Archivo para el mes mayo, 2016

Proyecto arterapia

Domingo, mayo 8th, 2016

PROYECTO ARTERAPIA
Por Rosa Bachs

Hace aproximadamente cuatro años tuve el propósito de formar un taller de arterapia. Definiría arterapia como la actividad que permite tomar conciencia del mundo interior, conectar con el arte y expresarlo, utilizando como vehículo técnicas y materiales plásticos.

Siempre había tenido inclinación por el arte y por descubrir el mundo interior. Estudié Bellas Artes  y durante el ejercicio de mi profesión de enseñante, los grupos de alumnos que tenía estaban muy interesados por las lecturas que hacía de sus obras. Creé una asignatura sobre lectura de la imagen a petición de ellos. También estudié sicología para poder conocer el mundo interior, pero me di cuenta  que necesitaba un conocimiento más vivencial y profundo, y encontré a Antonio Blay en el trabajo de Jordi Sapés.

Una vez una amiga me enseñó el dibujo de su hijo, en el que observaba cosas que no comprendía. Le hice tomar conciencia de lo que estaba comunicando el niño a través de la contundencia de la composición de imágenes y sus aspectos simbólicos. Esta comprensión le permitió transformar su relación con el niño. Desde aquel momento me animó a que me dedicara a este trabajo. Otras personas que habían experimentado conmigo, también me alentaron a que tomara esta decisión. Al jubilarme, reconocí que era el momento de crear un taller, que facilitara la conciencia del mundo interior a través de la actividad artística.

Aparecieron personas interesadas en ello, y se perfiló un grupo de experimentación. Yo conducía la experiencia, y a la vez participaba en las actividades.

Al final del segundo año hubo una revisión de los trabajos, y se vio una evolución muy clara hacia una mayor sensibilidad estética, así como una mayor comprensión y acercamiento a su mundo interior. Así pues, un acrecentamiento de la conciencia, una mayor autenticidad, intuición y empatía en la expresión de su presente de vida.

La metodología es abierta, y permite la exploración, aún sin previo conocimiento del hacer técnico y artístico. Este taller consiste en proponer un tema y expresarlo libremente con actividades plásticas. Cada uno hace  su obra, y luego se comenta. Todos intervenimos interactuando lo que se percibe en la obra, con lo que el autor explica de ella. Finalmente se pone en evidencia lo que éste quería hacer y lo que en realidad ha plasmado. El vínculo se ha mantenido hasta el momento. Recientemente  al comienzo del nuevo curso, se ha ampliado el grupo con nuevos y valiosos integrantes. A lo largo de su desarrollo he podido comprobar que todos somos a la vez maestros y discípulos.

Esta labor de investigación, sigue vigente y está abierta a todos los que quieran experimentar y actualizar esta vía de descubrimiento de sí mismos, la cual permite hacer conscientes aspectos que no lo eran. Este trabajo tiene su origen en la capacidad  de ver la significación de las imágenes, así como en la de vivenciar el arte en su expresión de belleza, que a la vez  tiene su raíz en las capacidades  de hacer y de amar.


Acerca de la experiencia de la impersonalidad

Domingo, mayo 8th, 2016

ACERCA DE LA EXPERIENCIA DE IMPERSONALIDAD
Por Jordi Sapés de Lema

Una de las condiciones favorables para experimentar la impersonalidad es la conciencia de que la forma que nos sostiene tiene fecha de caducidad, lo cual, a cierta edad, no es difícil de apreciar. Tal evidencia facilita la desidentificación del cuerpo y del psiquismo, aunque los sigamos utilizando para movernos en este plano material. Claro que  además es preciso no caer en  la creencia popular en la reencarnación que utilizamos para  hacernos trampa e imaginar una muerte provisional. 

Esta aceptación de la muerte no es una negación de la trascendencia porque cuando nos hacemos conscientes del Ser esencial vemos que la personalidad es una expresión de este Ser. Así que, si hay una disolución en la nada, lo que va a desaparecer es esta personalidad, no el Ser. El Ser es Dios y Él no puede desaparecer porque está más allá de la existencia. Y está muy claro que nosotros no vamos a ocupar Su lugar.

