Archivo para el mes enero, 2016

El perdón

Jueves, enero 7th, 2016

EL PERDÓN
Publicado por Rosa Bachs

La experiencia de un suceso, totalmente insólito, inesperado y aparentemente ofensivo, me hizo replantear mi responsabilidad en los acontecimientos.

Al  principio me preguntaba por qué había sucedido. Miraba en el otro, las razones, las reacciones, las causas, los prejuicios, las experiencias colaterales, los miedos y los malentendidos inherentes a algunas relaciones.

A pesar de comprender los motivos  de modo más objetivo y obtener un alivio, me faltaba paz. Era como seguir atada al recuerdo, y aunque este no tenía un contenido emocional que implicara un comportamiento reactivo, me sometía a una atadura negativa inevitable. Creo que lo que rechazamos, lo que nos duele, aunque sea levemente, nos somete. No podemos desprendernos de ello. Ante el malestar producido por esta concienciación, seguí manteniendo las pantallas abiertas para vislumbrar qué revelación podía transformarse en paz. 

Sin embargo, la revelación la tuve cuando estuve frente a la persona. La vi resplandeciente de Vida, con una vibración peculiar maravillosa, sin pensamientos sobre ella. Era como si se hubiera parado el tiempo y no existiera ningún referente más que la propia vida que me regalaba. Acogí esta presencia y entonces se liberaron las ataduras. Hubo un reconocimiento de amor y de luz en la presencia del otro, que a la vez estaba unida a la mía. 

En la galería de ofensas aguardaban toda suerte de sinsabores. No importaba qué motivos habían promovido el acontecer. Si habían sido los personajes, las fricciones de las personalidades, o los niños inconscientes. Simplemente se había producido un evento y éste era una gran ocasión para mirar las partes en juego de cada uno. Y entonces vi, que era un reto mirar mi responsabilidad en el asunto, puesto que vi la inutilidad de decirle al otro lo que debe reflexionar y lo que debe hacer. Lo realmente cierto es que no debo olvidarme de mí. Aún en el supuesto que vea cosas del otro, y sean ciertas, no puedo cambiar con la razón su manera de ver las cosas y menos decidir por él. Por otra parte sí que puedo decidir qué hago yo, cómo me comporto, que le digo y cómo lo veo. Si hago una conexión de fondo a fondo, la paz es inmediata y no hay nada que objetar respecto al agravio, porque en el fondo éste no existe. Lo experimenté realmente, y comprendí lo que previamente había sido un concepto.

Me di cuenta, que en cada uno de los protagonistas de la galería  había una parte inacabada de concienciar de las experiencias personales. Unos representaban el miedo a decidir, a salir de la sujeción a lo establecido. Otros, el control de las maneras de hacer. Finalmente el más duro, la herida inconsciente.

Todos me estaban llamando la atención. Todos señalaban una cuestión que creía era del otro. Todo era igualmente uno, aunque se tratara del plano psicológico. Cuando lo he comprendido, he tenido una gran recompensa: la reconciliación real con cada uno de ellos y conmigo. La reconciliación es tan gozosa, tan compartida, tan inmediata, que ha hecho evidente que antes de ella tenía un problema. Un problema de rechazo que yo no quería tener, pero que estaba allí, clavado en el recuerdo. Cada vez que veía la persona, la veía con el recuerdo interpuesto, no era consciente de mí misma y no la veía a ella como presencia. 

Y ahí está el Sujeto de la cuestión, porque en el fondo somos una sola Presencia. De ahí el sincronismo de la respuesta.


Dificultades para superar la mecanicidad

Martes, enero 5th, 2016

DIFICULTADES PARA SUPERAR LA MECANICIDAD
Por Jordi Sapés

El reparto de escaños resultante de las últimas elecciones, tanto las catalanas como las españolas, nos coloca ante una situación muy interesante en tanto que rompe la mecanicidad.En las catalanas ganan los que son explícitamente independentistas en escaños pero no en votos; sin embargo, la naturaleza política tan dispar de las dos fuerzas independentistas que suman mayoría en el parlamento catalán impide alcanzar un acuerdo que permita formar gobierno.  

Y lo mismo sucede en el parlamento español, fragmentado de tal manera que impide alcanzar acuerdos estables entre diferentes partidos. En ambos casos el desacuerdo incluye diferencias de planteamientos en políticas sociales y territoriales: cuando están de acuerdo en la política social discrepan en la territorial y viceversa. 

Lo curioso es la respuesta que se produce a esta situación de desequilibrio: en la práctica se intenta negar la realidad y hacer como si no pasara nada: el PP pretende que los partidos “constitucionales” le permitan seguir gobernando y aplicando una política que la mayoría de la población rechaza; y el Sr. Mas pretende que las CUP hagan lo mismo: que le voten como presidente de la Generalitat y le dejen continuar con su hoja de ruta.

