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	<title>Àtic. Línea de Trabajo de Antonio Blay.  Cursos, seminarios y talleres según la línea de trabajo de Antonio Blay &#187; Espiritualidad</title>
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	<description>Àtic transmite una espiritualidad fundada en la línea maestra de Antonio Blay, con todo el acento práctico propio de su orientación.</description>
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		<title>Los milagros y la fe</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jun 2011 11:16:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[evangelios]]></category>
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		<description><![CDATA[LOS MILAGROS Y LA FE Uno de las actividades que se cuentan de la vida de Jes&#250;s en los evangelios es la afici&#243;n que ten&#237;a por curar a los paral&#237;ticos. Siempre que ten&#237;a ocasi&#243;n de interpelar a un paral&#237;tico, le dec&#237;a: &#8220;lev&#225;ntate y anda&#8221;; y cuando el milagro se produc&#237;a, a&#241;ad&#237;a: &#8220;tu fe te ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>LOS MILAGROS Y LA FE</strong></p>
<div>Uno de las actividades que se cuentan de la vida de Jes&uacute;s en los evangelios es la afici&oacute;n que ten&iacute;a por curar a los paral&iacute;ticos. Siempre que ten&iacute;a ocasi&oacute;n de interpelar a un paral&iacute;tico, le dec&iacute;a: &ldquo;lev&aacute;ntate y anda&rdquo;; y cuando el milagro se produc&iacute;a, a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;tu fe te ha salvado&rdquo;.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Yo siempre hab&iacute;a entendido que la fe consist&iacute;a en creer que Jes&uacute;s le pod&iacute;a curar. Pero con el tiempo, he visto que el verdadero milagro consiste en que el paral&iacute;tico considere posible su curaci&oacute;n. Porque, lo m&aacute;s normal, es que si le dices a un paral&iacute;tico que se levante, este te responda indignado: &ldquo;&iquest;pero qu&eacute; dices?, &iquest;qu&eacute; no ves que soy paral&iacute;tico?&rdquo;. Seguramente que hubo muchos que respondieron as&iacute;, y estos no aparecen en los evangelios.<span id="more-636"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El milagro se produce cuando los paral&iacute;ticos se atreven a creer en s&iacute; mismos y en su capacidad de levantarse por encima de unas limitaciones que pensaban tener y que, a la postre se demuestra que no son reales. Lo que hace Jes&uacute;s es transmitirles la fe en s&iacute; mismos y en su capacidad de trascender las limitaciones a las que se hab&iacute;an acostumbrado.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Porque tambi&eacute;n tiene sus ventajas ser paral&iacute;tico; vives fatal, pero no has de hacer nada; y adem&aacute;s, siempre hay alguien que se compadece de ti y te echa una moneda. La fe exige un esfuerzo superior al ordinario y no todo el mundo est&aacute; dispuesto a realizarlo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Otra cosa que hace Jes&uacute;s con los paral&iacute;ticos que levanta es perdonarles los pecados. Esto es importante porque &eacute;l paral&iacute;tico es paral&iacute;tico a causa de sus pecados y, si no se le perdonan, vuelve a paralizarse al cabo de poco tiempo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Tambi&eacute;n aqu&iacute; suele haber confusi&oacute;n: mucha gente interpreta que el paral&iacute;tico lo es porque Dios le ha castigado por sus pecados. Pero es absurdo que Dios lo castigue por un lado y lo cure por otro. El pecado es la desorientaci&oacute;n, la falta de orden mental, el no tener claro qu&eacute; cosas son fundamentales&nbsp;y cu&aacute;les accesorias.&nbsp;La par&aacute;lisis que produce esta desorientaci&oacute;n no es tanto de estar quieto como de dar vueltas en un c&iacute;rculo sin salida: siempre los mismos problemas y siempre la misma dificultad por trascenderlos. Hasta que uno acaba considerando la propia vida como un problema y vivir como una condena.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Claro, para ver d&oacute;nde est&aacute; el error, primero hay que levantarse por encima de los pensamientos habituales y cuestionarlos. Mirarlos con lupa y observar en qu&eacute; acciones contraproducentes y en qu&eacute; omisiones pusil&aacute;nimes o irresponsables se traducen. Y esto se hace desde un nivel de conciencia superior, simbolizado aqu&iacute; por Jes&uacute;s; que adem&aacute;s de amor, tambi&eacute;n es verdad y vida.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y para hacer eso, tambi&eacute;n se requiere fe en la capacidad de ver y reconocer el error que hay en uno mismo. El gran enemigo de la fe es el dicho: mejor malo conocido que bueno por conocer; el miedo a perder la poca seguridad que tenemos para abrirnos a la Realidad que somos. Este es el verdadero milagro.&nbsp;</div>
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		<title>Persiguiendo el yo</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2011 21:01:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[PERSIGUIENDO EL YO &#160; En el Trabajo de Antonio Blay se habla de muchos yos: el yo idea, el yo ideal, el yo experiencia, el yo esencial&#8230; Cuando estos conceptos se sacan de contexto, pueden producir una confusi&#243;n que da lugar a algunas preguntas frecuentes: &#191;en que yo estoy?, &#191;qu&#233; yo es el que trabaja?, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b><u>PERSIGUIENDO EL YO</u></b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En el Trabajo de Antonio Blay se habla de muchos yos: el yo idea, el yo ideal, el yo experiencia, el yo esencial&hellip; Cuando estos conceptos se sacan de contexto, pueden producir una confusi&oacute;n que da lugar a algunas preguntas frecuentes: &iquest;en que yo estoy?, &iquest;qu&eacute; yo es el que trabaja?, &iquest;qu&eacute; yo es el que act&uacute;a?&#8230;</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>La expresi&oacute;n que utilizaba Blay para definir el yo era que es la identidad, lo que nunca cambia, lo que siempre permanece inmutable. Y al mismo tiempo afirmaba que el Trabajo consist&iacute;a en ser cada vez m&aacute;s uno mismo. &iquest;C&oacute;mo es posible que algo que nunca cambia pueda ser m&aacute;s? Porque lo que crece es la conciencia del yo, no el yo en s&iacute; mismo, que nunca cambia.<span id="more-586"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Intentemos un recorrido de menor a mayor conciencia de yo:</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>La conciencia m&aacute;s baja es aquella en la que yo no soy nadie por m&iacute; mismo, soy aquello que los dem&aacute;s piensan de m&iacute;: el prestigio, el reconocimiento social que tengo o el cari&ntilde;o que recibo. Esto es lo que llamamos &ldquo;personaje&rdquo;. Est&aacute; claro que lo que los dem&aacute;s pueden pensar de mi, bueno o malo, no soy yo. Lo que pensamos son ideas y lo que piensan de mi son ideas acerca de mi. Si yo mismo acabo identific&aacute;ndome con una idea concreta de mi, esta idea de mi (yo idea) implica un nivel de conciencia del yo pr&aacute;cticamente nulo. Por eso intentamos cambiar esta idea, dar una imagen m&aacute;s perfecta, una imagen fant&aacute;stica que nuestra mente se inventa; es lo que llamamos: yo idealizado (yo ideal). El yo idealizado es una idea mucho m&aacute;s lograda que el yo idea, pero sigue siendo una idea, contin&uacute;a sin tener nada que ver con nosotros mismos. Es como si alguien nos pidiera comida y le entreg&aacute;ramos un papel en el que hubi&eacute;ramos escrito la palabra &ldquo;comida&rdquo; con letra muy bonita. La palabra se refiere a la comida, pero no es comida en absoluto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Por eso, cuando alguien pasa lista para comprobar que estamos, al o&iacute;r nuestro nombre (que forma parte del yo idea) tenemos que contestar &ldquo;presente&rdquo; y poner en evidencia que nuestro cuerpo est&aacute; ah&iacute; y tiene conciencia; porque si el cuerpo estuviera muerto, nos pondr&iacute;an falta. A este cuerpo con conciencia, y a los contenidos de esta conciencia, lo llamamos yo experiencia o personalidad. Cuando nos miramos en el espejo sabemos que somos nosotros porque como yo no hay nadie m&aacute;s que yo mismo. Aqu&iacute; yo me percibo a m&iacute; mismo, no necesito preguntar a los dem&aacute;s si me ven o c&oacute;mo me ven. Es un nivel de conciencia del yo superior a la del personaje.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y sin embargo, mi cuerpo est&aacute; cambiando constantemente; y no digamos los contenidos de mi conciencia. O sea que este yo experiencia no cumple la definici&oacute;n de &ldquo;aquello que nunca cambia&rdquo;. Justamente porque vemos que todo est&aacute; cambiando constantemente y que este cambio terminar&aacute; por borrar el cuerpo del mapa, seguimos buscando esta identidad que siempre permanece inmutable; porque si es inmutable no puede morir. E investigando, la descubrimos en nuestras capacidades potenciales: la capacidad de ver, de amar y de hacer; unas capacidades que siempre permanecen igual por mucho que las utilicemos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Lo que se modifica es la cantidad de conocimientos que tenemos, no la capacidad de ver; &nbsp;la cantidad de relaciones que tenemos, no la capacidad de amar. Tambi&eacute;n podemos cambiar de profesi&oacute;n o incrementar nuestras habilidades, pero la capacidad de hacer nunca cambia. O sea que el Potencial que somos es m&aacute;s yo mismo que el yo experiencia o personalidad.