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Descansar en Dios

Miércoles, diciembre 10th, 2014

DESCANSAR EN DIOS
Por Jordi Sapés

El privilegio más grande del Trabajo espiritual es descubrir que las ilusiones de nuestra infancia están de nuevo a nuestro alcance. Si tu infancia es normal, en los primeros años no tienes que preocuparte por nada: el entorno se cuida de ti, te sientes querido, aceptado y valorado, vives rodeado de estímulos y celebraciones, tu vida es una constante y apasionante aventura y no te acabas el mundo.

Cada día es una ilusión y cada momento un regalo.

Después se tuerce todo: nada es como ha de ser, empezando por ti; si quieres algo has de cumplir unas condiciones y raramente las cumples del todo; tienes suerte de que te quieran a pesar de que no te lo merezcas  y tu existencia pende del hilo de la prima de riesgo. Cada día es un problema y cada momento una frustración.

Sin embargo, cuando llega la Navidad, lo pasas bomba engañando a tus hijos con los Reyes Magos o Papá Noel; cosas que sabes que no existen pero en las que vale la pena creer. Mientras puedan.

¿O acaso el engañado eres tú? ¿Tú por qué dejaste de creer en la vida? ¿Pensaste que poner cara de asco, estar en desacuerdo, criticarlo todo y regatear tu cariño te hacia ser mayor? Querías hacer como los mayores y has acabado harto de tanta estupidez, negatividad e impotencia.  Porque la verdad es que nuestro planeta es lo suficiente rico como para que nadie pase hambre y la mayoría desea paz y prosperidad para todos los pueblos. No son palabras vacías ni un eslogan comercial, es una demanda en la que la humanidad se reconoce a sí misma. Cada vez con más fuerza.

Pero los mayores del FMI, del BCE, la OTAN, y la UE se pasan el día jugando a “Hundir la Flota” y al “Monopoly”;  no se puede esperar nada de ellos. Así que volvamos nosotros a la infancia y recuperemos la inocencia que quedó enterrada en nuestra alma. En los Reyes Magos ya no puedes creer pero, si quieres, puedes volver a ser un niño o una niña del Padre celestial.

Es fácil. Para un momento y di:

Padre celestial, que estás en Oseira;
estoy aquí liado con el mundo
intentando poner un poco de amor y luz
para que se note que tú lo has creado.

Sopla sobre mí, como el primer día
para que yo sienta que me proteges,
bendice mis esfuerzos
y no me dejes jugar al Monopoly ni a Hundir la Flota

Feliz Navidad a todos.

 


Mi reino no es de este mundo

Miércoles, diciembre 10th, 2014

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO
Por Jordi Sapés

Recién llegados del Retiro de Oseira, una de las cosas que se hacen más evidentes son las palabras de Jesucristo: mi reino no es de este mundo. Más bien parece que el mundo esté marchando en una dirección opuesta a la conciencia y la libertad que el ser humanos tiene derecho a vivir. Y por eso a menudo caemos en la trampa de pensar que no solo nuestro reino no es de este mundo sino que, además, no tenemos nada que ver con él. Y esto es una trampa que hay que evitar porque por algo estamos aquí.

Imaginaros que nos han pagado un viaje para desplazarnos a un lugar remoto en el que hay un problema grave, para ver si podemos ayudar de alguna manera. Y volvemos del viaje indignados, alegando que ahí es imposible vivir porque hay un problema insoportable.

Si abrimos los periódicos contemplamos como en África se muere la gente a patadas porque todavía no es negocio desarrollar una vacuna contra el ébola; como en EEUU la gente vota contra Obama porque no fomenta las guerras de costumbre y quiere dar cobertura sanitaria a los pobres; como aquí el gobierno salta de alegría porque la economía va mejor mientras se sigue desahuciando cada día a montones de familias; como los grandes empresarios se ofrecen a disminuir el paro si aceptamos un trato laboral cercano a la esclavitud; etc. etc.

Y en nuestra propia casa, nuestros hijos se nos plantan diciendo que para qué demonios tienen que estudiar. Porque el rollo de que han de ser personas de provecho que encontrarán un trabajo y se ganarán la vida, y podrán hacer que sus hijos estudien parra ser personas de provecho y ganarse la vida para que sus hijos… ya no cuela. Gracias a Dios. Porque, ¿qué significa ser personas de provecho?, ¿de provecho para quién?  