En contrapartida, esta visión nos permite relativizar los ataques del personaje, si todavía aparece, y sacar el mejor partido posible de los contratiempos que sufre el yo experiencia. No hay que olvidar que, cuando estamos despiertos, las cosas suceden y punto, no perdemos el tiempo tachándolas de incomprensibles, injustas o crueles. Esto solo lo hace el personaje para justificar su cobardía y su inoperancia. Estar despierto es ver lo que hay; y existir desde el yo experiencia es responder a esto que hay con la inteligencia, el amor y la energía adecuados. Respuesta que no suele ser especialmente espectacular porque los tres potenciales combinados expresan la dosis de amor, energía e inteligencia que las circunstancias y personas que en ellas intervienen pueden absorber y asimilar. Así que, externamente, más que llamar la atención por lo que haces y dices, aportas una atmósfera de tranquilidad y ausencia de presión que actúa como un bálsamo al quitar tensión y negatividad.

Además, dejas de llamar la atención; estás ahí pero no luces el acostumbrado ego que reclama atención, admiración u obediencia. Y es que has abandonado toda perspectiva egocéntrica del mundo, no solo porque hayas dejado de ser egoísta, o muy servicial, sino porque ya no describes este mundo por lo que te pasa a ti. Lo que haces es considerarte a ti mismo, existencialmente, como algo que le pasa al mundo. Y pones el acento en aportar a este mundo tanto como puedes, procurando que sea de la mejor calidad posible. Propósito difícil cuando estás pendiente del retorno que vas a obtener.

Esta idea de ti como algo que le pasa al mundo te lleva a contemplarlo tal cual es y a sentirte parte de él, tanto en sus progresos como en sus déficits. Vivirte de forma impersonal te saca del pseudo-grupo de los buenos o elegidos y te convierte en una célula más del colectivo. Eso sí: consciente. Y esta conciencia te hace asumir toda la realidad y compadecerla, caminar con ella, sintiéndote parte de una especie que evoluciona, tanto en lo bueno como en lo malo. Te enorgulleces al ver la sanidad al servicio de los inmigrantes que han conseguido aposentarse entre nosotros y se te encoge el corazón cuando lees que confiscan sus pertenencias a los refugiados. Y miras el radicalismo islámico como la manifestación de una enfermedad colectiva que nos destruirá si no rescatamos nuestra propia espiritualidad del olvido y la proponemos como alternativa al consumismo y al hedonismo excluyente.

Desde esta perspectiva, habiendo asumido que el amor es la conciencia de pertenecer al todo, la salvación personal carece de sentido. Hemos de rechazar esta preocupación exclusiva por nosotros mismos, supuestamente espiritual, porque no es más que una sublimación del egoísmo ordinario. Si publicas en facebook que todos somos dioses recibes montones de adhesiones pero cuando hablas de amar a los enemigos sólo les gusta a cuatro gatos. Así que está bien claro hacia donde tenemos que esforzarnos. 

 


¿Qué es la vida? ¿es la muerte parte de la vida?

Domingo, mayo 8th, 2016

¿QUÉ ES LA VIDA? ¿ES LA MUERTE PARTE DE LA VIDA?

Si entendemos por vida todo lo que es manifestación de formas de inteligencia, de felicidad y de energía, y ahí tienes una primera definición muy genérica de lo que es la vida, las manifestaciones de esto, entonces todo está funcionando siempre de un modo cíclico, y cíclico quiere decir que funciona y de repente deja de funcionar, o que funciona hacia afuera y que funciona hacia adentro, y si tú estás en el medio esto te parecerá como que funciona y luego deja de funcionar; actividad-descanso.

En realidad este descanso es tan inherente al proceso de renovación como lo es la forma exterior de manifestación. Lo vemos en la naturaleza. Cuando parece que todo está muerto, realmente no está muerto sino que está concentrándose en una actividad muy profunda que luego surge en un nuevo impulso exterior. De modo que la vida no sólo es lo exterior, lo visible, sino que también es todo lo profundo. Aunque desde el punto de vista exterior esto profundo aparece como no vida.