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>La duda que se presenta es si estas capacidades permanecen a la muerte del cuerpo f&iacute;sico, de este yo experiencia. Y esto no se puede responder mir&aacute;ndose al espejo. Hay que mirar hacia otra dimensi&oacute;n en la propia conciencia, distinta de sus contenidos. Esto nos lleva a una conciencia del yo que no tiene relaci&oacute;n con la personalidad: el Yo Esencial. El Yo esencial es el Ser que se ha manifestado como Yo pero est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la realidad f&iacute;sica y existencial. Es un Yo impersonal, id&eacute;ntico a si mismo e id&eacute;ntico en todos nosotros; es decir es Uno.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Parad&oacute;jicamente cuando yo soy lo m&aacute;s yo posible, soy lo mismo que t&uacute;.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Por lo tanto: &iquest;Qui&eacute;n act&uacute;a?: Este Yo &Uacute;nico, a trav&eacute;s de mi y de ti y del otro&hellip;&nbsp;&iquest;Qui&eacute;n trabaja?: el yo experiencia o personalidad en busca de algo m&aacute;s real que &eacute;l mismo. Y &iquest;en qu&eacute; yo est&aacute;s?: puedes estar en el qu&eacute; dir&aacute;n, en la satisfacci&oacute;n de dar todo lo que puedes en el entorno que te cobija y en la Presencia de Dios.</div>
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		<title>En el umbral de la impersonalidad</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jan 2011 21:29:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[EN EL UMBRAL DE LA IMPERSONALIDAD &#160; Para nosotros conciencia equivale a presencia del Yo, por eso al acceso a un nivel de conciencia superior lo llamamos despertar. Y desde este nivel superior, el nivel anterior se percibe como un sue&#241;o. &#160; Cuando estamos en el umbral de un nuevo estado, nuestra conciencia oscila entre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>EN EL UMBRAL DE LA IMPERSONALIDAD</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Para nosotros conciencia equivale a presencia del Yo, por eso al acceso a un nivel de conciencia superior lo llamamos despertar. Y desde este nivel superior, el nivel anterior se percibe como un sue&ntilde;o.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Cuando estamos en el umbral de un nuevo estado, nuestra conciencia oscila entre dos mundos; y el hecho de haber experimentado lo superior provoca, temporalmente, una profunda nostalgia. Una de las maneras de percibir lo superior es encontrarlo a faltar. Porque no se puede desear aquello que desconocemos.<span id="more-565"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Transcribo a continuaci&oacute;n, con su permiso, el texto de una alumna y compa&ntilde;era nuestra, que expresa maravillosamente este estado. Habla del sue&ntilde;o, pero no se refiere al sue&ntilde;o del personaje, sino el sue&ntilde;o del yo experiencia: vive en un yo consciente, pero todav&iacute;a aprisionado en la forma</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><b>Desde el sue&ntilde;o.</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Realmente la palabra sue&ntilde;o es demasiado amable. Nos hace pensar&nbsp;en confort, calidez y seguridad. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Estar dormida me deja en la tierra bald&iacute;a, donde no hay nada, nada sucede, nada cambia, el tiempo va tan deprisa que se escurre entre los dedos como arena de la playa. Los d&iacute;as, los momentos y las situaciones se apretujan unos contra otros sin dejar recuerdo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El mundo est&aacute; apagado y tenue, es como cuando juegas con el contraste de la televisi&oacute;n. El color est&aacute; ah&iacute;, pero no hay brillo, no hay equilibrio. En un entorno gris&aacute;ceo paso a formar parte del decorado, me confundo con los muebles y las paredes. Es como cuando vas a salir a escena y nunca sales, porque no te sabes el papel. Eso no evita que me sienta responsable y preocupada por los papeles de los dem&aacute;s. Las vidas de los dem&aacute;s pesan sobre la m&iacute;a como si pudiese hacer algo; y solo queda la frustraci&oacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Aunque la apariencia es &ldquo;pensativa&rdquo; la mente est&aacute; completamente&nbsp;en blanco, pr&aacute;cticamente&nbsp;la puedo sentir esforz&aacute;ndose, buscando soluciones para las peque&ntilde;as demandas de la vida cotidiana sin poder decidirse por ninguna. La realidad me exige respuestas y yo espero ver y no veo nada, no hay una respuesta desde el fondo y solo queda la posibilidad de &ldquo;pensar&rdquo; una posible, pero eso ya no funciona y abandono dici&eacute;ndome que ya llegar&aacute;. Es tan decepcionante verte &ldquo;escogiendo&rdquo;, tan atrasado, como si te cambiaran el coche por un carro de bueyes. &iquest;Qu&eacute; hago aqu&iacute;?, me digo, &iquest;cu&aacute;nto va a durar esta pesadilla?</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Una de las cosas m&aacute;s espectaculares del&nbsp;sue&ntilde;o es ver c&oacute;mo afecta a la calidad de las relaciones, que se vuelven todas sin excepci&oacute;n de baja intensidad. Y siempre latente, al acecho, el peligro de un conflicto, la atenci&oacute;n&nbsp;casi perversa a los modos y a las dudas sobre el sentido &ldquo;real&rdquo; de las palabras. Varias veces al d&iacute;a me qued&oacute; sorprendida de mis palabras: &ldquo;eso y en ese tono &iquest;acaba de salir de MI boca?&rdquo;</div>
<div>Ser&iacute;a para morirse de risa si no fuese tan inc&oacute;modo y tan aburrido.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Me dir&aacute;s: Haz el centramiento!!! y lo hago, pero entro y salgo con una rapidez supers&oacute;nica, las cosas me reclaman y no consigo quedarme el tiempo suficiente.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Tengo una especie de mono de control, tengo como un h&aacute;bito de consolarme, pensando, pensando que si me organizo, que si planifico, todo volver&aacute; a su sitio, pero S&eacute; que no, que no es una cuesti&oacute;n de laboriosidad sino de despertar y ahora me encuentro en una especie de limbo, cerca una frontera muy delgada, tan delgada que se puede ver y sentir el otro lado sin estar realmente en&nbsp;&eacute;l.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y lo echo de menos, tanto que a veces hasta duele. Sin embargo, tengo confianza&nbsp;en la vida. Esta me ha demostrado un mill&oacute;n de veces que yo soy todo, incluso mis periodos de estancamiento y oscuridad; que sigo incorporando en mi cuerpo, en mi mente y en mi coraz&oacute;n y que saldr&eacute; renovada y m&aacute;s fuerte de esta experiencia.</div>
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		<title>Parábola de las bienaventuranzas (2)</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 10:39:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[PARABOLA DE LAS BIENAVENTURANZAS (2) Hemos dicho que el primer tramo hay que recorrerlo por orden y hemos afirmado que no es posible salir de la mecanicidad si primero no se descubre el error y luego no se aborrece. Dejamos de hacer lo de costumbre porque vemos que&#160; la interpretaci&#243;n del mundo en la que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>PARABOLA DE LAS BIENAVENTURANZAS (2)</strong></p>
<p>