Nosotros ya no necesitamos sacar provecho de nada, porque somos conscientes de ser; y lo que somos no precisa mejora; lo que precisa es ser manifestado. Y recordad que, inicialmente, todos hemos vivido esta demanda de ser como un déficit en nuestras vidas. Así que, si a nivel social, el déficit se hace tan manifiesto que aparece en las noticias, es señal de que la humanidad está despertando.

Pero somos muy pocos, diréis. Bueno, nuestra personalidad se parece también a una multitud de tendencias que luchan cada una por sus intereses; y solo hay una que aspira a lo Superior. Esta parte busca conseguir la hegemonía y el resto la contemplan como un incordio pero, contando con la ayuda de Dios, resulta especialmente potente. No porque haga mucho ruido sino porque persiste en buscar la verdad y la realidad.

También el personaje tiene problemas; y, ¿cómo los resolvemos?: los resolvemos jubilando la descripción del mundo que hace y el modelo que promueve. Así que también tenemos que jubilar este sistema social y las normas que lo rigen; y sustituirlas por otras basadas en el amor, en la solidaridad, en la lucidez y en el respeto y aprovechamiento consciente de la vida que somos.

Y en la medida en que las leyes apoyan y refuerzan este modelo nefasto, lo correcto es desobedecerlas. Prepararos porque esto se va a empezar a producir y nos colocará en un terreno inestable para la personalidad. En cambio, será una ocasión para gritar en voz alta: mi reino no es de este mundo; soy un ser consciente que rechaza considerar normal lo que sucede y no estoy dispuesto a seguir apoyando y financiando este estado de cosas.


Trabajo, sociedad y entorno. Una visión operativa

Miércoles, septiembre 17th, 2014

TRABAJO, SOCIEDAD Y ENTORNO. UNA VISIÓN OPERATIVA
Publicado por Jordi Sapés

Al inicio del nuevo curso es interesante hablar un poco de para qué sirve lo que estudiamos; especialmente cuando el ministerio de Educación saca la Filosofía de los planes de estudio. La Filosofía era una asignatura que tenía por misión estimular la mente a base de generarnos preguntas; y en estos momentos esto se considera algo inconveniente. Incluso se prohíbe preguntar.

Afortunadamente nosotros decidimos en su momento que hacernos preguntas era la mejor forma de progresar en nuestra vida: en lugar de considerar que lo que sucede es inadmisible nos preguntamos por qué está sucediendo; en vez de considerar injustas las situaciones nos preguntamos qué podemos hacer para mejorarlas; y en vez de sentirnos impotentes nos estamos movilizando en pro de una sociedad más respetuosa con las personas, capaz de alimentar su cuerpo y su alma.

Claro, cuando leemos la palabra “sociedad” pensamos de inmediato en el paro, el terrorismo islámico, las listas de espera de la seguridad social, etc. y pensamos que todo esto está fuera de nuestro alcance y que ahí poco podemos hacer. Esto no es del todo cierto, pero la intención de este artículo es resaltar que todas estas cosas suceden también en las pequeñas sociedades en las que participamos: la familia, el trabajo, los amigos, etc. Y es ahí donde no tenemos ninguna cortapisa para aplicar el Trabajo espiritual.

El Trabajo espiritual lo es porque se hace desde el espíritu, no porque pertenezca exclusivamente al terreno del espíritu. Cuando queremos limitarlo a este terreno lo que pasa  es que nos montamos un súper personaje que se dedica a lanzar anatemas, supuestamente desde arriba, porque considera que la realidad no está a su altura. En estos casos es peor el remedio que la enfermedad, lo que hacemos es construir un yo ideal a prueba de disgustos y contrariedades, porque cuantas más dificultades encuentra en el exterior más se enroca en sí mismo y más perfecto se siente.

Por eso decimos que la clave de la evolución del ser humano está en al amor, no en el pensar. Si empezamos el Trabajo hablando de ideas es porque tenemos la cabeza llena de ideas que interfieren nuestra visión de la realidad y es preciso desmontarlas; pero no para sustituirlas por otras. Despertar es algo que se consigue poniendo la atención en nosotros, no pensando en nosotros; y para ver el personaje nos observarnos cuando estamos pensando, no cavilamos  sobre lo que estamos pensando. Así que debemos evitar utilizar las ideas del Trabajo para seguir juzgando a los demás, sobre todo, en familia: es especialmente nefasto utilizar el concepto de personaje como un arma para denunciar al otro.

