar. En el momento en que lo miremos directamente, sin el filtro de esta manera de pensar, lo veremos tal cual es.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Lo que nunca podremos ver es el personaje de otro; lo podremos pensar, imaginar, deducir, pero no lo podemos ver, porque <i>no es</i> nada real. Si el otro est&aacute; en el nivel de conciencia del personaje, cuando despierte, se ver&aacute; a si mismo tal como es. Y si soy yo el que estoy en este nivel, cuando yo despierte, ver&eacute; al otro tal como es.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&iquest;Podemos tener una desilusi&oacute;n cuando despertemos y veamos al otro tal como es?</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No, las desilusiones las tiene siempre el personaje. Si nuestro personaje juzgaba mal al otro, veremos que es mucho mejor de lo que pens&aacute;bamos; y si ten&iacute;amos de &eacute;l una idea maravillosa, veremos que su realidad es mucho mejor que esta idea maravillosa. Porque cualquier realidad es superior a una idea. El vestido verde que existe, aunque me disguste, es inmensamente superior al azul que no existe. Y eso, cuando uno est&aacute; despierto, lo ve con mucha claridad.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Sin embargo, hay gente dormida que utiliza el concepto de personaje para criticar a los dem&aacute;s y sentirse por encima de ellos: &iexcl;es que tienen un ego que se lo pisan!&nbsp;<span>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</span></div>
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		<title>Competiciones degradantes</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 18:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personaje]]></category>
		<category><![CDATA[angustia existencial]]></category>
		<category><![CDATA[degradación]]></category>
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		<description><![CDATA[COMPETICIONES DEGRADANTES &#160; Existen algunos torneos en los que el hombre no juega un papel activo: participa exclusivamente como espectador y cede el protagonismo a otras especies. As&#237; sucede, por ejemplo, en las carreras de galgos. &#160; El galgo es el corredor por excelencia, el m&#225;s veloz, el que es capaz de alcanzar a cualquier [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b><u>COMPETICIONES DEGRADANTES</u></b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Existen algunos torneos en los que el hombre no juega un papel activo: participa exclusivamente como espectador y cede el protagonismo a otras especies. As&iacute; sucede, por ejemplo, en las carreras de galgos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El galgo es el corredor por excelencia, el m&aacute;s veloz, el que es capaz de alcanzar a cualquier otra criatura de su entorno, por r&aacute;pida que sea. Los criadores de galgos llevan siglos perfeccionando la especie y han conseguido ejemplares que sobrepasan en velocidad a los que anta&ntilde;o viv&iacute;an en estado salvaje. Parad&oacute;jicamente estos galgos modernos no han de cazar para subsistir; reciben alimentos elaborados ex profeso para asegurar su equilibrio metab&oacute;lico, fortalecer su musculatura y evitar que un solo gramo de grasa in&uacute;til perjudique un cuerpo destinado a desplazarse a velocidades impensables para un perro ordinario. Tan alto es el desarrollo que el animal ha experimentado que atrapar&iacute;a en cuatro saltos a un conejo que asomara desprevenido de su madriguera.<span id="more-416"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>O sea que la tradicional ceremonia consistente en soltar una liebre para estimular los sabuesos a perseguirla hoy no es viable: atrapar&iacute;an el gazapo en pocos segundos; no habr&iacute;a emoci&oacute;n, ni apuestas, ni espect&aacute;culo. Pero como no existe otra manera de motivarles a correr, el hombre ha optado por instalar en los can&oacute;dromos un artilugio mec&aacute;nico que se desplaza sobre un riel a altas velocidades. El aparato tiene la apariencia externa de un conejo y es capaz de confundir a los lebreles si se mantiene a cierta distancia.