	Hemos dicho que el primer tramo hay que recorrerlo por orden y hemos afirmado que no es posible salir de la mecanicidad si primero no se descubre el error y luego no se aborrece. Dejamos de hacer lo de costumbre porque vemos que&nbsp; la interpretaci&oacute;n del mundo en la que bas&aacute;bamos nuestra conducta era err&oacute;nea; o sea que tenemos razones para abandonar nuestra conducta habitual. Pero es absurdo pretender ahora que se nos den otras razones distintas para obrar en el sentido del bien y la justicia. No es que nuestra mente sea particularmente est&uacute;pida y por ello hayamos interpretado mal el mundo, la vida, el universo y a Dios; es que lo absurdo es pretender interpretarlo. Desde abajo no se puede comprender lo de arriba, es una pretensi&oacute;n in&uacute;til; para comprender lo de abajo, primero hay que subir arriba y, entonces, se comprender&aacute;. Por lo tanto no podemos pedir razones para justificar un comportamiento dirigido a extender el bien lo m&aacute;ximo posible; el mismo prop&oacute;sito contiene su justificaci&oacute;n. <span id="more-513"></span></p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este cambio de actitud en nuestra relaci&oacute;n con el mundo nos lleva a quererlo, a sufrir con &eacute;l en vez de sufrir por su causa. Una vez superado el error, miramos el mundo con otros ojos; estamos en condiciones de ver el error de los dem&aacute;s y constatar que no es distinto del nuestro: se presenta de otra manera, adopta formas distintas, pero en el fondo de todas ellas est&aacute; la idea de nulidad y limitaci&oacute;n y la sensaci&oacute;n de miseria y de incapacidad. Constatar esto desde un nivel de conciencia que lo trasciende, produce el sentimiento de misericordia. La compasi&oacute;n, la misericordia, no es algo que tenga que ser forzado, no es un ejercicio de &quot;bondad&quot; que la personalidad se pueda atribuir, es algo espont&aacute;neo que surge de una sensibilidad que nos desborda, de un amor que va en busca de la Totalidad y se detiene, cada vez que hace falta, para integrar todo cuanto encuentra, para reunir lo que algo o alguien ha dispersado y desorientado. Aqu&iacute; ya no es necesario esforzarse en actuar de forma justa y equitativa, actuamos llevados por el amor y como consecuencia experimentamos este amor. </p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se habla mucho de la misericordia de Dios en el sentido de que Dios nos perdonar&aacute; los pecados aunque no lo merezcamos; y se suele utilizar esta idea para relajar en cierta medida nuestra exigencia personal, en la confianza de que, en &uacute;ltima instancia, la misericordia divina har&aacute; como si no viera. Todo esto carece de sentido: la misericordia es amor y el amor no tiene nada que perdonar; el amor es unidad y por lo tanto no hay posible separaci&oacute;n ni distanciamiento de Dios. No podemos separarnos de lo que somos. Solo hemos de soltar la creencia de ser lo que no somos o la creencia de que debemos cambiar&nbsp; para ser aceptables. Ya somos buenos tal como somos. Somos el Bien, la Bondad. </p>
<p>	Y los dem&aacute;s tambi&eacute;n. Debemos ayudarles a descubrir que ya son buenos tal como son. Y para eso hemos de verlos as&iacute;. No es cuesti&oacute;n de que nos parezca bien todo lo que hagan sino de que veamos por qu&eacute; lo hacen y comprendamos que es l&oacute;gico que se comporten as&iacute; con la informaci&oacute;n y los recursos que tienen. No se trata de mirarlos con buenos ojos, sino de contemplarlos con los ojos del Bien que todos somos, del Amor que todos somos.</p>
<p>	La misericordia de Dios no consiste en perdonarnos nada, consiste en darnos la oportunidad de experimentar este amor que somos, en hacernos part&iacute;cipes de la felicidad que somos. No hay nada que perdonar a alguien que se ha perdido y anda buscando el camino. Si lo encontramos andando hacia una direcci&oacute;n incorrecta no vamos encima a castigarlo; al contrario, estaremos contentos porque nos da la oportunidad de serle &uacute;til indic&aacute;ndole el camino correcto. Si es que lo sabemos por haberlo recorrido previamente. Y en el caso de que estemos igualmente desorientados, podemos intercambiar nuestras respectivas experiencias para no perder el tiempo caminando por senderos que no llevan a ninguna parte. El hecho es que nadie se pierde a prop&oacute;sito. El amor es uno de nuestros potenciales y lo experimentamos en la misma medida en que lo actualizamos. Por eso el misericordioso alcanzar&aacute; la misericordia, porque la unidad con los dem&aacute;s no se establece coloc&aacute;ndonos por encima ni condenando a nadie, se establece constatando que todos tenemos las mismas dificultades para descubrir nuestra naturaleza esencial.</p>
<p>	&nbsp;Este nexo entre el Amor y la Verdad aparece claro en la &uacute;ltima bienaventuranza del segundo tramo:</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &quot;Bienaventurados los limpios de coraz&oacute;n, porque ellos ver&aacute;n a Dios&quot;</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; El acto de ver es propio del centro intelectual. Pero aqu&iacute; se presenta la Verdad como consecuencia del Bien, de haber limpiado el centro emocional de todo rastro de negaci&oacute;n, de cr&iacute;tica, de identificaci&oacute;n, de segundas intenciones y deseos frustrados. Solo as&iacute; el centro intelectual puede dedicarse a mirar la realidad en vez de pasarse el d&iacute;a interpret&aacute;ndola para calmar el sentimiento de separaci&oacute;n que experimenta, al creerse una parte indefensa enfrentada al resto de la Creaci&oacute;n. Solo el sentimiento de formar parte del Todo puede llevar a la comprensi&oacute;n de la Realidad. Aqu&iacute; se constata lo que dec&iacute;amos al principio de este tramo ascendente: la explicaci&oacute;n se encuentra al final, no al principio. Nuestra conexi&oacute;n con lo Superior se produce a trav&eacute;s del Bien, no de la Verdad, es una conexi&oacute;n emocional, no intelectual. Lo que hace&nbsp; inicialmente el Trabajo es destruir el error intelectual, para que podamos subir al carro del Bien. Y este Bien el que, posteriormente, nos conduce a la Verdad.</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque si la mente juzga la realidad como &ldquo;incorrecta&rdquo; obliga a la emoci&oacute;n a rechazarla. La mente discrimina la realidad, la trocea y divide los trozos en buenos y malos. As&iacute; pierde por completo la perspectiva y la globalidad imprescindible para comprenderla. El camino de vuelta ha de recuperar esta perspectiva amplia y esto se hace desde el Amor. No se trata de cambiar de ideas sino de percibir las cosas desde otra dimensi&oacute;n. En ella se encuentra el sentido que la personalidad hab&iacute;a perdido: un sentido que no compete a la personalidad sino al Ser esencial. Este sentido incluye a la personalidad como instrumento y la convierte en algo &uacute;til y eficaz; al tiempo que la releva de la responsabilidad de decidir. Porque el sentido es la voluntad de Dios y se descubre precisamente all&iacute; donde, anteriormente, todo parec&iacute;a caos e injusticia. </p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegamos ahora a las dos &uacute;ltimas bienaventuranzas: la primera alaba a los &quot;pac&iacute;ficos&quot; y la segunda a quienes &quot;son perseguidos&quot;. Los pac&iacute;ficos &quot;ser&aacute;n llamados hijos de Dios&quot; y &quot;los perseguidos por causa de la justicia&quot; son los &quot;propietarios del reino de los cielos&quot;. Es evidente que los &quot;pac&iacute;ficos&quot; tienen el potencial de llegar a ser &quot;hijos de Dios&quot;, pero a los que sufren persecuci&oacute;n se les da el t&iacute;tulo de propietarios: &quot;de ellos es el reino de los cielos&quot;. As&iacute; la primera y la &uacute;ltima bienaventuranza coinciden: los pobres de esp&iacute;ritu y los que sufren persecuci&oacute;n por causa de la justicia llegan al estado de conciencia Superior que se conoce como &quot;reino de los cielos&quot;.</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n en este &uacute;ltimo tramo aparece una contradicci&oacute;n: parece que &quot;mansos&quot; y&nbsp; &quot;pac&iacute;ficos&quot; sean t&eacute;rminos equivalentes; sin embargo a los primeros se les promete la tierra y a los segundos el cielo. Tambi&eacute;n es contradictorio que los que tienen &quot;hambre y sed de justicia&quot; sean saciados en la cuarta bienaventuranza y perseguidos en la octava.</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los mansos son los que no responden con violencia, pero los pac&iacute;ficos son los que viven en un estado de paz permanente porque, despu&eacute;s de comprender la Realidad, est&aacute;n plenamente de acuerdo con ella. Quien contempla como el torrente baja desde la monta&ntilde;a, desemboca en el rio y discurre por el llano hasta desembocar en el mar, deja de preocuparse por un determinada gota, deja de intentar evitar que la gota tropiece con obst&aacute;culos; y no pretende acelerar su curso para que llegue al mar antes de lo previsto. Nada le parece mal porque est&aacute; contemplando el Bien, no como idea o sentimiento sino como Realidad. Deja de luchar, deja de hacer presi&oacute;n contra las circunstancias porque tal actitud se le aparece como algo absurdo. Lo que hace es colaborar con esta Realidad aportando la energ&iacute;a, el amor y la inteligencia que se est&aacute;n expresando a trav&eacute;s de su personalidad.&nbsp; Cuando esto sucede, el &quot;hijo del Hombre&quot; es llamado &quot;hijo de Dios&quot; porque ya no se vive exclusivamente como personalidad, tambi&eacute;n est&aacute; experimentando y manifestando el Ser. </p>