La muerte y la vida son simplemente una especie de curva sinusoide de un solo proceso continuo. El gran error es confundir la vida con las formas de vida. Nosotros identificamos la vida con un cuerpo, y un cuerpo es una forma de vida. La vida es la energía, la inteligencia que están detrás y que son las que configuran la forma. Y esta vida es un latido y crea una forma que luego se retira, se repliega, se renueva en el fondo. De modo que lo mismo es vida el aspecto expansivo que el aspecto retractivo. Si tú entiendes bien qué diferencia hay entre vida y formas de vida, verás que en el momento en que tú te puedas intuir como siendo vida y no forma de vida, la muerte es un proceso totalmente natural y que no te quita nada , que además es absolutamente necesario para volver a adoptar otra forma de vida.

Pregunta: ¿Así pues, la vida es eterna, no?

La vida, si no es eterna, por lo menos es continua. Porque la noción de eternidad habría que mirarla muy despacio. Es contínua, eso sí. Y cuando uno se descubre siendo la vida misma y no las formas de vida , entonces el problema de la muerte desaparece porque uno no puede dejar de ser vida; la es intrínsecamente . Es cuando uno se confunde con unas formas que aparece el drama de que toda forma es temporal, es caduca, es vulnerable; pero cuando se descubre como la fuerza inherente que está detrás y que se manifiesta de un modo expansivo o de un modo contractivo, entonces la muerte adquiere un sentido y además se ve que se está produciendo constantemente. En cada momento estamos desechando ideas o adquiriendo ideas, en cada momento hay una renovación celular, en cada momento nos dormimos y perdemos conciencia de todo y luego la volvemos a adquirir. Siempre está el latido constante en la vida. Lo que pasa es que no la miramos, pero si lo miras verás que la muerte es inherente al proceso que llamamos vida.

Si no muriéramos no podríamos vivir: estaríamos muertos. Lo vemos en el dormir: el dormir es una muestra de esto en un ciclo pequeño. Lo vemos en el olvidar. Lo vemos en el desaprender, si no soltáramos lo que conocemos, raramente podríamos aprender cosas nuevas, si no soltáramos viejos hábitos no podríamos adquirir formas nuevas de comportamiento. Es decir, todo, en su existencia, está implicando la no existencia; en un sentido visible, es la cara y cruz de una misma cosa.

 

Texto extraído de la obra de Blay: "Ser. Curso de psicología de la autorrealización". Editorial Indigo 2009


Espiritualidad y policia

Domingo, mayo 8th, 2016

ESPIRITUALIDAD Y POLICÍA
por Jaume Arasa

La policía debemos hacernos responsables de nuestros actos. 

Son momentos convulsos. A los problemas habituales de conflictos de convivencia, drogas, robos, violencia, explotación sexual, etc., se suman constantes manifestaciones que denuncian la corrupción y gestión de los gobiernos y el malestar que generan los sueldos bajos, o la falta de trabajo. En la calle es evidente el aumento de la pobreza y hay estudios que indican que esta pobreza repercute en el número de suicidios y en el aumento de personas con enfermedades mentales. A esto se añaden los problemas internacionales de guerras, terrorismo y victimas desplazadas de los conflictos, problemas que nos tocan cada vez más de cerca.

Tenemos que valorar qué parte de responsabilidad tiene en todo ello la institución policial y las personas que trabajamos en ella. En la historia reciente, estructuras poco democráticas y con fines egoístas se han servido de la policía para mantenerse en el poder y han sido protagonistas de abusos de autoridad y excesos en el uso de la fuerza. Estos hechos permanecen en el recuerdo de muchas personas y se asocian a emociones de rechazo que a veces generan una aversión hacia nosotros. Debemos aceptarlo como un hecho que está ahí, lo cual no nos exime de la responsabilidad de nuestros propios actos y de la obligación de no reaccionar de la misma manera.    

No obstante, la ley nos obliga a desahuciar a personas sin recursos por mandato judicial; y a  desalojar a gente que está reivindicando mejoras sociales. Hacemos cosas que van en contra de la moral objetiva y del bien común; y estos actos alimentan este rechazo histórico previo. A mi parecer, ser consciente de ello y decirlo abiertamente aporta claridad al asunto.

Nosotros mismos, como policías, tenemos motivos para estar descontentos, agobiados, y desesperanzados; pero dejarnos llevar por eso, lo único que favorece es a que la situación actual se mantenga. Debemos hacer el esfuerzo de vivir nuestra profesión de forma consciente y con una actitud positiva; porque esta actitud es  la precursora del cambio que ha de suceder tarde o temprano.