En cambio, el Trabajo nos alienta a mirar más al entorno con el objetivo de comprenderlo mejor y poder intervenir en su favor; sin esperar ninguna clase de contrapartida. Si tu entorno mejora con tu acción, ¿qué más contrapartidas necesitas? Si esta acción ha de generar una deuda, destrozarás de inmediato lo que acabas de arreglar. Así que el Trabajo nos resulta útil para no desperdiciar la existencia juzgando a los demás o pasándoles factura por nuestros desvelos. El Trabajo es una forma de vivir completamente distinta a la ordinaria, aunque mejor sería decir que es la forma de vivir, porque lo de costumbre, no es vida. Así que no es algo para hacer el martes y el jueves  de 7 a 9 de la tarde, es algo indispensable para estar viviendo todo el tiempo y con toda nuestra presencia.

Que os vaya bien el curso.

 


Economía y espiritualidad

Lunes, diciembre 9th, 2013

ECONOMÍA Y ESPIRITUALIDAD

Hace tres o cuatro años, en uno de los artículos publicados en www.aticzendo.com, planteé que la superación del actual sistema económico y social tendría que apoyarse necesariamente en la espiritualidad, porque sólo la espiritualidad era capaz de trascender la lógica del beneficio y la acumulación del capital. Lo que nunca me hubiera imaginado es que la iniciativa surgiera del Vaticano. Aquí tenéis algunos fragmentos significativos de la última publicación del Papa Francisco: Evangelii Gaudium.  

Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil.

Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la desigualdad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad.

Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: «¿Dónde está tu hermano?». ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda.

A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura. Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo.

No cuesta mucho reconocer en estas palabras el espíritu que llevamos transmitiendo desde hace tiempo y que resaltamos especialmente en las reflexiones de los Retiros de Oseira. La novedad es que en estos momentos podemos preguntar a nuestros queridos gobernantes, tan católicos ellos, qué están haciendo para acomodar su política a estas directrices del Vaticano. Porque ahora empieza a ser evidente que lo que ellos llaman orden, desde el punto de vista de la espiritualidad, es decir, desde el punto de vista de la naturaleza humana, no es más que arbitrariedad, injusticia y prepotencia.

Pero nada de esto se puede modificar sin cambiar el sistema económico. También el Papa lo denuncia:

Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano!

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esta minoría feliz. Este desequilibrio proviene de las ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no tiene límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar los beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.

Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo a Dios. La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la percibe como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado.

Y sin embargo, nuestros gobiernos protagonizan una carrera desenfrenada cuyo objetivo es privatizarlo todo, devolver al mercado lo que años de lucha social había conquistado. De la misma manera que el Papa ha convocado una especie de congreso para dentro de dos años con el objetivo de hablar de la familia, estarían bien que convocara otra para hablar del sistema económico y proponer una alternativa al estado de cosas que denuncia. Porque esperar que los poderosos colaboren en el cambio o lo protagonicen es algo que parece imposible incluso para los milagros.

Mientras tanto, por favor, procuremos difundir estas palabras. Sobre todo en los ambientes católicos. El Papa también hace un llamado en este sentido:       

La cultura mediática y algunos ambientes intelectuales a veces transmiten una marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia, y un cierto desencanto. Como consecuencia, aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones. Se produce entonces un círculo vicioso, porque así no son felices con lo que son y con lo que hacen, no se sienten identificados con su misión evangelizadora, y esto debilita la entrega. Terminan ahogando su alegría misionera en una especie de obsesión por ser como todos y por tener lo que los demás poseen.

Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista– siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.


El Trabajo en la convivencia

Viernes, septiembre 6th, 2013

EL TRABAJO EN LA CONVIVENCIA
Publicado por Rosa Bachs

Cuando trabajaba en la enseñanza, concretamente en educación visual y plástica, tenía los conceptos que debía transmitir a los alumnos muy claros. Uno de ellos era el de la diversidad del conjunto mediante la expresión única de cada uno de ellos. Este concepto era coherente con la manera de estimular, corregir y evaluar.  Los alumnos confirmaban que lo experimentaban tanto en su obra como en sus comentarios. 