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Este falso conejo es manejado por control remoto cerca del perro que va en cabeza, induci&eacute;ndole a creer que est&aacute; a punto de alcanzarlo; pero se le mantiene suficientemente lejos para evitar que lo consiga. La responsabilidad del que maneja este dispositivo es muy grande porque si, por accidente, los perros consiguieran atraparlo descubrir&iacute;an el enga&ntilde;o y quedar&iacute;an autom&aacute;ticamente incapacitados para la competici&oacute;n: nunca m&aacute;s saldr&iacute;an corriendo en persecuci&oacute;n de un mecanismo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Sin embargo, desde la perspectiva del can, este accidente podr&iacute;a significar el fin de su angustia existencial, porque algunos perros llevan tiempo pregunt&aacute;ndose c&oacute;mo es posible que sean incapaces de alcanzar un vulgar conejo. Contin&uacute;an corriendo porque su naturaleza es la del cazador, pero se sienten impotentes y humillados; incapaces de valerse por si mismos; obligados a depender de los piensos que sus amos les suministran. Unos amos que, a pesar de su reiterado fracaso en la cacer&iacute;a, les proclaman vencedores y les dispensan toda clase de parabienes.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Muchos se acostumbran a estos rituales y acaban por identificarse con el lugar obtenido en la carrera: el t&iacute;tulo de &ldquo;ganador&rdquo; o &ldquo;colocado&rdquo; disminuye la sensaci&oacute;n de impotencia que les embarga. Por eso luchan por alcanzarlo. Convencidos de su nulidad en tanto que perros la &uacute;nica alternativa es ser el menos torpe.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero de tanto en cuanto, alg&uacute;n perro desaparece y no se vuelve a saber de &eacute;l en el can&oacute;dromo. Dicen que se arriesg&oacute; a escapar hacia las monta&ntilde;as. &ldquo;Seguro que a estas horas ya estar&aacute; muerto&rdquo; dice el amo. Y los galgos agachan la cabeza inquietos.</div>
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		<title>El personaje no es lo mismo que la personalidad</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 16:05:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[EL PERSONAJE NO ES LO MISMO QUE LA PERSONALIDAD &#160; El &#8220;personaje&#8221; es un concepto acu&#241;ado por Antonio Blay, para referirse a lo que Gurdjieff llama &#8220;falsa personalidad&#8221; y la psicolog&#237;a tradicional conoce como &#8220;ego&#8221;. &#160; La palabra &#8220;personaje&#8221; remite al papel que los actores representan en el teatro o en el cine. El actor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>EL PERSONAJE NO ES LO MISMO QUE LA PERSONALIDAD</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El &ldquo;personaje&rdquo; es un concepto acu&ntilde;ado por Antonio Blay, para referirse a lo que Gurdjieff llama &ldquo;falsa personalidad&rdquo; y la psicolog&iacute;a tradicional conoce como &ldquo;ego&rdquo;.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>La palabra &ldquo;personaje&rdquo; remite al papel que los actores representan en el teatro o en el cine. El actor tiene su propia personalidad pero, a efectos del gui&oacute;n, tiene que olvidarse de si mismo y representar un papel; tiene que actuar como si fuera otro; y tiene que hacerlo de tal manera, que parezca que es realmente otro. En la historia del cine, se da el caso de actores que se especializaron en un determinado papel; y acabaron confundi&eacute;ndose a si mismo con el personaje que representaban; olvidando su verdadera identidad. Se dice que acabaron locos, alienados.<span id="more-359"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El diccionario de la Real Academia define la alienaci&oacute;n de la siguiente manera: <i>Proceso mediante el cual un individuo, o una colectividad, transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que deb&iacute;a esperarse de su condici&oacute;n.</i> Y tambi&eacute;n da esta otra definici&oacute;n: <i>Estado de &aacute;nimo, individual o colectivo, en que el individuo se siente ajeno a su trabajo o a su vida aut&eacute;ntica</i>. Finalmente, en la acepci&oacute;n psicol&oacute;gica dice: <i>T&eacute;rmino gen&eacute;rico que comprende todos los trastornos intelectuales, tanto los temporales o accidentales como los permanentes.</i></div>
<div><i>&nbsp;</i></div>