<p>	Sin embargo, contin&uacute;a ligado a la forma; porque sigue habiendo &quot;alguien&quot; que act&uacute;a de una forma personal. Parad&oacute;jicamente, este Hombre desarrollado, capaz de actuar de una forma envidiable para los dem&aacute;s, est&aacute; llamado a desvincularse de eso que los otros tanto admiran. Su personalidad aparece como el colmo de la perfecci&oacute;n: lo comprende todo, lo integra todo y ejercita su voluntad sin trabas. Pero esto es as&iacute; porque ya no es &eacute;l quien act&uacute;a sino el Ser a trav&eacute;s de &eacute;l: ha conseguido hacer de su personalidad un canal transparente a la Esencia y ya no se siente protagonista de sus actos.&nbsp; </p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todas las tradiciones m&iacute;sticas afirman de una u otra manera que la realizaci&oacute;n &uacute;ltima es incompatible con el mantenimiento del m&aacute;s m&iacute;nimo residuo de personalidad. Se dice que el hombre realizado conserva su individualidad a la vez que se hace plenamente consciente y due&ntilde;o de su Yo Real; pero parece que para mantener esta individualidad en el seno del Ser debe estar dispuesto a perderla por completo en el mundo de la forma. Si hay una individualidad que permanece, no est&aacute; ligada a la personalidad sino a la Esencia. Por dif&iacute;cil que sea de entender, el Yo Real, no es un atributo personal, es &quot;Dios en m&iacute;&quot;, &quot;Dios como yo&quot;. De hecho,&nbsp; la noci&oacute;n de &quot;yo&quot; desaparece por completo. Una de las explicaciones que Antonio Blay daba para que pudi&eacute;ramos intuir en qu&eacute; consiste la realizaci&oacute;n &uacute;ltima es que equivale a ser consciente de uno mismo en estado de sue&ntilde;o profundo; o a experimentar, voluntariamente, una especie de muerte en vida.</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego Jesucristo no eligi&oacute; su camino de un modo caprichoso ni lo hizo expresamente dif&iacute;cil. Acept&oacute; morir en la cruz para indicarnos la necesidad de prescindir de la forma para alcanzar la plena conciencia de nuestra naturaleza esencial. El afirma &quot;Yo soy el camino, la verdad y la vida&quot;; por tanto, nuestro camino pasa por el mismo sitio. Tanto su vida como su muerte son una indicaci&oacute;n muy concreta de la necesidad de prescindir por completo de nuestra personalidad. Por completo.</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; No parece, sin embargo, que la pasi&oacute;n y muerte de Jesucristo pueda concebirse como un suicidio. Lo que le ocurri&oacute; a &Eacute;l es lo que sucede ineludiblemente cuando se quita toda importancia a la personalidad para d&aacute;rsela al Ser, a lo &uacute;nico que la tiene: Dios. Verse cuestionado es el destino ineludible de todo aquel que busca la realizaci&oacute;n. Y puede ser cuestionado tanto por la gente de su entorno como por su propia personalidad que se resiste a desaparecer. Nuestra personalidad, con todas sus facetas, es&nbsp; la multitud que ped&iacute;a a Pilatos que crucificara a Jes&uacute;s y soltara a Barrab&aacute;s, un h&eacute;roe local de la lucha contra el imperio romano. Porque Jes&uacute;s negaba toda virtud a su personalidad y todos sus m&eacute;ritos; especialmente lo que ellos consideraban m&eacute;ritos espirituales.</p>
<p>&nbsp;&nbsp; Las palabras y el comportamiento de Jes&uacute;s bastaban para que la gente normal se sintiera indignada y le acusara de blasfemar contra una Ley de Dios pensada para la existencia, no para la esencia. Muchos que inicialmente le hab&iacute;an seguido se sintieron al final profundamente defraudados, porque esperaban un Mes&iacute;as que les resolviera sus problemas y les ofreciera una recompensa. &Eacute;l dec&iacute;a una y otra vez: &quot;mi reino no es de este mundo&quot;; pero pocos lo entendieron; y a&uacute;n estos estuvieron llenos de dudas hasta el fin.</p>
<p>&nbsp;&nbsp; Cuando estamos seguros de a d&oacute;nde vamos y de por qu&eacute; hacemos las cosas nos resulta f&aacute;cil contestar las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s; no les exigimos que nos sigan, pero tampoco prestamos o&iacute;dos a sus cr&iacute;ticas y consejos. El problema es cuando nosotros mismos nos encontramos en una posici&oacute;n inestable, cuando nuestra propia mente nos ofrece cantidad de argumentos para abandonar un camino lleno de interrogantes y malestar y nos insta a volver al comportamiento razonable y fundamentado, que cuenta con el consenso social. Si, a pesar de esto, seguimos caminando, es porque algo profundo nos impulsa a continuar. O sea que estamos en el buen camino; estamos viviendo nuestra pasi&oacute;n personal y experimentando como sufrimiento el proceso de purificaci&oacute;n indispensable para alcanzar la meta.</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &quot;Bienaventurados quienes sufren persecuci&oacute;n por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos&quot;</p>
<p>	&nbsp;&nbsp;&nbsp; El verdadero problema para la personalidad no es ser &quot;pobre de esp&iacute;ritu&quot; y no comprender, es llegar a la conclusi&oacute;n de que jam&aacute;s podr&aacute; comprender en el sentido que ella entiende por comprender: sacar partido de lo que entiende. La personalidad emprende el Trabajo espiritual porque espera sacar provecho de &eacute;l. Pero al final, se ha de sacrificar para dar paso a nuestra Realidad Esencial. En el reino de los cielos solo se puede entrar de la misma manera que se sali&oacute;: completamente desnudo.</p>
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		<title>Parabola de las Bienaventuranzas (1)</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Oct 2010 21:01:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[ámbito de las acciones]]></category>
		<category><![CDATA[ámbito de las emociones]]></category>
		<category><![CDATA[ámbito del intelecto]]></category>
		<category><![CDATA[bienaventuranzas]]></category>
		<category><![CDATA[niveles superiores de consciencia]]></category>

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		<description><![CDATA[PARABOLA DE LAS BIENAVENTURANZAS (1) &#34;Y viendo Jes&#250;s a todo este gent&#237;o, se subi&#243; a un monte, donde, habi&#233;ndose sentado, se le acercaron sus disc&#237;pulos. Y abriendo su boca los adoctrinaba diciendo: Bienaventurados los pobres de esp&#237;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos ser&#225;n consolados. Bienaventurados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>PARABOLA DE LAS BIENAVENTURANZAS (1)</strong></p>
<p>	<strong>&quot;Y viendo Jes&uacute;s a todo este gent&iacute;o, se subi&oacute; a un monte, donde, habi&eacute;ndose sentado, se le acercaron sus disc&iacute;pulos. Y abriendo su boca los adoctrinaba diciendo: Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos.<br />
	Bienaventurados los que lloran, porque ellos ser&aacute;n consolados.<br />
	Bienaventurados los mansos, porque ellos poseer&aacute;n la tierra.<br />
	Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos ser&aacute;n saciados.<br />
	Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar&aacute;n misericordia.<br />
	Bienaventurados los limpios de coraz&oacute;n, porque ellos ver&aacute;n a Dios.<br />
	Bienaventurados los pac&iacute;ficos, porque ellos ser&aacute;n llamados hijos de Dios.<br />
	Bienaventurados los que padecen persecuci&oacute;n por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.&quot; (Mateo 5, 1-10)</strong></p>
<p>	Antes de empezar el an&aacute;lisis de las bienaventuranzas es interesante contemplar el orden en que se exponen y ver a qu&eacute; se hace referencia en cada una de ellas:</p>
<p style="margin-left: 40px;">1&ordf;.- los pobres de esp&iacute;ritu: &aacute;mbito del intelecto<br />
	2&ordf;- los que lloran: &aacute;mbito de las emociones<br />
	3&ordf;.- los mansos: &aacute;mbito de las acciones<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; <br />
	4&ordf;.- los que quieren obrar con justicia: &aacute;mbito de las acciones<br />
	5&ordf;.- los misericordiosos: &aacute;mbito de las emociones<br />
	6&ordf;.- los limpios de coraz&oacute;n: &aacute;mbito del intelecto <br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
	7a.- los pac&iacute;ficos: niveles superiores<br />
	8a.- los que padecen persecuci&oacute;n: niveles superiores<span id="more-501"></span></p>
<p>Las bienaventuranzas aparecen dispuestas en tres grupos: En el primer grupo se da por bueno lo que la personalidad considera habitualmente malo e indeseable: la incomprensi&oacute;n (pobres de esp&iacute;ritu), el sufrimiento emocional (los que lloran) y la falta de car&aacute;cter (los mansos). Esta es la parte que aparece m&aacute;s contraria a la manera de pensar ordinaria. Se dice aqu&iacute; que los objetivos habituales de la personalidad: ser muy listo, muy feliz y muy poderoso, constituyen un obst&aacute;culo para el crecimiento espiritual.</p>
<p>	Lo primero que la espiritualidad exige es una modificaci&oacute;n de nuestros h&aacute;bitos; una modificaci&oacute;n imposible sin la conciencia previa de que estamos fundando nuestra vida sobre ideas err&oacute;neas, carentes de coherencia l&oacute;gica y de refrendo experimental. En otras palabras: no sabemos gran cosa y no podemos confiar demasiado en nuestro pensar habitual. A continuaci&oacute;n, el camino espiritual nos obliga a aceptar que el sufrimiento es algo inherente a este estado de confusi&oacute;n, porque nuestro amor propio y la idea de que somos el centro del mundo son los &uacute;nicos responsables de nuestro malestar emocional. Y en tercer lugar y como consecuencia de lo anterior, dejamos de criticar a los dem&aacute;s, de querer imponer nuestras opiniones y de manipular nuestro entorno.</p>