Yo entré de muy joven en la policía autonómica; movido por un ideal de ayuda al prójimo. Y he  trabajado en diferentes puestos, atrapado de entrada por el personaje. Pero el despertar se ha reflejado también en mi profesión a la que estoy intentando aportar este plus de calidad que da el hecho de estar presente. He mantenido contactos con altos cargos políticos y administrativos, he propuesto realizar unas jornadas poniendo en contacto a la policía con personas de distintos ámbitos sociales que se distinguen por una especial sensibilidad en el ámbito de la conciencia.  También he conseguido introducir el concepto de  autoconciencia en el código ético de la policía de Cataluña añadiéndolo a los valores tradicionales. Y  en la actualidad estoy preparando un curso destinado a desarrollar este concepto que, si se aprueba, se realizará en el marco del sindicato mayoritario del cuerpo. 

Espero que esta experiencia personal pueda servir de ejemplo a todo el que quiera dedicarse a difundir el valor del Trabajo en su propio ámbito laboral porque esta responsabilidad la compartimos todos.  


Amar a nuestros enemigos

Domingo, mayo 8th, 2016

AMAR A NUESTROS ENEMIGOS
por Jordi Sapés

Somos un potencial infinito de inteligencia, amor y energía capaces de vivir en unidad con el Todo, gozando de la maravilla de la creación, de su multiplicidad, de su fertilidad, de las posibles y diferentes maneras de expresarnos que esta realidad nos proporciona. A diferencia del resto de seres que comparte con nosotros este plano terrenal, tenemos una conciencia que nos permite actualizar nuestras capacidades de una forma personal, voluntariamente decidida por nosotros mismos, es decir, ser los protagonistas de nuestra existencia.

¿Y qué hemos hecho con todo esto? De una forma figurada podríamos decir que lo hemos cogido y lo hemos metido dentro de un cuerpo limitado y de una mente estrecha. Es como si el genio de la lámpara se hubiera metido voluntariamente dentro de ella y pretendiera la admiración de todos sin conceder ningún deseo: ahí quedaría, olvidado por todos y aprisionado en la lámpara.

Nosotros hacemos algo parecido: el universo es inmenso y desconocido en su mayor parte, estamos justo empezando a entenderlo y  a ser capaces de utilizar este conocimiento para manejarnos en él con cierta soltura. Asimismo estamos empezando a conocernos a nivel de especie y a comprender la necesidad de aprovechar y unificar nuestros esfuerzos para proporcionarnos una vida digna en la que todos y cada uno pueda ejercitar su creatividad y reforzar la presencia de la luz y el amor en nuestra expresión vital.

Pero seguimos empeñados en brillar de una manera personal, en destacar por encima de los demás cómo sea, si conviene como mártires de alguna causa. Y con tal de sobresalir, dado que nuestras posibilidades a nivel personal son muy limitadas, nos dedicamos a devaluar al otro, a denunciarlo, a cuestionarlo. Así, de esta manera tan estúpida, acabamos por convertir nuestra realidad en un infierno. Y cuanto más queremos arreglarlo, más lo estropeamos.

Hay gente que se reúne con el propósito de aunar esfuerzos y superar esta situación, pero lo primero que hacen es trasladar su problema personal al grupo y definirse en tanto que oposición a otro grupo; así que la estupidez personal se hace colectiva y se magnifica. Los asuntos colectivos se trasforman en agravios y las alternativas se presentan a sí mismas como el mejor banderín de enganche para satisfacer las emociones negativas que previamente han sembrado. Y a eso lo llaman democracia, gobierno del pueblo.

Si estuviera en mis manos los haría callar a todos, derogaría todas las leyes y establecería un código universal que penalizara exclusivamente la falta de respeto por el otro. Todo lo demás estaría permitido. Como decía San Agustín: ama y haz lo que quieras. Y es urgente que reflexionemos acerca de la conveniencia de amar a nuestros enemigos porque estamos derivando hacia una situación en la que vamos a estar rodeados de enemigos por todas partes. Ya sabemos que nosotros siempre estamos en el lado de los buenos, pero el enemigo no nos lo va a tener en consideración.