<div>Est&aacute; claro que en el caso del personaje nos enfrentamos a una alienaci&oacute;n de tipo colectivo que se transmite de padres a hijos. Y tambi&eacute;n est&aacute; claro que en esta l&iacute;nea de Trabajo esperamos que sea un trastorno accidental. Porque Antonio Blay no la consideraba algo natural: parte del proceso de evoluci&oacute;n del ser humano, sino algo accidental, sobrevenido, artificial; un cuerpo extra&ntilde;o que inhibe el desarrollo del potencial y nos mantiene en una desorientaci&oacute;n permanente. Alienados de nosotros mismos, ajenos a nuestra vida aut&eacute;ntica.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Hay una visi&oacute;n filos&oacute;fica de la realidad que contempla la creaci&oacute;n como una involuci&oacute;n del esp&iacute;ritu en la materia; en la que pierde la conciencia de su realidad y que deber&aacute; recuperar despertando a la conciencia de lo que realmente es. Esta es la visi&oacute;n de Plat&oacute;n, de la filosof&iacute;a oriental, y de los idealistas alemanes de principios del siglo XIX. Schelling describe nuestra realidad como una ca&iacute;da del esp&iacute;ritu en la materia, de la que este esp&iacute;ritu se levanta utilizando precisamente al hombre para redescubrir su naturaleza real. Justamente porque el hombre experimenta una limitaci&oacute;n en esta existencia material y se preocupa por superarla, acaba por diferenciarse de los objetos que la produce y se reconoce en su pura forma espiritual: como sujeto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esta es la idea de un cosmos circular en el que todo est&aacute; previsto y en el que cada etapa tiene un sentido y una finalidad. La encarnaci&oacute;n lleva consigo un olvido de la realidad esencial; y las limitaciones que el ser humano experimenta son buenas en la medida en que le llevan a preguntarse por su propia realidad y a redescubrirla. Y sin embargo, seg&uacute;n Blay, el personaje no forma parte de este esquema tan perfecto; es un accidente, algo artificial que no tiene utilidad alguna.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Blay lo afirma literalmente en uno de los di&aacute;logos acerca del papel de la educaci&oacute;n en la g&eacute;nesis del personaje que aparecen en su libro: Ser, curso de psicolog&iacute;a de la autorrealizaci&oacute;n (Editorial &Iacute;ndigo, 1992) y que aqu&iacute; transcribimos (P&aacute;g. 103):</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>Pregunta:</b> Pero parece ser que todo este comportamiento lo trae nuestra naturaleza.</div>
<div><b>Blay:</b> No, todo esto es adquirido<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>Pero se ha adquirido en el momento que se ha producido, por lo tanto es parte de nuestra naturaleza.</div>
<div><b>B: </b>No, no, no es parte de nuestra naturaleza; es parte de lo adquirido por el comportamiento particular que tiene el hombre.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>Pero el hombre se comporta seg&uacute;n su naturaleza, &iquest;no?</div>
<div><b>B: </b>No, esto es adquirido y transmitido exteriormente, inducido exteriormente, y&nbsp;a su vez, esto fue inducido por los que lo inducen.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>Pero inducido exteriormente; &iquest;qui&eacute;nes son los inductores?</div>
<div><b>B: </b>En este caso los padres, que a su vez fueron inducidos por sus propios padres y as&iacute; si quieres te remontas a Ad&aacute;n y la manzana y la serpiente.</div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div><b>P: </b>Pero eso parece que lo trae la naturaleza, como trae ahora tambi&eacute;n esa inquietud de profundizar&#8230;</div>
<div><b>B: </b>Es importante que te des cuenta de que no es la naturaleza humana.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>La naturaleza humana&#8230;</div>
<div><b>B: </b>No, no, la naturaleza humana ni tiene intr&iacute;nsecamente eso, porque se puede quitar.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>Y &iquest;c&oacute;mo es que lo ha adquirido?</div>
<div><b>B: </b>Ah&iacute; est&aacute;, se ha adquirido porque algo ha funcionado mal, pero no la naturaleza en el sentido de lo que es original, natural. T&uacute; me hablas del origen del mal y el origen del mal puede ser el error, la ignorancia, muchos nombres que podemos dar aunque ninguno explica la cosa del todo; pero que es algo de alg&uacute;n modo superpuesto a la naturaleza humana; y la prueba de que es superpuesto es que se puede eliminar. Si fuera inherente no se podr&iacute;a eliminar, y no solo eso, sino que todos so&ntilde;amos con esa eliminaci&oacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>&iquest;Puede ser un paso&#8230;dentro de nuestra evoluci&oacute;n?</div>