<p>	Las tres primeras bienaventuranzas tienen un car&aacute;cter negativo, de cr&iacute;tica a lo que se considera habitualmente como bueno y deseable. Porque negar toda validez a lo habitual es un primer paso indispensable para acceder a lo Superior. A los ojos de la gente que permanece identificada con los bienes de la existencia, estas tres primeras bienaventuranzas suenan a pura insensatez. Para los que est&aacute;n en el camino espiritual, no solo constituyen una experiencia personal, sino que son la puerta de entrada a un estado de conciencia Superior. Por eso la persona que ha conseguido ver la nocividad de sus ideas habituales, de sus emociones habituales y de su violencia habitual es bienaventurada. Lo es aqu&iacute; y ahora, porque est&aacute; preparada para acceder al reino de los cielos, a otro nivel de conciencia.</p>
<p>	Hay que resaltar el orden de este primer grupo: primero se ve la falta de comprensi&oacute;n, despu&eacute;s se entiende el sufrimiento como un desajuste personal y finalmente se deja de culpar a los dem&aacute;s de nuestras limitaciones. Cualquier otro orden es in&uacute;til, no se puede querer ser bueno si antes no se ha visto que la maldad procede exclusivamente de la incomprensi&oacute;n. Y tampoco se puede querer cambiar de forma de actuar si no existe un disgusto previo por la existencia rutinaria basada en los h&aacute;bitos.</p>
<p>	Pero no todo es negativo en estas tres primeras bienaventuranzas: a los pobres de esp&iacute;ritu se les hace due&ntilde;os del reino de los cielos, porque el reino de los cielos no est&aacute; al alcance de cualquiera. No est&aacute; vedado a nadie, pero la mayor&iacute;a ni tan solo se han percatado de que solo algo Superior puede dar sentido y significado a su existencia. En la medida en que creen encontrar este sentido en su existencia habitual no tienen la m&aacute;s m&iacute;nima oportunidad de considerar otros niveles de conciencia y otra realidad que la que sus sentidos y su mente les presentan. Pueden creer en Dios y en una existencia m&aacute;s all&aacute; de la muerte, pero todo esto forma parte de unas creencias hipot&eacute;ticas y se refiere a algo que no pueden dominar, que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de su experiencia. El reino de los cielos &quot;no es de ellos&quot;, les es ajeno. </p>
<p>	A los que lloran se les promete el consuelo. No es esto una alabanza de la autocompasi&oacute;n sino una distinci&oacute;n entre el sufrimiento mec&aacute;nico y el sufrimiento consciente. En la vida habitual llorar es algo mal visto. La gente se siente obligada a decir que est&aacute; &quot;muy bien&quot; cuando se les hace la pregunta de rigor; porque estar mal se considera algo vergonzoso, una especie de fracaso personal. Existe la idea de que el mundo ofrece suficientes alicientes para ser feliz y de que quien no lo consigue es porque es un incompetente o un tarado mental. El hecho es que la gente huye del dolor como gato escaldado e intenta una y otra vez conseguir la felicidad a base de poseer cosas, personas o cargos. Tambi&eacute;n es un hecho que el intento es vano, aunque todo el mundo crea que el vecino lo ha conseguido. En la medida en que identificamos nuestra felicidad con algo externo, nos estamos condenando a no alcanzarla. Por tanto, la infelicidad, la soledad y el dolor subsisten; y, lo que es peor, no existe la m&aacute;s m&iacute;nima esperanza de colmar este d&eacute;ficit. En cambio, quien acepta el dolor como algo inherente a su estado de conciencia est&aacute; en condiciones de buscar y encontrar esta felicidad, este consuelo; porque se ha dado cuenta de que su estado de conciencia se puede modificar y est&aacute; dispuesto a trabajar en tal sentido.</p>
<p>	A los mansos se les promete la tierra: el dominio de lo material, la tranquilidad. Se les promete aquello que la gente acostumbra a pensar que solo se consigue por medio de la violencia, la lucha, o la competencia. El hecho es que, como dice el refr&aacute;n, &quot;si uno no quiere, dos no se pelean&quot;; la presi&oacute;n que recibimos del exterior es exactamente la misma que nosotros hacemos contra &eacute;l. El problema es que se nos ha ense&ntilde;ado a creer que solo haciendo presi&oacute;n nos haremos un sitio en el mundo. Y esto hace que el mundo en que vivimos aparezca como algo inh&oacute;spito y peligroso. El mundo no es un lugar inh&oacute;spito y peligroso, somos nosotros quienes lo hacemos as&iacute;. El reino de los cielos no es algo que est&aacute; en otro mundo ni en otra dimensi&oacute;n, es un estado de conciencia posible, aqu&iacute; y ahora; desde este estado la tierra deja de verse como algo malo y duro. La mayor parte de las dificultades y contenciosos se resuelven por si solos en el momento en que uno deja de luchar, en el momento en que uno se da cuenta de que no necesita tantos condicionantes para vivir. Adem&aacute;s, la mayor parte de las discusiones no resultan tanto de problemas reales como de la susceptibilidad del amor propio y los complejos de inferioridad. </p>
<p>	El primer tramo de las bienaventuranzas desciende del &aacute;mbito de las ideas al de las acciones y constituye la primera fase del camino espiritual. Es quiz&aacute; la m&aacute;s dif&iacute;cil porque requiere soltar lo habitual sin tener nada a cambio. Tambi&eacute;n requiere tener algo que poder soltar; por eso los ni&ntilde;os peque&ntilde;os y las personalidades inmaduras no pueden iniciar de verdad este camino.</p>
<p>	El segundo tramo empieza en las acciones y asciende de nuevo hasta la visi&oacute;n. Parte de la pr&aacute;ctica, no de las ideas. En este segundo tramo se hace alabanza de lo que ya se entiende normalmente como virtudes: la justicia, la misericordia y la evidencia de la verdad. Sin embargo no se alaba a quien posee estas virtudes sino a quien las ejercita. Se afirma claramente que aquel que las ejercite las alcanzar&aacute;. Por tanto, se invita a la pr&aacute;ctica de unas virtudes partiendo de la base de que, inicialmente, no se poseen, aunque se desean.</p>
<p>	Somos un potencial infinito de Inteligencia, Amor y Energ&iacute;a y el sentido de nuestra existencia radica en actualizar este potencial. Para ello debemos tomar conciencia de que todo cuanto nos sucede: cualquier circunstancia, problema o persona que aparezca ante nosotros, est&aacute; aqu&iacute; como un est&iacute;mulo para que ejercitemos y desarrollemos nuestra capacidad de comprender, amar y hacer. Si preferimos cerrarnos a la realidad y pasarnos la vida protestando all&aacute; nosotros; vamos a rechazar la ocasi&oacute;n de experimentar en primera persona nuestra naturaleza esencial. La existencia debe contemplarse ahora desde una perspectiva radicalmente distinta, con un giro de 180 grados: el mundo ha dejado de ser algo de lo que yo tengo que sacar el m&aacute;ximo provecho posible para pasar a ser un &aacute;mbito de entrega personal. Entrega no en el sentido de subordinarme sino en el sentido de aportar esto que soy: comprensi&oacute;n, solidaridad y esfuerzo personal. Y no para obtener nada a cambio sino porque esta actitud permite que yo crezca y me desarrolle al tiempo que, en lo que de mi depende, mejoro mi entorno.</p>
<p>	Aqu&iacute; son bienaventurados los que tienen &quot;hambre y sed de justicia&quot;, pero no de que se les haga justicia a ellos, no de que se les reconozcan sus m&eacute;ritos y se les de lo que les corresponde. Si se hiciera la justicia que la gente pide, la inmensa mayor&iacute;a de las veces los jueces deber&iacute;an condenar a ambas partes; o absolverlas porque &quot;no saben lo que hacen&quot;. Pero la justicia de la que hablan las bienaventuranzas no tiene nada que ver con la sujeci&oacute;n de la conducta a un c&oacute;digo legal o a un c&oacute;digo moral, a unas normas que digan lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. La justicia de las bienaventuranzas pasa por hacer lo m&aacute;s adecuado en cada momento y circunstancia. Por tanto, nadie puede estar seguro de estar actuando de la manera m&aacute;s adecuada, nadie puede &quot;ser justo&quot; por definici&oacute;n. La mejor forma posible de obrar no se puede definir de antemano, no hay una receta para cada circunstancia; solo una indicaci&oacute;n pr&aacute;ctica: la mejor forma posible de obrar es aquella que en toda circunstancia actualiza el m&aacute;ximo de comprensi&oacute;n, amor y energ&iacute;a posibles.</p>
<p>	Esto es actuar al rev&eacute;s de lo habitual; lo habitual es exigir que los dem&aacute;s piensen como nosotros, conseguir cuantas m&aacute;s cosas mejor y hacerlo con el menor esfuerzo posible. Esperamos que nuestras necesidades nos las cubra el exterior, que nos &quot;hagan justicia&quot;; pero lo que aqu&iacute; se indica es comprender a los dem&aacute;s, aceptar lo que nos disgusta y hacer por ellos cuanto se pueda. Evidentemente esto no lo puede hacer quien no cumpla las exigencias de las tres primeras bienaventuranzas; &eacute;ste ya ni tan solo se lo plantea, lo considera absurdo. Sin embargo es justo el camino que se le ofrece al que ha descubierto la mecanicidad y, por tanto, acaba de nacer a la conciencia. </p>