Si nuestra manera de ver la realidad excluye al otro tendremos que modificarla y si la manera de ver del otro nos excluye a nosotros, deberemos pedirle que la modifique. Cualquier forma de entender la realidad que no incorpore a la totalidad es por definición incorrecta. Como especie inteligente, solidaria y práctica hemos de ser capaces de organizar el mundo de manera que todo el mundo se sienta reconocido: cómo  individuo, cómo pueblo o cómo comunidad de cultura y de creencias. Y esto es imposible de conseguir si no nos interesamos por el otro y no hacemos un esfuerzo para explicarnos al otro. Ya no podemos pretender que nos dejen tranquilos: no podremos estar tranquilos mientras alguien esté sufriendo; el amor se hará indispensable porque el egoísmo se volverá contra nosotros mismos.

Este debe ser el modo como Dios nos está ayudando.  


La vía de la felicidad

Domingo, mayo 8th, 2016

LA VÍA DE LA FELICIDAD

El amor en el ser humano no es nada más que la expresión de la felicidad inherente del Ser. El Ser es pura Felicidad. Solamente tenéis que estar un poco centrados, dejar la mente tranquila y estar atentos; veréis cómo va apareciendo un bienestar. Por problemas que haya. Si conseguís por un momento dejar todo y estar atentos, tranquilos, veréis que surge una noción de calma y bienestar. Y si aprendéis a estar más y más centrados en ella, veréis que va aumentando, ¿Por qué? Porque está surgiendo como un efluvio de lo que es nuestra identidad profunda (en esta cualidad del amor).

El problema es que como nosotros estamos viviendo metidos en la mente, esa mente fraccionada, esa mente metida en la idea particular de uno, entonces, como uno se vive como una parcialidad, está buscando siempre al otro para llegar a una totalidad. Y cree que no puede ser feliz si no es gracias a lo que le venga del otro. Realmente no es así. Toda capacidad de sentir amor, gozo y felicidad surge de mí, no me viene de fuera. De fuera me puede venir el estímulo, la persona que se me muestra amable; pero lo que me hace feliz no es el que se me muestren amables, sino lo que es el origen de todo. La felicidad es mi naturaleza profunda y todo lo que yo vivo es expresión, en un grado u otro, de esa felicidad, como es expresión de mi inteligencia y de mi potencia-energía. 

El medio para realizar la felicidad es que yo me obligue y haga la gimnasia activa de dar felicidad, dar amor, dar gozo, aunque crea que no los tenga. Como están en mí, en la medida en que me obligo a dar activamente, a ejercitar activamente, estoy haciendo que se ponga en marcha el potencial en ese sentido, pero para eso debe de haber la convicción, la evidencia y la resolución de que la felicidad es mi naturaleza auténtica.

Uno comprueba que en la medida en que muestra sinceramente amor, gozo y felicidad -son tres grados, tres fases de una sola cosa: el amor es en el sentido relacional, el gozo como estado interior, la felicidad es como realidad en sí-, en la medida en que pone en marcha la expresión de eso, uno se da cuenta de que va creciendo en eso, o mejor dicho, que eso crece en uno más y más. Y que el crecimiento sólo depende de eso, del uso que yo haga de mi propio potencial, al ser capaz de amar más y más al otro. Amar al otro quiere decir interesarme por el otro, querer el bien del otro, vivir la importancia del otro, por lo menos con tanta fuerza como vivo la importancia hacia lo que llamo mío, lo que llamo yo. Pero no solamente en el amor, también en el gozo, en la alegría, en la felicidad. Entonces uno se da cuenta de que en la medida en que ama, en que se <interesa por> cada vez vive más la unión con todo lo demás. Lo que me separa es el aspecto analítico de la mente porque se apoya puramente en la diferencia de formas. En cambio, en la medida en que me intereso por el otro, el amor me vincula más profundamente con él, me va descubriendo ese fondo único que somos. Por eso, el amor, en la medida en que se va expresando realmente, me va haciendo sentir a la misma altura que todos y me va haciendo vivir la unidad real que todos somos. Uno descubre que todos somos formas particulares de un solo amor, y que el amor nos une por el centro. No sólo el amor, sino la felicidad; el amor es la expresión de la felicidad. Cuando se expresa a través de una parte hacia otra parte tiende a la unidad, tiende a la felicidad, pero surge de la unidad esencial que somos. A ese amor podemos llamarle Dios; tal vez sería más adecuado llamarle Felicidad.