<div><b>R: </b>Puede ser un paso en nuestra evoluci&oacute;n, pero quiero decir que en nuestra evoluci&oacute;n eso no est&aacute;. Es un cuerpo extra&ntilde;o, metido en el curso de nuestra evoluci&oacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>&iquest;Para que evolucionemos o volvamos?</div>
<div><b>R: </b>No, no necesariamente. No se ve ninguna ventaja.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>P: </b>Yo no la veo</div>
<div><b>R: </b>Yo tampoco</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El problema es que, normalmente, el que llega al Trabajo es justo el personaje. Seguro que hay una demanda interna; pero tambi&eacute;n hay unos problemas que siempre esperamos que el Trabajo nos resuelva. Y hacemos bien en esperarlo. La cuesti&oacute;n es que los problemas que queremos resolver, suelen ser los problemas que tiene el personaje; no son nuestros verdaderos problemas. El verdadero problema es justamente &eacute;l, el personaje; no las cosas que &eacute;l nos presenta como dificultades. Por eso las soluciones que tambi&eacute;n nos plantea, y que pasan siempre por cambiar; cambiar lo de fuera o cambiar nosotros mismos: para ser mejores, m&aacute;s queridos, m&aacute;s importantes, m&aacute;s respetados y considerados&#8230; estas soluciones, constituyen un problema a&ntilde;adido que nos mantiene en el terreno del personaje.. Y todo lo que hacemos para poner remedio a lo que imaginamos que est&aacute; sucediendo, contribuye a reforzar su perspectiva.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Por eso hay que afirmar claramente dos cosas: que el personaje es una estructura mental artificialmente superpuesta que enturbia nuestra capacidad de ver, pero que se puede objetivar y eliminar. Y que esta objetivaci&oacute;n es la condici&oacute;n sine qua non para poder avanzar de verdad en el terreno espiritual.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esta es la aportaci&oacute;n m&aacute;s importante de Antonio Blay. Blay dice muchas m&aacute;s cosas, y las dice con especial claridad; pero es el &uacute;nico que habla del personaje y que indica la manera de librarse de &eacute;l. Si alguien entiende que el personaje es una palabra que Antonio Blay adopt&oacute; para hablar de la personalidad conviene que revise de nuevo su obra, porque se est&aacute; perdiendo algo muy importante.</div>
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		<title>Ego y personaje</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jun 2010 22:08:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[EGO Y PERSONAJE &#160; El concepto m&#225;s parecido al &#8220;personaje&#8221; que podemos encontrar en la literatura psicol&#243;gica es el de &#8220;ego&#8221;. El concepto de ego remite a una visi&#243;n egoc&#233;ntrica de la realidad que lleva a la mente a describir el entorno en &#160;funci&#243;n de las necesidades y deseos del individuo. Esto es lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>EGO Y PERSONAJE</b></div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div>El concepto m&aacute;s parecido al &ldquo;personaje&rdquo; que podemos encontrar en la literatura psicol&oacute;gica es el de &ldquo;ego&rdquo;. El concepto de ego remite a una visi&oacute;n egoc&eacute;ntrica de la realidad que lleva a la mente a describir el entorno en &nbsp;funci&oacute;n de las necesidades y deseos del individuo. Esto es lo que presenta nuestras relaciones en t&eacute;rminos de &ldquo;mis padres&rdquo;, &ldquo;mi pareja&rdquo;, &ldquo;mis hijos&rdquo;, &ldquo;mis amigos&rdquo;, etc.<span id="more-289"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esta forma de percibir el mundo constituye, sin duda, una dificultad para relacionarnos, porque nos impide ver al otro tal cual es y nos lo presenta mentalmente como algo de nuestra propiedad. Es una percepci&oacute;n infantil que deber&iacute;a superarse a medida que crecemos. O en todo caso, la experiencia deber&iacute;a desenga&ntilde;arnos porque las cosas y las personas tienen una dimensi&oacute;n que excede a nuestros deseos o necesidades personales.