<p>	El que acaba de nacer a la conciencia procede de la mecanicidad; por tanto llega a la conciencia vac&iacute;o y desesperanzado; sus puntos de referencia acostumbrados no le sirven, se ha dedicado toda su vida a pensar en los dem&aacute;s para que los dem&aacute;s pensaran en &eacute;l y ahora no sabe que hacer. Lo que se le propone es que piense en los dem&aacute;s sin esperar nada a cambio. Esto no significa que deje de pensar en si mismo; ha de dejar de pensar en lo que tiene para pasar a considerarse en que es: un ser de naturaleza trascendente. Y esto significa que si antes esperaba que se le hiciera justicia, se le comprendiera, se le amara y se le ayudara, ahora ve que lo propio de su naturaleza es ejercitar la inteligencia, el amor y la energ&iacute;a que ya es. Por eso se le promete que con este nuevo enfoque &quot;ser&aacute; saciado&quot;. En otras palabras: la comprensi&oacute;n, la felicidad y la seguridad personal que obtendr&aacute; como resultado de la actualizaci&oacute;n de su propio potencial superar&aacute; con creces cuanto hab&iacute;a so&ntilde;ado y deseado. La idea de que &quot;se hace camino al andar&quot; es algo muy pertinente en esta fase: cuando uno expresa comprensi&oacute;n, amor y seguridad, encuentra que el mundo se lo devuelve porque este mundo aparece como algo comprensible, amable y seguro.</p>
<p>	En un pr&oacute;ximo art&iacute;culo veremos las restantes.</p>
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		<title>Las dos gotas: Epílogo</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Sep 2010 16:09:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia de si mismas]]></category>
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		<description><![CDATA[LAS DOS GOTAS: EPILOGO Cerramos el cuento de Las dos gotas &#160; Tanto el inter&#233;s de Gota Chata por el esoterismo como el de Gota Oronda por la ciencia se fueron apagando, dado que no les resolv&#237;a el problema que las movilizaba. Poco a poco empezaron a perder inter&#233;s por la existencia y a disminuir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><b>LAS DOS GOTAS: EPILOGO</b></p>
<div>Cerramos el cuento de <a href="http://www.aticzendo.com/espiritualidad/las-dos-gotas/" target="_blank">Las dos gotas</a></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Tanto el inter&eacute;s de Gota Chata por el esoterismo como el de Gota Oronda por la ciencia se fueron apagando, dado que no les resolv&iacute;a el problema que las movilizaba. Poco a poco empezaron a perder inter&eacute;s por la existencia y a disminuir la energ&iacute;a con la que estaban viviendo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Un d&iacute;a, sin que ninguna de las dos supiera de la otra, la falta de fuerza las hizo incapaces de aguantar la tensi&oacute;n superficial que las manten&iacute;a esf&eacute;ricas; y, ante su espanto, empezaron a desmoronarse y a perder su forma, desapareciendo de la vista de las gotas que estaban a su alrededor. Estas gotas que, a pesar de su fracaso en la b&uacute;squeda del agua, las ten&iacute;an en mucho aprecio, se lamentaban amargamente diciendo que sus amigas hab&iacute;an &ldquo;muerto&rdquo;.<span id="more-462"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero lo cierto es que, lo que antes eran las gotas conocidas como Gota Chata y Gota Oronda, pasado el susto inicial, se dieron cuenta de que manten&iacute;an la conciencia de s&iacute; mismas; aunque era una conciencia distinta, impersonal, sin referencia a forma alguna.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y entonces, de pronto, cayeron en la cuenta de que eran agua y que siempre lo hab&iacute;an sido. Lo que no pod&iacute;an era diferenciarse. De hecho eran incapaces de recordar sus antiguos nombres, pero no les importaba porque hab&iacute;an alcanzado el objetivo de su existencia. Claro que ahora ya no exist&iacute;an, s&oacute;lo eran; y no pod&iacute;an contar a nadie lo que hab&iacute;an conseguido porque all&iacute; no hab&iacute;a gotas, s&oacute;lo agua.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No podemos decir cu&aacute;l de las dos porque, siendo agua, eran indistinguibles e incluso se hab&iacute;an mezclado un poco, pero una de las esencias se dedic&oacute; a experimentar su nueva realidad mientras que la otra se desplaz&oacute; a un rinc&oacute;n de la botella con el objetivo de que las paredes le ayudaran a recuperar su tensi&oacute;n y volver de nuevo a ser una gota. Quer&iacute;a volver a la existencia para explicarles a todas las gotas que, en realidad, eran agua.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y as&iacute; naci&oacute; de nuevo como gota y, en este preciso momento, se olvid&oacute; de todo. En su familia dec&iacute;an que se parec&iacute;a un poco a su abuela Gota Chata. La bautizaron como Gota Plana y se dispusieron a darle una educaci&oacute;n que la llevara a ser una de las gotas que m&aacute;s presi&oacute;n aguantar&iacute;a.</div>
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		<title>Cuando la ciencia se convierte en otra religión</title>
		<link>http://www.aticzendo.com/espiritualidad/cuando-la-ciencia-se-convierte-en-otra-religion/</link>
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		<pubDate>Sun, 05 Sep 2010 18:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[CUANDO LA CIENCIA SE CONVIERTE EN OTRA RELIGION &#160; S&#233;ptima entrega de la interpretaci&#243;n del cuento Las dos gotas &#160; La Ciencia acude en nuestra ayuda: Otro grupo de elegidos La pr&#225;ctica cient&#237;fica: Tambi&#233;n la ciencia tiene sus heterodoxos &#160; Cada &#233;poca de la humanidad muestra unas creencias sobre las que se basa el &#8220;sentido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>CUANDO LA CIENCIA SE CONVIERTE EN OTRA RELIGION</b></div>
<div><i>&nbsp;</i></div>
<div>S&eacute;ptima entrega de la interpretaci&oacute;n del cuento <a href="/espiritualidad/las-dos-gotas/" target="_blank">Las dos gotas</a></div>
<div><i>&nbsp;</i></div>
<div><i>La Ciencia acude en nuestra ayuda:</i></div>
<div><i>Otro grupo de elegidos</i></div>
<div><i>La pr&aacute;ctica cient&iacute;fica:</i></div>
<div><i>Tambi&eacute;n la ciencia tiene sus heterodoxos</i></div>
<div><i>&nbsp;</i></div>
<div>Cada &eacute;poca de la humanidad muestra unas creencias sobre las que se basa el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; de la gente. Mostrarse de acuerdo con ellas implica estar homologado por la sociedad; en cambio, la gente que las cuestiona, suelen verse marginados, e incluso corren el peligro de ser liquidados f&iacute;sicamente. As&iacute;, en el Renacimiento, los primeros representantes de la Ciencia: brujos, alquimistas y magos tuvieron que lidiar con la persecuci&oacute;n de la Iglesia, celosa de su concepci&oacute;n del mundo basada en el sometimiento a una Divina Providencia que ellos representaban e interpretaban. Fueron tiempos duros para la ciencia; hasta que el dualismo cartesiano resolvi&oacute; el problema repartiendo el pastel y adjudicando lo trascendente a la Iglesia y lo inmanente a los cient&iacute;ficos.<span id="more-441"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>A partir de ah&iacute;, la ciencia ha ampliando sus conocimientos hasta posibilitar un nuevo sentido com&uacute;n que hace innecesaria esta Divina Providencia y la desplaza al desv&aacute;n de la intimidad personal. Vivimos en un mundo en el que Dios m&aacute;s bien sobra, porque aparece baja lo forma de fanatismos que alientan el terrorismo o impiden el progreso cient&iacute;fico. El sentido com&uacute;n actual es materialista: se permite creer en Dios, pero de la misma manera que se puede creer o no en la existencia de civilizaciones extraterrestres. Son ideas que no hacen da&ntilde;o a nadie porque no interfieren para nada en la vida cotidiana.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En cambio, hay que estar pendiente de lo que dicen los cient&iacute;ficos acerca de cualquier cuesti&oacute;n que repercuta en nuestras vidas: la crisis econ&oacute;mica, el calentamiento global, los alimentos que conviene tomar, las vacunas que nos tenemos que aplicar, el nuevo adelanto tecnol&oacute;gico que har&aacute; obsoletos todos los aparatos que tenemos, etc. Parece como si, a medida que aumenta el conocimiento social, disminuyera la capacidad personal de tener criterio y decidir. Diferir actualmente de lo que dicen los cient&iacute;ficos es exponerte a la marginaci&oacute;n y a ser considerado una especie de b&aacute;rbaro retr&oacute;grado. Y sin embargo, es la ilusi&oacute;n de costumbre: antes lo resolv&iacute;a todo la Divina Providencia y ahora lo resolver&aacute; todo la Ciencia. Es el montaje de siempre disfrazado de Academia: con sus dogmas, sacerdotes, herej&iacute;as y fieles, &aacute;vidos de &ldquo;verdades&rdquo; que cambian a diario y justifican la existencia de los expertos.