Sin embargo, al relacionarme con la pareja yo extrañaba que no supiera aplicarlo con la misma eficacia. Y es que la convivencia implica muchos factores de la personalidad y luchas de poder del personaje, con proyecciones la mayoría de las veces inconscientes

Todo esto es difícil de manejar, pero con la ayuda del trabajo he podido observar que la idea que tenía de cómo debían comportarse los demás, implicaba unas expectativas idealizadas y ego-centradas.

La vida me ha ayudado a experimentar que un amor más completo no se basa sólo en la coincidencia de gustos, intereses, necesidades y proyectos. Esto es afinidad, y es una experiencia de amor limitada. Tenía esta idea de afinidad grabada con mucha fuerza, debido a que había puesto la atención en mí persona, y deseaba que el universo la reconociera. Necesitaba fundirme en lo que creía era mi identidad. Pero esta identidad no es la real. Solo es un instrumento para que apliquemos nuestras capacidades verdaderas. Para actualizarlas necesitamos ir más allá de nuestra persona. En la capacidad de comprender surgen sucesivos grados de amor, en los que la perspectiva de lo otro se va ampliando y el abrazo se va agrandando hasta integrarlo, incluído el lado oscuro del sentir.

La realidad me ha mostrado que las coordenadas que primero nos unieron, habían surgido  del plano espiritual. Si bien en su momento me di cuenta de ello, ignoraba cómo se concretaba en el plano existencial y cómo esta concreción podía implicar un reto espiritual: había que lidiar con la resistencia que imponía la interacción de los personajes y las fuerzas inconscientes que conllevan, así como los intereses contrapuestos de las personalidades. Estar presente, observar con absoluta sinceridad y reconocimiento del otro. Pacientemente y escuchando sin pretensiones, la interacción en la relación ha ido cambiando con el paso de los años. Y es que lo existencial, es variable y efímero por naturaleza. Ahora veo que todos los cambios eran necesarios para lograr el desarrollo que sólo la vida sabe.  Pero lo importante es que el esfuerzo en el trabajo ha incidido substancialmente en la relación, y por extensión en las demás  relaciones.

El trabajo ha consistido en superar paulatinamente el nivel de conciencia existencial  tal como lo experimenta el personaje y percibir que sus dificultades son un cuento absurdo y aburrido. En el intento de superarlo desarrollo las capacidades en las que ando más floja. Entonces las resistencias y crispaciones se van soltando y voy experimentado la paz de lo real. No es que me haya librado de bajar de nivel de conciencia, pero me es mucho más fácil volver al referente que ya tengo experimentado como estado de conciencia más despierto.

En el nivel existencial sigo teniendo mis propios intereses y he ganado en libertad para afirmarlos y realizarlos. He podido cortar la codependencia que me ataba al esquema  histórico familiar y socio cultural que tenía de la relación de pareja. Lo que la vida me trae lo tomo como un estímulo, un reto para investigar, comprender e integrar, y puedo observar que mis intereses se han establecido en un arco de preferencias mucho más amplio, que puedo sustituir sin alterarme.

Ahora amo sin exigir determinadas respuestas que no corresponden al modo de expresarse del otro. Vivo en profundidad al ser único con el que me relaciono con sus peculiaridades, historia y modos. No niego al otro y tampoco me niego yo. Observo, comprendo. Expreso mi  vivencia y punto de vista desde la serenidad. La observación la he ejercitado  con continuidad, atribuyéndome la responsabilidad en las actitudes y reacciones. La experiencia actual  es gozosa y sin residuos con un sentimiento de frescura e inocencia, experiencia que puedo extender al resto de mis relaciones. Al reconocer y amar al ser que nos une, he podido trascender el nivel de encuentro y realizarlo en un plano más profundo.


Protagonizando la evolución

Jueves, mayo 9th, 2013

PROTAGONIZANDO LA EVOLUCIÓN
Publicado por Jordi Sapés

No podemos quejarnos de la época en que vivimos. Seguramente no es muy confortable pero tenemos la oportunidad de vivir una época en la que la historia se acelera.

En nuestro país hemos asistido a la caída del franquismo, el advenimiento de la democracia, la descentralización de la administración, la entrada en la Unión Europea, el cambio de moneda, la burbuja inmobiliaria, la crisis económica, el afloramiento de la corrupción, la aparición de los indignados y la obsolescencia de la última Constitución.

En el mundo hemos experimentado la caída del socialismo soviético, el triunfo de la Escuela de Chicago, el advenimiento de un presidente norteamericano de raza negra y la crisis financiera mundial.