&nbsp;No est&aacute;n ah&iacute; para facilitarnos las cosas que podemos resolver por nosotros mismos. Esta desilusi&oacute;n deber&iacute;a obligarnos a reforzar nuestra personalidad y a ser cada vez m&aacute;s aut&oacute;nomos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Por desgracia, el personaje es un arquetipo a&ntilde;adido que dificulta gravemente esta progresiva madurez del individuo. El personaje es el resultado de un apriorismo, ajeno a la experiencia, que nos indica &ldquo;como han de ser las cosas&rdquo;. Y este apriorismo tiene tal fuerza que consigue desprestigiar la realidad porque, raramente, las cosas resultan ser &ldquo;como deber&iacute;an&rdquo; pero el apriorismo nunca se cuestiona.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando la mente cae bajo el poder del personaje, nada es &ldquo;como deber&iacute;a ser&rdquo;, ni uno mismo es &ldquo;como deber&iacute;a ser&rdquo;. Los desenga&ntilde;os y desilusiones son algo puramente negativo que demuestra con claridad que los dem&aacute;s no son &ldquo;como deber&iacute;an ser&rdquo;. Y la experiencia, plagada de desenga&ntilde;os, se convierte en la prueba de una supuesta malicia inherente a la realidad. De ah&iacute; se nutre el concepto de &ldquo;pecado&rdquo;: Poned a la liebre como un ejemplo para las tortugas y convertir&eacute;is autom&aacute;ticamente en &ldquo;pecadoras&rdquo; a la especie entera.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Eso es lo que hicieron con nosotros de peque&ntilde;os: Para que fu&eacute;ramos hombres y mujeres triunfadores, nos explicaron c&oacute;mo &ldquo;ten&iacute;amos que llegar a ser&rdquo; y nos anticiparon &ldquo;las cosas qu&eacute; pasar&iacute;a entonces&rdquo; y &ldquo;c&oacute;mo ser&iacute;an los dem&aacute;s&rdquo;. A nadie le importaba c&oacute;mo &eacute;ramos espont&aacute;neamente; si alguien le prest&oacute; atenci&oacute;n a eso fue para indicarnos que no &eacute;ramos &ldquo;como deb&iacute;amos ser&rdquo; y para alertarnos del peligro que corr&iacute;amos. Si no cambias: &ldquo;no ser&aacute;s nadie&rdquo;.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y claro, ahora no s&oacute;lo contemplamos a los dem&aacute;s como &ldquo;mis padres&rdquo;, &ldquo;mi pareja&rdquo;, &ldquo;mis hijos&rdquo;, &ldquo;mis amigos&rdquo;, etc. sino que, encima, les echamos en cara que no son &ldquo;como deber&iacute;an ser&rdquo; . Pero los &ldquo;soportamos&rdquo;; porque les queremos y porque sabemos que nosotros, tampoco hemos conseguido llegar a ser &ldquo;como ten&iacute;amos que ser&rdquo;; aunque seguimos luchando para conseguirlo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero al jefe, a los vecinos, a ciertos parientes y, sobre todo, al gobierno les rechazamos porque no son &nbsp;&ldquo;como deber&iacute;an ser&rdquo; y esto justifica que no sintamos por ellos ning&uacute;n aprecio. Ni estamos dispuestos a cambiar para conseguir el suyo. Vivimos en un mundo del que ignoramos pr&aacute;cticamente todo, s&oacute;lo registramos que no responde a nuestras expectativas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&iquest;Por qu&eacute; tienen tanta fuerza las expectativas?: porque nosotros hemos renunciado a ser nosotros mismos para satisfacer las de los dem&aacute;s; y ahora nos sentimos profundamente estafados.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Bien, pues si el desenga&ntilde;o es tan grande, ya va siendo hora de que pongamos en duda el apriorismo de &ldquo;como deber&iacute;an ser las cosas&rdquo;. Nada de aceptarlas, nada de buscar una explicaci&oacute;n que justifique porqu&eacute; &ldquo;est&aacute;n tan mal&rdquo;, nada de renunciar a sentirnos felices y realizados; &nbsp;lo que necesitamos es entender lo que pasa, ver claramente porqu&eacute; son as&iacute;. Y despu&eacute;s veremos si podemos hacer algo para mejorarlas; porque es imposible mejorar algo que, de entrada, se rechaza. Y adem&aacute;s, el hecho de rechazarlo no lo cambia, s&oacute;lo amarga nuestra conciencia.