 

Texto extraído de la obra de Antonio Blay "Despertar y sendero de autorrealización. Una trayectoria personal". Editorial Indigo 2010


Escuchar la llamada

Domingo, mayo 8th, 2016

ESCUCHAR LA LLAMADA
por Olga Godia

Mi vida está impregnada de cierta inquietud espiritual desde bien pequeña. No entendía muy bien el mundo externo de los mayores, y hallé un lugar seguro dentro de mí, donde había silencio y paz. Así lo vivía entonces.

En un momento de mi vida, surgió la llamada, esa llamada interior que te dice hacia qué dirección ir, y pasé muchos años, como muchos de nosotros, buscando, y me adentré en el Trabajo de la autorrealización. Fruto de este Trabajo, apareció una llamada hacia la plenitud y no la escuché, porque puse mil excusas para no aceptarla; que no estaba preparada, que no era el momento, que no tenía tiempo ni dinero. Era algo que requería esfuerzo, cambiar prioridades, algún sacrificio y el miedo estaba cargado de dudas, quejas, excusas y críticas. Mi miedo era confundirme, porque combinar enriquece, pero en exceso puede hacer que nos perdamos, hay que estar alerta con tanta oferta, que supuestamente te lleva a la plenitud; talleres, seminarios, cursos, terapias y que muchas veces lo que hace es confundirnos.

La vida se encargó de ir recordándomelo en diversos momentos mientras me dedicaba a hacer otras cosas que también formaban parte del camino, durante un par de años, hasta que ya no pude hacerme la sorda, la llamada sonaba repetidamente fuerte y tuve que sentarme en calma, escuchar, y habitar una profundidad infinita en mí, cuando pienso en ello no puedo evitar respirar hondo, “ensancharme”,  ya que aunque mi cuerpo me marca unos límites claros, estoy en contacto con algo que supera aquello que puedo ver, abarcar y sentir. Se trata de Escuchar, Aceptar y Entregarse. Y lo pongo en mayúsculas porque es algo grande, es una fuerza que te lleva, que actúa, que tiene las riendas en sus manos y que configura sentido y riqueza a nuestra vida.

Que nos atrevamos a hacer algo nuevo en nuestra vida, que traspasemos límites, que hagamos de nuestra vida algo estimulante y vivo, sólo depende de nosotros, de conectar con nuestro Ser. 


Hacernos como niños

Domingo, mayo 8th, 2016

HACERNOS COMO NIÑOS
por Jordi Sapés

“Os aseguro que, si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mateo, 18, 3)

Si os fijáis, esto va en dirección contraria a los cursos, terapias, talleres, ejercicios, etc. Los niños simplemente son, todavía no tienen currículo y nadie se lo pide; por eso pueden ejercitar sin trabas su capacidad de ver, amar y hacer, respondiendo de una manera espontánea a todo cuanto les llega.

Entonces, ¿para qué sirven los cursos que hacemos? La respuesta es: sirven para quitar, no para añadir. Nuestro yo esencial ha quedado escondido debajo de un montón de ideas, normas morales, consignas, frustraciones, resultados, éxitos y fracasos. Lo hemos de redescubrir, de destapar. No lo hemos de conseguir porque ya lo somos, el problema es que nos hemos olvidado de él. Nos hemos olvidado de lo que somos porque lo hemos enterrado debajo de un montón de trastos inútiles. Trastos físicos, pero también morales e ideológicos. 

Y también nos hemos olvidado de cómo somos, porque cada uno de nosotros es un ser único: cómo cada uno de nosotros no hay nadie. Sin embargo, hemos “aprendido” a no querernos, a no estar satisfechos de nosotros mismos, a intentar vivir cómo los demás pretenden que seamos. Y hemos acabado totalmente desorientados, porque nos relacionamos con mucha gente y es imposible ser como cada uno pretende que seamos.

Así que nuestros cursos no añaden nada, no sirven para nada, no nos hacen ser más nada. Al contrario, nos desnudan, nos quitan los disfraces que nos pusieron y nos hemos acostumbrado a llevar. Y contrariamente a lo previsto, porque desnudarse produce de entrada una cierta zozobra, descubrimos que al quintárnoslos no experimentamos ninguna clase de vergüenza por andar desnudos; que lo vergonzoso es andar disfrazados de cosas absurdas y antinaturales y, encima, envidiar el disfraz del vecino porque parece más aparente.