A eso tenemos que añadir ahora la renuncia de un Papa, que pone de relevancia la existencia de algo Superior, y la elección de un nuevo pontífice que, de momento, habla en clave evangélica en vez de hacerlo en clave vaticana. Veremos hasta dónde llega esta nueva perspectiva de la Iglesia, pero no podemos pasar por alto estos sucesos sin saludarlos con una cierta esperanza. Porque no cabe duda de que estamos asistiendo al derrumbe de lo viejo y a la aparición de algo nuevo.

Desde el punto de vista de materialismo histórico, los grandes cambios sociales se producen cuando el sistema económico vigente deja de ser útil para el progreso y se convierte en un lastre. Cuando esto sucede, se dan las condiciones objetivas para un cambio radical del sistema. Y nadie puede negar que el capitalismo aparece cada vez más como un cuerpo extraño a erradicar, porque está paralizando la economía y generando un sinfín de situaciones socialmente inadmisibles, opuestas a la dignidad del ser humano.

Pero el materialismo histórico dice también que no basta con estas condiciones objetivas: es necesario un factor subjetivo que las aproveche y plantee un cambio para dar curso a una demanda ya existente, la demanda de una humanidad que ya ha despertado a un nivel superior de conciencia.

En teoría, este papel  lo tenían que jugar los partidos de izquierda: organizaciones políticas de la clase obrera que, al liberarse de la alienación material, iban a liberar la totalidad de la sociedad. Pero estos partidos han fallado y, sin embargo, nuestra especie está lista para una concepción global del planeta y una organización social acorde con la visión holística del cosmos. De hecho, el capital, ya se mueve en clave planetaria, aunque su objetivo sigue siendo la explotación egoísta de los recursos materiales y humanos.

Por el contrario, las organizaciones políticas continúan fragmentadas e identificadas con territorios concretos y se prestan al juego del divide y vencerás de los egoísmos territoriales, que el capital utiliza al igual que hace con los personales. En la situación económica que atravesamos es particularmente lacerante la ausencia de una estrategia común de los sindicatos europeos, más corporativos que nunca e insensibles a las dificultades que atraviesan un porcentaje más que notable de la población mundial.

A lo mejor es que este factor subjetivo que se echa en falta somos nosotros:  la gente que nos movemos en los ambientes de la espiritualidad viva. A lo mejor el nuevo paradigma es el del evangelio: amarnos los unos a los otros desde la capacidad de amar que somos, actualizándola de un modo concreto, con la ayuda de nuevas estructuras políticas y administrativas que han de sustituir las actuales. Desde luego esto sería algo realmente novedoso; tendría el carácter que se precisa para un cambio de modelo económico y de sistema social. ¿Os imagináis a las diferentes Iglesias protagonizando este cambio, por encima de fronteras y culturas?

Ya sabéis que todo empieza por una imagen arquetípica.  


Sobre la discrepancia

Miércoles, marzo 6th, 2013

SOBRE LA DISCREPANCIA

El tema de la discrepancia renace periódicamente y aparece como fuente de confusión en el Trabajo.

La cuestión viene de la denuncia que hacemos en relación a la manera que tiene el personaje de interpretar la realidad. Decimos que al personaje nunca le parece nada bien, que se dedica a rechazar la realidad porque no es tal como él pretende que sea; que siempre habla de lo que no hay en lugar de prestar atención a lo que hay, que para observar la realidad lo primero que hay que hacer es librarse de los ideales del personaje, etc.

Sucede que a menudo, hay quien interpreta que lo bueno y deseable es justo lo contrario: que todo nos parezca bien, que hagamos elogio de la realidad en la que vivimos, que ignoremos los déficits que esta realidad presenta, nos conformemos con lo que hay y aparquemos los ideales como una utopía irrealizable.

Y no es eso. Lo que el Trabajo denuncia es el rechazo de la realidad, no la pretensión de mejorarla. Porque nuestra existencia consiste justamente en mejorar esta realidad aportándole una mayor luz, unidad y eficacia. Pero eso se puede hacer partiendo de lo que hay y utilizándolo como materia prima a transformar, no rechazándolo como algo inadmisible e insoportable. El rechazo no solo conduce a la parálisis sino que, por desgracia, la justifica; porque queda muy estético quedarse al margen de la realidad para no contaminarse con ella.