Esta petición se basa en dos clases de argumentos aparentemente contrarios: en el ámbito español asegurar la estabilidad que necesitan los mercados y en el catalán seguir con el proceso que ha de conducirnos a la independencia. Estos argumentos parecen ignorarse mutuamente pero, en realidad,  cada uno intenta esconder su flanco débil, que justamente representa la otra parte: la estabilidad económica no sería posible en la España actual si Cataluña consiguiera independizarse; y no hay posible independencia de Cataluña sin una base social mucho más amplia que haga compatible este proceso con la seguridad jurídica y económica de la población.

Paradójicamente, las fuerzas políticas que señalan estos flancos débiles y proponen simplemente que se reconozcan y traten de una forma consciente, son tachadas de inmorales y de irracionales. Inmorales por tener la osadía de cuestionar los sacrosantos valores de la unidad y la prima de riesgo e irracionales por no estar dispuestos a cambiar de opinión las veces que haga falta a cambio de alguna prebenda.

Así que en el ámbito público sucede lo mismo que en el privado: la inercia de lo habitual intenta ahogar todo cambio real calificando de utópico, absurdo y obstaculizador justamente aquello que está señalando el camino. En el ámbito social  el respeto por las personas y los pueblos y en el ámbito personal el respeto por nuestra naturaleza esencial.

No obstante podemos ser optimistas porque, pasado un determinado punto, lo acostumbrado ya no se puede contemplar como solución y las cuestiones que están sin atender ya no van a desaparecer de la escena política o de la conciencia individual. Así que nosotros, que podemos conjugar ambos aspectos de la realidad en tanto que lo superior trasciende lo individual, tenemos la posibilidad de jugar un papel de catalizador en este cambio evolutivo que se ha iniciado.        


Los conflictos en las relaciones

Lunes, enero 4th, 2016

Los conflictos en las relaciones

Otra consecuencia de esto que estoy explicando es que yo no soy solamente yo, sino que también soy la imagen que tengo del otro, la cual para mí es el único otro que conozco. La imagen que tengo de mi mujer es la única que conozco. Ella es ella, pero yo la conozco solo en la medida en que soy consciente de ella y del modo en que soy consciente de ella.

Para mí no hay otra esposa que aquella que está en mi conciencia, aunque al margen de esto, ella es ella; y a veces esto trae muchas sorpresas. Porque resulta que cuando ella tiene unas respuestas que no se corresponden en absoluto con las que hay en mi conciencia, entonces esto produce una sorpresa y un cambio en mi modelo, en mi imagen de ella o en mi valoración de ella. 

Así resulta que nuestras relaciones con lo que llamamos "lo exterior" son, al mismo tiempo, relaciones con otros sectores de nosotros mismos. Cuando yo trato con una persona, no sólo lo hago con la persona, sino que trato con mi sector de conciencia que es la imagen y la valoración que tengo de aquella persona. O sea que, en el fondo, todo trato con el otro es a la vez un trato conmigo mismo.

Resultado de esto es que todo conflicto que tenga con otras personas, cosas o situaciones, será un conflicto que tendré con otras partes de mí mismo. En cambio, toda relación de armonía o de unificación que yo tenga con otras personas, cosas o situaciones, será un proceso de reunificación, de armonización de mí mismo, de ensanchamiento de conciencia de mí mismo. Cuando tengo un conflicto con una persona, cuando rechazo a una persona, o cuando me enfado con ella, estoy produciendo no solamente un enfado con aquella persona, sino también un enfado entre un sector de mi conciencia que llamo yo y otro sector de mi conciencia que llamo fulanito de tal. Rechazo, oposición, contradicción; con eso estoy marginando un sector de mi propia conciencia, un sector que es mío, totalmente mío, aparte de la persona misma. Como yo me relaciono con imágenes y conceptos, es decir con unos sectores de mi conciencia, entonces cuando tengo problemas con las personas, tengo problemas con esos sectores de mi conciencia total. Y todo conflicto es un conflicto entre un sector de mí y mi imagen del otro. El resultado es que el otro se va, pero yo me llevo el conflicto. Por eso los conflictos internos duran tanto, porque yo estoy viviendo lo que me afecta a mí, pero por otro lado atribuyo al otro aspectos que en realidad pertenecen a mi interior; los resentimientos, los odios o los miedos hacia otras personas me los llevo a casa y pueden durar días, semanas o a veces toda la vida.

En cambio cuando soy capaz de comprender profundamente, de aceptar profundamente, no superficialmente, esto significa que un sector de mi conciencia al que llamo "yo" se armoniza con otro sector de mi conciencia al que llamo "el otro". Cuanto más puedo comprender y aceptar al otro, más estoy uniendo dos sectores de mi propia conciencia. Y en la medida en que soy capaz de comprender y armonizarme profundamente con el mundo, estoy consiguiendo mi unidad total de conciencia.

En el fondo, lo que llamo yo y lo que llamo lo otro son dos zonas exactamente de lo mismo. Los otros son yo mismo.

 

Extracto del libro: Despertar y sendero de realización. Antonio Blay. Editorial Indigo. 2010