No obstante, esto no es una llamada a convertirnos en ermitaños, vestidos con sacos de arpillera para resguardarnos de las inclemencias del tiempo. Una vez que nos hemos reencontrado en nuestra desnudez, ya da igual cómo nos quieran vestir, estamos dispuestos a ponernos lo que toque, siempre que no sea excesivamente ridículo. Pero eso sí, queremos jugar, queremos disfrutar de la vida con todos los niños y niñas que nos acompañan. Podemos jugar a padres y madres, profesores y alumnos, amigos y enemigos, empresarios y empleados, monjes y laicos, etc. Cada uno ha escogido un juego y unos compañeros y, todos juntos, recreamos el mundo cuando nos levantamos y nos olvidamos de él al acostarnos. Pero nos levantamos de nuevo con ilusión porque es un juego, no una obligación; y porque vamos cambiando las reglas cada vez que alguien tiene la impresión de no disfrutar lo suficiente.        

Blay decía que hay tres niveles de conciencia: conciencia de personaje, conciencia de acto y conciencia de autor. El personaje es el que lleva el disfraz y se confunde con él, el actor es el que se lo ha quitado y está en condiciones de ponerse el que convenga para representar un papel, y el autor es el que se inventa el argumento de la obra para representarla con todos sus amigos. 

Mira por donde, al evolucionar volvemos al principio, volvemos a ser niños. ¿Y tú de qué haces? le preguntan al niño: Yo hago de mi mismo, responde. Y el que ha preguntado añade: Yo Soy


La plenitud básica

Domingo, mayo 8th, 2016

LA PLENITUD BÁSICA

Siempre que vamos más allá de lo particular, sea agradable o desagradable, descubrimos esa base inmutable de plenitud, de realidad. Siempre. Lo que pasa es que generalmente nos vienen ganas de ir más allá cuando estamos muy mal donde estamos, cuando lo pasamos mal; en cambio cuando lo pasamos bien, no buscamos nada más. Por eso se dice frecuentemente que la persona sólo se despierta debido al sufrimiento. Pero cuando lo pasa bien, queda amarrado al bien particular, pero eso no es una necesidad, es simplemente un hábito.

Pasando ahora al nivel afectivo, cuando la persona se siente, por ejemplo, sola, aparte de todas las circunstancias y todas las razones que pueda tener, el hecho es que detrás de su conciencia de soledad descubrirá siempre una conciencia de plenitud afectiva. Si no hubiera la plenitud afectiva, no viviría en el plano personal su conciencia de soledad. Si la persona estuviera sola y sólo hubiera soledad, la persona no sufriría soledad. La persona sufre soledad porque hay un fondo afectivo de plenitud, que está en el fondo, pero que no está en su conciencia exterior y eso es lo que marca el contraste. Si no hubiera contraste, no habría conciencia de sufrimiento. Pero cuando la persona aprende a mirar, no sólo el sufrimiento sino también lo que hay detrás -que de momento no es nada-, en ese detrás descubre siempre una plenitud afectiva. Ocurre lo mismo si hay sufrimiento o si no lo hay, o si hay un gran gozo afectivo personal. Es una cuestión de disciplina mental, se trata de aprender a ir ahí, superando esos condicionamientos a los que estamos acostumbrados, por los que tendemos a creer que sólo existe lo que nos han dicho que existe y que existe del modo en que nos han dicho que existe. Esta es la gran ventaja de empezar a investigar por uno mismo, de poner en entredicho todo lo que se nos ha enseñado, no para ir en contra, sino simplemente para dejarlo de lado y aprender a buscar y descubrir por uno mismo. Y se encuentran cosas maravillosas, cosas fantásticas, y uno se da cuenta de que todo lo que nos han enseñado son simplemente modos convencionales. Que todo podría ser enteramente distinto, que todas las ideas podrían ser totalmente nuevas, que todo lo que llamamos ahora "normal" y que nos parece que es una norma absoluta, es una pura convención. Y uno concibe que pueda venir una época en la que todo sea distinto y que quizás sea una expresión más auténtica de esa realidad profunda que está detrás de todo.

 

Texto extraído de la obra de Antono Blay "Despertar y Sendero de Realización.Una trayectoria personal". Editorial Indigo. 2010.