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>As&iacute; se divulgan hasta la exageraci&oacute;n los efectos favorables de la soja al tiempo que se resaltan, tambi&eacute;n con desmesura, los perjuicios de la alimentaci&oacute;n tradicional. El hecho de observar en el cerebro determinadas reacciones qu&iacute;micas en situaciones concretas conduce a afirmar, sin rubor alguno, que el amor y la conciencia son un mero producto de la qu&iacute;mica; lo cual nos convierte en contenedores de fluidos que nos hacen la mar de listos. En cambio, a pesar de que el existencialismo ha venido planteando durante todo el siglo XX la cuesti&oacute;n del Ser como un problema fundamental del ser humano,&nbsp;introducirla en un texto sobre cuestiones pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas te convierte de inmediato en un escol&aacute;stico redivivo.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Esto no tiene nada de cient&iacute;fico. Despu&eacute;s de m&aacute;s de un siglo de que Einstein formulara la Teor&iacute;a de la Relatividad, en las escuelas se contin&uacute;a ense&ntilde;ando el modelo c&oacute;smico de Newton: presentando un universo mec&aacute;nico en el que los cuerpos m&aacute;s peque&ntilde;os giran alrededor de los m&aacute;s importantes. Exactamente igual que los encargados de transmitir este &ldquo;conocimiento&rdquo;: tambi&eacute;n giran, cada uno a su nivel, alrededor de las autoridades acad&eacute;micas. &iquest;Alguien se ha planteado que ense&ntilde;ar f&iacute;sica cu&aacute;ntica a los escolares estructurar&iacute;a su mente de tal manera que ser&iacute;a innecesario hablarles de trascendencia?</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>En el siglo XVII se consideraba impensable que la gente normal llegara a entender el concepto de logaritmo neperiano y ahora se ense&ntilde;a en la formaci&oacute;n profesional. Hemos de reivindicar que nos llegue el conocimiento que consiguen los cient&iacute;ficos; porque actualmente no se trasmite conocimiento sino informaci&oacute;n; y esta informaci&oacute;n est&aacute; sesgada y mediatizada. Hemos de reivindicar que se nos eduque como seres humanos, no como consumidores. Est&aacute; bien prohibir el adoctrinamiento religioso en la escuela, pero esto no ha de significar el destierro de las materias que se refieren al esp&iacute;ritu y a la capacidad que el ser humano, cada hombre y cada mujer, tienen por si mismos de ver, amar y modificar su entorno.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Hemos perdido el rigor que conduce al conocimiento de la verdad; tambi&eacute;n en el campo de la ciencia. La hemos convertido en una creencia m&aacute;s.</div>
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		<title>El nivel de conciencia adecuado para vivir la espiritualidad</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 20:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[estado de conciencia ordinario]]></category>
		<category><![CDATA[la vía de la no-acción]]></category>
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		<description><![CDATA[EL NIVEL DE CONCIENCIA ADECUADO PARA VIVIR LA ESPIRITUALIDAD &#160; Sexta entrega de la interpretaci&#243;n del cuento Las dos gotas. &#160; La v&#237;a de la no-acci&#243;n: Cuando la renuncia ha de ser total: &#160; El gran problema del Trabajo espiritual es que no puede partir del estado de conciencia ordinario.&#160;Requiere que, ya de entrada, demos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>EL NIVEL DE CONCIENCIA ADECUADO PARA VIVIR LA ESPIRITUALIDAD</b></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Sexta entrega de la interpretaci&oacute;n del cuento <a href="/espiritualidad/las-dos-gotas/" target="_blank">Las dos gotas</a>.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><i>La v&iacute;a de la no-acci&oacute;n: </i></div>
<div><i>Cuando la renuncia ha de ser total:</i></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El gran problema del Trabajo espiritual es que no puede partir del estado de conciencia ordinario.&nbsp;Requiere que, ya de entrada, demos un salto para mirar las cosas desde m&aacute;s arriba. Si escuchamos las ideas del Trabajo desde nuestra conciencia habitual, las interpretaremos en el marco de nuestra visi&oacute;n acostumbrada de la realidad y las desvirtuaremos o las consideraremos una utop&iacute;a.<span id="more-428"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&iquest;De qu&eacute; sirve la idea de que todo es inteligencia, amor y energ&iacute;a cuando uno est&aacute; sufriendo porque cree que el dinero no le va a llegar a fin de mes? Hace siglos que el Evangelio se desga&ntilde;ita poniendo &nbsp;como ejemplo a las aves del cielo y a los lirios del campo, que no se han de preocupar porque Dios cuida de ellos. &iquest;Y qui&eacute;n le hace caso? Alguno hay, por ejemplo: Vicente Ferrer; pero la mayor&iacute;a no lo consideran de aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y sin embargo, es rigurosamente cierto, aunque en otro nivel de conciencia. Las indicaciones del&nbsp;Evangelio son exactas en otro nivel de conciencia; pero quererlas aplicar en el nivel ordinario suena m&aacute;s bien a locura. Como lo es quedarse en casa, ocioso, esperando que Dios se preocupe de tu sustento.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Pero el Evangelio no dice que tengamos que permanecer en casa pasivos y que Dios ya se encargar&aacute; de nosotros; dice que debemos buscar el Reino de Dios y, s&oacute;lo entonces, podremos olvidarnos de lo dem&aacute;s, porque todo lo necesario nos ser&aacute; dado. O sea que primero hay que movilizarse para ascender a un nivel de conciencia superior; y all&iacute; ves claramente que no hace falta que te preocupes. Lo contrario no funciona. Lo contrario es pretender que lo&nbsp;Superior baje a nuestro nivel ordinario y nos resuelva los problemas.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Y eso es lo que solemos esperar; porque estamos agarrados a esos problemas; y este agarre nos impide subir. &nbsp;Nos han ense&ntilde;ado a vivir la vida como un problema y a ser meritorios en la medida en que luchamos para superarnos. Si nos dan un vaso de agua la tiramos, porque es regalada, al tiempo que nos ponemos a pedir ayuda para recoger unas gotas. Y esto no tiene m&aacute;s soluci&oacute;n que constatar que el obst&aacute;culo somos nosotros; &nbsp;y&nbsp;que pasar sed es una opci&oacute;n&nbsp;absurda.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>No-hacer no significa quedarse parado, significa actuar en otro nivel, dejar de hacer lo acostumbrado, &nbsp;dejar de hacer lo que est&aacute; socialmente valorado para movernos en un nivel superior. Tambi&eacute;n &nbsp;significa dejar de intervenir en la realidad para manipularla. Solemos malgastar nuestro potencial en objetivos absurdos y preocupaciones destinadas a aparentar que somos muy responsables. Tenemos que dejar de hacer comedia y renunciar a los aplausos de un p&uacute;blico que m&aacute;s bien gusta de la tragedia.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El nivel que permite avanzar es aquel en el que se constata que todo est&aacute; bien, que estamos inmersos en una realidad din&aacute;mica que camina hacia la perfecci&oacute;n a trav&eacute;s de la aportaci&oacute;n personal de todos y cada uno de nosotros. Espiritualidad es vivir all&iacute; donde el Esp&iacute;ritu se manifiesta y nosotros podemos percibirlo.</div>
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		<title>El trabajo práctico: intentando aumentar la sabiduría, la bondad o la fortaleza</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 18:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[práctica espiritual]]></category>
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		<description><![CDATA[EL TRABAJO PR&#193;CTICO: INTENTANDO AUMENTAR LA SABIDURIA, LA BONDAD O LA FORTALEZA &#160; Quinta entrega de la interpretaci&#243;n del cuento Las dos gotas. &#160; Pasando a la pr&#225;ctica: &#160; El ser (agua) es algo distinto del modo de ser (gotas). Pensando sobre el modo de ser no se llega al Ser y menos negando la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>EL TRABAJO PR&Aacute;CTICO: INTENTANDO AUMENTAR LA SABIDURIA, LA BONDAD O LA FORTALEZA</b></div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div>Quinta entrega de la interpretaci&oacute;n del cuento <a href="/espiritualidad/las-dos-gotas/" target="_blank">Las dos gotas</a>.</div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div><i>Pasando a la pr&aacute;ctica:</i></div>
<div><b>&nbsp;</b></div>
<div>El ser (<i>agua</i>) es algo distinto del modo de ser <i>(gotas).</i> Pensando sobre el modo de ser no se llega al Ser y menos negando la propia manera de ser que uno tiene. No hay maneras de ser m&aacute;s espirituales que otras; cuando uno se considera muy espiritual, probablemente s&oacute;lo se est&aacute; haciendo ilusiones para sentirse superior a los dem&aacute;s.<span id="more-404"></span></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Hay gotas de muchas formas y ninguna de ellas es superior a las dem&aacute;s, s&oacute;lo distinta. Lo espiritual reside en el hecho de que todas son agua y si alguna gota quiere descubrir su realidad esencial prescindiendo de su forma, dif&iacute;cilmente llegar&aacute; a descubrir que es agua. El camino del Ser pasa por profundizar en la forma particular que cada uno tiene, no por rechazarla.&nbsp;Cuando se profundiza en uno mismo se descubre que m&aacute;s all&aacute; de la forma particular hay una realidad com&uacute;n con las dem&aacute;s. En cambio, rechazar la propia manera de ser s&oacute;lo lleva a la desorientaci&oacute;n.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El Yo necesita experimentarse de alguna manera, pretender negar la identificaci&oacute;n no hace m&aacute;s que reforzarla. Uno deja de identificarse con algo cuando descubre otra instancia superior donde instalarse como Yo. Y esto s&oacute;lo se consigue buscando en uno mismo. La desidentificaci&oacute;n no es una negaci&oacute;n, es una afirmaci&oacute;n a un nivel superior.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;</div>