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Descubrir que nuestra capacidad de ver la realidad est&aacute; mediatizada y distorsionada por un apriorismo es descubrir que estamos inmersos en una pesadilla de la que podemos despertar para volver al mundo real, tal como es. Y hacerlo desde nuestra realidad personal, tal como somos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Si este planteamiento os parece sugestivo, ten&eacute;is que prestaros un poco de atenci&oacute;n desde una perspectiva distinta a la habitual: en vez de juzgaros porque no hab&eacute;is llegado a ser lo que se esperaba de vosotros, deteneros a observar los juicios que hac&eacute;is y las emociones y reacciones que estos juicios generan en vuestro psiquismo. Esto os har&aacute; vislumbrar el personaje. Y por otro lado, daros cuenta de que ya sois y est&aacute;is aqu&iacute; presentes; y que, por tanto, no ten&eacute;is que llegar a ser de ninguna manera. Sois alguien por derecho propio.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esto no es f&aacute;cil porque la inercia de tantos a&ntilde;os de confusi&oacute;n exige un esfuerzo para superar la inercia de creeros conscientes porque est&aacute;is juzgando. No basta con admitir la hip&oacute;tesis del personaje, hay que verlo operando en uno mismo. Pero es la &uacute;nica manera de volver a conectar con la realidad y seguir ampliando nuestra conciencia. Cuando uno se ha extraviado, lo pertinente es retroceder para volver al camino, y este camino est&aacute; en nosotros mismos, en nuestra capacidad de ver, amar y hacer en primera persona.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y si para ello hace falta ser un poco ego&iacute;stas, qu&eacute; le vamos a hacer. Como dice Gurdjieff: vale m&aacute;s ser temporalmente ego&iacute;sta que eternamente injusto.</div>
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		<title>Seminario &#8220;La persistencia del personaje&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 07 May 2010 19:59:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[SEMINARIO SOBRE LA PERSISTENCIA DEL PERSONAJE. RESUMEN. &#160; Conviene no caer en la idea de que el personaje es nuestra manera de ser o personalidad. El personaje s&#243;lo es un embolado mental que se mueve entre dos fantas&#237;as: la amenaza de no ser aceptado y el prop&#243;sito de evitarlo llegando a ser importante para alguien. [...]]]></description>
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<div><b>SEMINARIO SOBRE LA PERSISTENCIA DEL PERSONAJE. RESUMEN.</b></div>
<div>&nbsp;</div>
</div>
<div>Conviene no caer en la idea de que el personaje es nuestra manera de ser o personalidad. El personaje s&oacute;lo es un embolado mental que se mueve entre dos fantas&iacute;as: la amenaza de no ser aceptado y el prop&oacute;sito de evitarlo llegando a ser importante para alguien.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Una vez visto el personaje, con la profundidad suficiente; es decir: habiendo observado los patrones que repite constantemente y los complejos e ilusiones que arrastra, este personaje s&oacute;lo puede sernos &uacute;til como despertador. No es cuesti&oacute;n de sentarnos a contemplarlo y hacer una tesis doctoral sobre el mismo. Porque ver el personaje implica haber comprendido el error que hay en este mecanismo que nos impide mantenernos despiertos: sus fantas&iacute;as, tanto&nbsp;negativas como positivas, y los correspondientes miedos y deseos que estos pensamientos generan.</div>
<div><span id="more-168"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Claro, no se trata de pensar o sentir lo contrario, se trata de despertar, de proponernos estar todo el d&iacute;a despiertos; no hay motivo alguno para mantener una visi&oacute;n distorsionada de la realidad. Ver el personaje sirve para desidentificarse de &eacute;l por completo; seguir hablando de &ldquo;mi personaje&rdquo; es una trampa; y tambi&eacute;n lo es utilizarlo como excusa o justificaci&oacute;n para no hacer frente a las dificultades reales que tenemos. Porque la mayor&iacute;a de dificultades las provoca el propio personaje al no aceptar la realidad tal como es. Siempre que observemos en nosotros discriminaci&oacute;n, disconformidad o disgusto con la realidad, es que detr&aacute;s est&aacute; el personaje; y por tanto, es se&ntilde;al de que estamos dormidos y debemos despertar.