Lo que nosotros censuramos es la discrepancia del personaje, basada en el egocentrismo y la vanidad, no la lucha de las personas que trabajan y se esfuerzan por hacer un mundo mejor. La discrepancia es un derecho que se ejercita precisamente luchando  a favor de algo, no en contra de nadie. Y el ejercicio implica hacer, no pensar ni sentir. Se puede pensar y sentir, pero es algo totalmente estéril si no se traduce en el hacer, en el actuar.

Hay una discrepancia institucionalizada que es absolutamente inútil. Es aquella que ya se sabe que no va a servir para nada.  Es la de los sindicatos que se reúnen con la administración para que la administración les comunique que este año también les van a robar la paga extra a los funcionarios. A esto lo llaman ahorrar. Pero los sindicatos acuden a la reunión a sabiendas de que es cosa hecha  que su presencia sólo sirve para cumplir un trámite obligado por la ley.

También es una discrepancia institucionalizada la de los partidos que presentan propuestas y enmiendas en el Congreso a sabiendas de que la mayoría absoluta del partido del gobierno, hará imposible que prosperen.  Y no necesariamente porque el partido del gobierno no esté de acuerdo con la propuesta sino porque no son ellos los que la presentan.

También lo es la de los que participan en estas campañas de Internet a favor de reducir el número de políticos y el sueldo que cobran. Esta discrepancia es especialmente desagradable porque busca el mal de otro en vez del beneficio propio. Podrían defender  que todo el mundo gozara de las mismas ventajas que los políticos, pero se inclinan por perjudicar a la gente que conservan una mínima seguridad en su existencia. No les exigen que cumplan adecuadamente la función para la que han sido elegidos sino que invierten su energía en quitarles los derechos adquiridos.

Esto nos conduce a una nueva manera de manipular que se basa en acusar al otro de ser el culpable de que “estemos viviendo por encima de nuestras posibilidades”. Este enfoque permite no solo despedir gente a mansalva y reducir el salario y los derechos de aquellos que permanecen empleados, sino también hacerles responsables de los problemas que tenemos a estos que “sobran”. Y así vamos a acabar siendo una “pandilla de vagos, corruptos y malversadores” que suerte tenemos de la “gente cabal” que ha decidido escarmentarnos y poner las cosas en su sitio. Como señala Gurdjieff, lo que mueve al mundo, hoy por hoy, no es el sexo sino las emociones negativas. A eso nos referimos cuando hablamos de la discrepancia del personaje.

Por el contrario, hay gente que hace propuestas, que lucha por aportar algo nuevo en su trabajo, en su medio social. Aprovecho para recomendar un libro que ha publicado Daniel Gabarró y que os podéis bajar gratuitamente de las siguientes Webs: www.sinenemigos.org (en castellano) y www.senseenemics.org (en catalán). El título es suficientemente explicito y veréis la cantidad de opciones que plantea.


Acerca del fin del mundo

Lunes, diciembre 3rd, 2012

ACERCA DEL FÍN DEL MUNDO

Todos habréis oído hablar de la enésima predicción del fin del mundo. Esta vez está previsto para el solsticio del 21 de diciembre del año en curso. Parece ser que en estas fechas, el  Sol se va a alinear con el centro de la galaxia, cosa que viene ocurriendo cada año durante el mes de diciembre.

El sentido común ya nos dice que el universo no puede terminar ahora, porque sería un final absurdo: un desperdicio colosal de energía y un fracaso absoluto de la conciencia y de la humanidad. O sea que la lógica de las cosas indica que tenemos mundo para rato. No obstante quizás estemos asistiendo al principio del fin de una determinada manera de interpretarlo que está agotada pero todavía puede persistir unos cuantos años. 

Ojalá que termine este modelo de sociedad en el que las dificultades se “arreglan” a base de despedir trabajadores de las empresas; expulsar familias de sus hogares, dejar a los disminuidos al albur de las circunstancias familiares y aumentar los impuestos a la población para pagar más intereses a los poderosos. Ojalá que finalice un sistema económico que aparece como una gran estafa a la vista de todos.  Primero nos invitaron a gastar todo el crédito que ellos nos daban y, de repente, lo han restringido hasta el punto de impedirnos trabajar. Ojalá que acabe el conformismo y la pasividad con la que aceptamos esta situación; porque parece como si nos hubieran robado el alma y nos hubiéramos quedado petrificados escuchando que no hay alternativas.