<div><i>Cambiando de t&eacute;cnicas:</i></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Tampoco se llega al Ser optando por valorarse mucho uno mismo en una especie de auto reconocimiento positivo. La manera de ser de todos es positiva, como lo son las dem&aacute;s, porque todas son una manifestaci&oacute;n del Ser; pero ninguna es superior a las otras, aunque socialmente unas tengan m&aacute;s relevancia que otras.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Por desgracia, la autovaloraci&oacute;n suele acabar en autobombo y en mirar a los dem&aacute;s por encima del hombro, porque son menos espirituales, menos conscientes, menos bondadosos o menos algo. Dejando aparte que estos juicios sean o no pertinentes, se refieran as&iacute; mismo al modo de ser, no al Ser.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Como dice Jes&uacute;s en el Evangelio: &ldquo;no he venido a salvar a los justos sino a los pecadores&rdquo;; y es que los justos no tienen remedio porque se conforman con compararse con los dem&aacute;s y colocarse por encima. No hay m&aacute;s que ver la cantidad de tragedias que se perpetran en nombre de Dios por parte de gentes que se consideran especialmente buenas y espirituales.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><i>A la tercera va la vencida:</i></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Igualmente est&eacute;ril es el sacrificio que busca el reconocimiento de los dem&aacute;s y acaba pasando factura. Ni tiene sentido prescindir de una parte de nosotros pretendiendo beneficiar con ellos otras partes superiores.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>El Ser se manifiesta en toda nuestra realidad existencial y en los diversos niveles que esta expresi&oacute;n requiere. Cada nivel ocupa su lugar y tiene su funci&oacute;n en el conjunto; aunque l&oacute;gicamente los niveles m&aacute;s altos dirigen y utilizan a los inferiores. Es importante conocerlos todos y organizar nuestra realidad existencial en funci&oacute;n de lo superior; pero prescindir de lo inferior sin saber porqu&eacute; no hace m&aacute;s que perjudicar el conjunto.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>A veces pretendemos prescindir de lo que no tenemos y adoptamos una actitud supuestamente espiritual que no es m&aacute;s que una excusa para justificar nuestra cobard&iacute;a, nuestro ego&iacute;smo y nuestra cerraz&oacute;n mental.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div>Siempre que nuestra posici&oacute;n despierte la inquina o el rechazo de las personas que nos rodean, o nos lleve a apartarnos de los dem&aacute;s, podemos estar seguros de que hay algo en nosotros que est&aacute; utilizando la espiritualidad para compensar alg&uacute;n tipo de complejo.&nbsp;<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />
	</span></div>
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		<title>El cuento interpretado: Las ideologías espirituales</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 10:51:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>J.Sapés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[creencia]]></category>
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		<description><![CDATA[EL CUENTO INTERPRETADO: LAS IDEOLOGIAS ESPIRITUALES &#160; Cuarta entrega de la interpretaci&#243;n del cuento Las dos gotas. &#160; En el grupo de los elegidos: &#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Todo es Ser (agua). El agua puede adoptar m&#250;ltiples formas (gotas); pero todas son el Ser, ninguna es m&#225;s Ser que otra. &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Y la manera de pensar forma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b>EL CUENTO INTERPRETADO: LAS IDEOLOGIAS ESPIRITUALES</b></div>
<div><i>&nbsp;</i></div>
<div>Cuarta entrega de la interpretaci&oacute;n del cuento <a href="/espiritualidad/las-dos-gotas/" target="_blank">Las dos gotas</a>.</div>
<div><i>&nbsp;</i></div>
<div><i>En el grupo de los elegidos: </i></div>
<div>&nbsp;</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo es Ser (<i>agua</i>). El agua puede adoptar m&uacute;ltiples formas (<i>gotas</i>); pero todas son el Ser, ninguna es m&aacute;s Ser que otra.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la manera de pensar forma parte de la forma. O sea que todo lo que se refiere a maneras de pensar, incluidas las maneras de pensar sobre el Ser, forman parte de la forma. Cada uno de nosotros ha sido educado seg&uacute;n la cultura y el lugar en el que ha nacido (<i>gota chata y gota oronda</i>); o sea que la manera que esta cultura tiene de pensar sobre el Ser, puede ayudarnos a comprender la forma que tenemos (<i>gota</i>), aunque no nuestra naturaleza esencial (<i>agua</i>).<span id="more-371"></span></div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si acudimos a otras formas de describir el Ser, propias de culturas ajenas a la nuestra, pueden sernos &uacute;tiles para relativizar la nuestra propia y para intuir lo que hay de com&uacute;n en las diferentes versiones que conocemos. Pero si pretendemos haber descubierto &ldquo;la verdad&rdquo; en una cultura ajena, lo m&aacute;s probable es que esta otra versi&oacute;n solo consiga desorientarnos todav&iacute;a m&aacute;s.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto sucede especialmente cuando andamos buscando soluciones espirituales para problemas inventados. Los problemas inventados son los derivados del hecho que el mundo no se comporta tal como nosotros deseamos. Estos problemas se resuelven cuando nos damos cuenta de lo est&uacute;pidas que son tales pretensiones. Pero si conseguimos una explicaci&oacute;n que las apoya, vamos a tardar mucho m&aacute;s en reconocer nuestra estupidez.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque a menudo confundimos la verdad con una interpretaci&oacute;n de la realidad que satisface nuestras limitaciones y nos excusa de esforzarnos para superarlas. Si yo tengo la &ldquo;verdad&rdquo; y los dem&aacute;s est&aacute;n equivocados, son los dem&aacute;s quienes deben modificar su conducta. Desde esta perspectiva, &ldquo;la verdad&rdquo; es un fil&oacute;n, y me sale a cuenta hacer lo necesario para reforzarla, y convencerme, sobre todo a m&iacute; mismo, de estar en la posici&oacute;n correcta.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero nuestra Realidad Esencial (<i>agua</i>) no depende de ninguna idea. Las ideas ex&oacute;ticas no nos acercan a ella m&aacute;s que las tradicionales del lugar donde hemos nacido. Porque s&oacute;lo podemos acceder a esta Realidad Esencial de un modo personal y experimental. Seguro que antes de nosotros ha habido muchas personas que la han alcanzado, y probablemente se ha esforzado por describir su experiencia de la mejor manera posible. Sin embargo, ninguna de estas lecturas tiene la capacidad de sustituir nuestra propia tentativa. Pueden alentarla, pero no reemplazarla.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y dado que esta experiencia supone un esfuerzo prolongado y exige una clara vocaci&oacute;n, muchos se conforman con poner su confianza en un determinado autor o maestro y creer a pies juntillas su relato, que es el que m&aacute;s les ha llegado. As&iacute; convierten la experiencia del maestro en una creencia m&aacute;s; e incluso acaban consider&aacute;ndose expertos en ella: la contraponen a otras, la analizan y pueden acabar ense&ntilde;&aacute;ndola. Lamentablemente, transmiten la creencia, no el camino para verificarla puesto que ellos no lo han recorrido. Y as&iacute; es como la Realidad Esencial acaba convirti&eacute;ndose en una ideolog&iacute;a capaz de amparar divisiones y luchas en el seno de la humanidad.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La humanidad es plural y cada cultura ha recibido la iluminaci&oacute;n espec&iacute;fica de sus individuos m&aacute;s evolucionados. Es l&oacute;gico pues que existan diferentes caminos y diferentes propuestas para alcanzar la Realidad Esencial. Pero esta Realidad es &uacute;nica; y por lo tanto, cualquier propuesta que implique la negaci&oacute;n de las dem&aacute;s, contiene un factor de desorientaci&oacute;n que la puede hacer in&uacute;til.</div>
<div>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo mejor es apoyarse lo menos posible en descripciones y hacer que la experiencia personal corrobore, paso a paso, la bondad del camino elegido.</div>
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