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Nuestra naturaleza es capacidad de ver, amar y hacer. Esta capacidad no se agota; y por lo tanto no tiene sentido que aceptemos ninguna limitaci&oacute;n. La posici&oacute;n &ldquo;humilde&rdquo; es tan absurda como la vanidad. A veces el personaje se disfraza de &ldquo;buena persona&rdquo; o de &ldquo;persona sensible&rdquo; para justificar su falta de empuje y su renuencia a comprometerse con la vida. Pero se disfraza tambi&eacute;n de grandes prop&oacute;sitos y buenas intenciones, entre ellas las espirituales. El yo ideal se alimenta de ellas, quiere ser mejor, ejemplar, quiere realizarse&hellip;en el futuro. Olvidando que todo lo que el yo ideal puede imaginar se queda peque&ntilde;o al lado del potencial que ya somos, aqu&iacute; y ahora. O sea que hablar del Trabajo, en vez de ponerlo en pr&aacute;ctica, es otra forma de caer de nuevo en brazos del personaje.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Hay quien decide dar por descontado que esto suceder&aacute; y lo utiliza como justificaci&oacute;n para tirar la toalla. Desde luego que pasar&aacute; si no hay una decisi&oacute;n irrevocable de permanecer despiertos, de vivir la existencia como sujetos conscientes y de hacer caso omiso de las fantas&iacute;as tr&aacute;gicas o estimulantes que el personaje intentar&aacute; seguir presentando a nuestra mente. Pensar es sin&oacute;nimo de presencia del personaje, tanto da que pensemos en la comida como en los niveles superiores. Lo que se trata es de situarse en estos niveles superiores, no de pensar en ellos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Estar despierto es el estado natural del ser humano despu&eacute;s de haber trascendido el enga&ntilde;o del personaje. El personaje es algo artificial insertado en la mente por una educaci&oacute;n incorrecta; y es algo que, en consecuencia, se puede eliminar. Estar despierto es el nivel de conciencia propio del yo experiencia o personalidad, del yo que se expresa conscientemente a trav&eacute;s de unos cuerpos. As&iacute; que despertar no es un estado meditativo que requiere inhibirse del mundo ordinario, todo lo contrario: es un estado operativo de m&aacute;xima presencia en este mundo ordinario.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Despertar es poner la atenci&oacute;n en la presencia del yo, para actuar a continuaci&oacute;n en la realidad como sujeto consciente desde esta presencia. La existencia es la actualizaci&oacute;n del potencial de inteligencia, amor y energ&iacute;a que somos; pero esta actualizaci&oacute;n no es aleatoria sino que responde a unos est&iacute;mulos concretos que aparecen en el exterior. Mientras que el personaje se afana in&uacute;tilmente por manipular este exterior, el yo experiencia asume su poder, sus capacidades y se hace responsable de la respuesta que da, porque esta respuesta es su raz&oacute;n de existir.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>O sea que estar despierto no es s&oacute;lo experimentar la seguridad, la paz y la serenidad inherentes a la conciencia del yo, es vivir conscientemente en todo momento la respuesta que doy a lo que me aparece en el exterior. Esta conciencia activa de sujeto no debo perderla en ning&uacute;n momento, si no quiero que el mecanismo del personaje vuelva a apoderarse de mi. El hecho de haberlo constatado como opera el piloto autom&aacute;tico no lo va a cambiar. La cuesti&oacute;n es prescindir de este piloto autom&aacute;tico para dirigir mi vida en primera persona.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esto, como todo, de entrada, es dif&iacute;cil; pero a base de ejercitarlo, se convierte en algo habitual. Lo que no tiene sentido es haber contemplado el desperdicio de la vida que hace el personaje y aceptar mantenerse ah&iacute;. Apostar por la conciencia es lo &uacute;nico que tiene sentido. Y el campo de batalla final entre el personaje y la conciencia es la vida cotidiana. Algunos pretenden pasar del personaje a la realizaci&oacute;n, y no se dan cuenta de que siguen estando en poder del yo ideal, porque todav&iacute;a no se tienen a si mismos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Vivir en el yo experiencia es responder de una forma personal y consciente a lo que aparece en el exterior con toda la inteligencia el amor y la energ&iacute;a de que uno es capaz, combinando adecuadamente estas tres capacidades. Sin condicionar esta respuesta, sin criticar lo que se presenta. El yo experiencia vive en lo que hay, tal como es, no en lo que deber&iacute;a haber. Y expresa su inteligencia, amor y energ&iacute;a para perfeccionar lo que recibe, no para conseguir prestigio o reconocimiento porque, despierto, ya soy; y no necesito reconocimiento alguno.