Así que el mundo no se va acabar, pero el sistema, que es algo de menor tamaño, puede que sí. Y hay otra cosa, todavía más pequeña en tamaño pero grande en importancia, que puede desaparecer del todo el próximo 21 de diciembre: nuestra alienación personal, este bloqueo que nos impide mirar, ver lo que hay y obrar en consecuencia, proponiendo un cambio radical en la forma de producir y distribuir la riqueza y en las pautas sociales que posibilitan decidir cómo hacerlo. 

Esta oportunidad la tenemos cada año por estas fechas. Son fechas que nos predisponen a buscar dentro de nosotros algo real y sólido en lo que apoyar nuestra existencia y el sentido de la vida. Este es el significado de la Navidad: que durante estos días somos capaces de vislumbrar más de lo habitual nuestra naturaleza espiritual, simbolizada por el nacimiento de Jesús. Estaría bien que nos preocupáramos por recordar a nuestros hijos el significado de la Navidad  y la Epifanía (los Reyes Magos), símbolos que nos hacen vislumbrar goces superiores. Lo cual no impide que celebremos el cambio de año con ritos paganos, si nos apetece.

Lo que sí deberíamos evitar estos días, es sumergir a nuestros hijos en montañas de juguetes, la mayoría de los cuales constituyen una ofensa a su creatividad y desarrollo personal. Ojalá la crisis sirva para disminuir la imagen de “cuerno de la abundancia” que les “regalamos” y que golpea sus mentes indefensas. Ahí tenemos la ocasión de diferenciar entre el amor que sentimos por nosotros mismos siendo tan generosos y el amor por ellos que requiere una mayor responsabilidad por nuestra parte.

Los Reyes Magos no solo le ofrecieron oro al niño Jesús; también le dieron incienso, reconocimiento de su realidad espiritual y mirra, augurio del esfuerzo que tendría que hacer para expresarla. Si nosotros fuéramos más respetuosos con nuestra tradiciones y las transmitiéramos adecuadamente, a lo mejor nuestros hijos no se encontrarían  cazando moscas de mayores y llegarían con mayor facilidad al Trabajo espiritual. Así que si el mundo que se acaba es este mundo del derroche en lo superfluo mientras se ignora y desatiende lo fundamental, bienvenido sea este final.       


Las líneas rojas

Viernes, junio 17th, 2011

 

LAS LINEAS ROJAS
 
 
Los indignados, con su intento de impedir el normal funcionamiento del Parlament de Catalunya, han traspasado una línea roja y han perdido muchas simpatías. De hecho han dado motivos para indignar a una parte muy importante de la población: la gente partidaria del orden y el respeto a las instituciones democráticas.
 
No hace mucho, porque 35 años no son nada, que esta misma gente partidaria del orden, defendían las instituciones franquistas, que tanta paz representaba que habían traído a los españoles. Y se indignaban también contra los que pretendían romperla con manifestaciones y “algaradas” callejeras, promovidas por los comunistas del PCE y el PSUC, que fueron los únicos que lucharon por la democracia. Los demás, o bien eran gente de orden o bien esperaban tranquilamente en sus casa el desarrollo de los acontecimientos. (más…)

Gritos en las plazas y susurros en las urnas

Martes, mayo 24th, 2011

GRITOS EN LAS PLAZAS Y SUSURROS EN LAS URNAS

 
La política tiene una función dirigente y una función administrativa, de gestión de los asuntos públicos. El hecho de que en Bélgica todo siga funcionando, a pesar de llevar más de un año sin gobierno, demuestra que, para administrar lo que hay sin pretender modificarlo, no es necesario hacer elecciones ni llegar a acuerdos entre partidos de diferentes signos.
 
Aquí también llevamos aproximadamente un año sin gobierno: desde que Zapatero se constituyó en administrador del mercado, pasando por encima de los intereses de los ciudadanos y de la ideología de su propio partido. Los hubiera servido mejor de haberse negado a cumplir las instrucciones del capital y haber cedido el poder a la derecha, en vez de promover personalmente una política de derechas. Lo que han hecho las municipales y autonómicas, y harán las generales, es poner las cosas en su sitio: las políticas de derecha que las haga la derecha. Por eso en las urnas no se ha discutido ninguna alternativa, porque no la hay: la derecha seguirá haciendo lo mismo que se viene haciendo; aunque con más desparpajo. (más…)