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cierto que debemos enfrentar un mundo y una humanidad en estado embrionario, pero para eso estamos aqu&iacute;. La inteligencia sirve para investigar lo que no comprendo, la energ&iacute;a sirve para superar los obst&aacute;culos y el amor sirve para integrar lo que me parece injusto o inaceptable. Nuestro paso por esta existencia consiste en perfeccionarla aportando de una manera personal el amor, la inteligencia y la energ&iacute;a que somos. Y para eso, disponemos de un caudal inagotable procedente de nuestro Yo Esencial, un caudal con el que nos conectamos a trav&eacute;s del ejercicio del Centramiento.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Despu&eacute;s de haber visto el personaje no podemos seguir viviendo igual que antes, tenemos que hacer espacio-tiempo para la conciencia. Cuando uno descubre lo que es, se da cuenta que la vida es algo distinto de lo que cre&iacute;a. Podemos entender las motivaciones de la gente que vive en el personaje pero las nuestras son ahora distintas; convivimos en el mismo mundo pero tenemos otros objetivos. Ahora no estamos atrapados por el mundo, pero tampoco pretendemos huir de &eacute;l; lo que pretendemos es hacer que nuestra personalidad se haga transparente al Ser Esencial para que El pueda actuar a trav&eacute;s de nosotros. Esta finalidad nos llama a ser responsables de c&oacute;mo administramos nuestra existencia y como empleamos nuestro tiempo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Hay objetivos que la sociedad valora mucho pero que exigen una atenci&oacute;n exclusiva hacia el exterior; y nosotros tenemos que ser un puente entre lo Superior y la realidad econ&oacute;mica y social. No somos partidarios del ascetismo, porque esto nos separar&iacute;a del mundo ordinario, pero si de la sobriedad que nos permite vivir con lo que de verdad necesitamos. No somos partidarios de la subordinaci&oacute;n, pero tampoco buscamos el poder, porque el poder es excesivamente tributario de las estructuras sociales. Alentamos la creatividad all&iacute; donde la vida nos lleve a trabajar; y la calidad por encima de la cantidad. Estructuramos nuestra vida de cara a actualizar el m&aacute;ximo el potencial que somos, y esto nos aconseja llevar una vida equilibrada, no en nombre de la moral sino de la inteligencia. Porque, al igual que la inteligencia sin amor puede dar resultados terribles, tambi&eacute;n el amor sin inteligencia produce muchos desastres.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El amor, la unidad, el colectivo, los desamparados, el tercer mundo, etc. son temas que empiezan a interesar a las personas. La humanidad est&aacute; empezando a vibrar en unas dimensiones que trascienden lo meramente material e incluyen lo est&eacute;tico y un cierto inter&eacute;s por el conocimiento; de momento con una finalidad b&aacute;sicamente pr&aacute;ctica. Sin embargo, la capacidad menos desarrollada a nivel de masas es la inteligencia, la capacidad de ver por uno mismo. Por eso la pol&iacute;tica se desarrolla en estos niveles emocionales tan primarios.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Es importante que actuemos como peque&ntilde;os faros de luz. Evitando sumarnos a la cr&iacute;tica f&aacute;cil al gobierno y a los pol&iacute;ticos. No se trata de dar alternativas; se trata de algo m&aacute;s elemental: querer saber lo que sucede, cuales son los problemas reales; en vez de buscar un chivo expiatorio a quien hacer responsable. Es cierto que los pa&iacute;ses tienen los gobiernos que se merecen; y es cierto que los que no comprenden su historia est&aacute;n obligados a repetirla. Nosotros vivimos en varias dimensiones, tenemos una dimensi&oacute;n individual, otra laboral, otra familiar, otra social y otra humana. Y hemos de ser conscientemente activos en todas estas dimensiones. En gran parte, vivir los niveles superiores de conciencia pasa por estar operativo en todos estos &aacute;mbitos.</div>
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