Archivo para el mes agosto, 2015

El Trabajo del Papa Francisco

Lunes, agosto 24th, 2015

EL TRABAJO DEL PAPA FRANCISCO
Por Rosa Bachs


Cuando me ha llegado la noticia sobre el contenido de la encíclica del Papa, editada el 18 de junio de 2015, he podido constatar las coincidencias que me unen a su manera de ver el mundo. Estas coincidencias de pensamiento están ya dando fruto en la acción de unirme a otros movimientos que luchan con determinación para transformar la degradación del planeta, en el que sin duda estamos incluidos todos los seres que formamos parte de él. Me siento muy conectada con el discurso del Papa. Esta encíclica versa sobre “El cuidado de la Casa Común” y  pide una mayor transformación para abordar la degradación ambiental.

También pide un amplio debate social con responsabilidad sobre los alimentos transgénicos y herbicidas tóxicos que conllevan. Los apicultores piden lo mismo, para proteger a las abejas.

El Papa solicita transformar los estilos de vida política, agricultura, economía y negocios para abordar la degradación y declara:
”La presente violencia en nuestros corazones también se refleja en los síntomas de enfermedad evidente en el suelo, en el agua, aire y en todas las formas de vida”, “Nuestro inmenso desarrollo tecnológico no ha sido acompañado por un desarrollo de responsabilidad, valores y conciencia humana”. Ésta expansión de cultivos tóxicos, “tiene el efecto de destruir la compleja red de ecosistemas, disminuir la diversidad y afectar a las economías regionales, ahora y en el futuro”. “Éste es un tema complejo que requiere un  enfoque integral”.

El Papa anima a los cristianos a ser protectores de la obra de Dios. A no dejar pasivamente que la democracia sea secuestrada por intereses corporativistas. Hace un llamado a escuchar, dialogar, aprender, compartir e iluminar con la pluralidad de saberes. Señala la debilidad de las reacciones frente a los dramas de tantas personas y poblaciones, que implica un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad.  Aboga por la creación de instituciones internacionales fuertes que arbitren soluciones:
”Urge crear un sistema normativo que asegure la protección de los ecosistemas”

Por otra parte, esta encíclica” Laudato si” -Alabado seas-, desata la ira de los conservadores de EEUU. Algunos hablan de él como el “Papa marxista” porque creen que sus declaraciones sobre el medio ambiente, atentan contra el capitalismo.
He recordado el evangelio de San Juan, capítulo 15, versículo 18: Si el mundo os odia, sabed que me han odiado a Mi primero que a vosotros.
Y el versículo 23 del mismo capítulo: El que me odia a Mi también odia a mi Padre.

Lo que nos trasciende en cercanía física es el planeta. Como dice el Papa es nuestra Casa Común, una casa que tiene su raíz en el ser.  El  planeta es un ser vivo que nos acoge.  Con él tenemos una relación muy íntima, y ésta debería ser entrañable y respetuosa. Él nos da lo que necesitamos y nosotros deberíamos agradecer y corresponder cuidándole con tecnologías limpias. ¿Cómo podemos maltratar a un ser tan hermoso espléndido y paciente? Una de las muchísimas maneras de maltratarle, es haciendo pagar un impuesto a las energías alternativas como por ejemplo al sol.  Esto es lo que pretenden las eléctricas y el gobierno. Espero que podamos impedir esta pretensión y otras muchas injusticias deshumanizadoras, con nuestra actividad y la expansión de las conexiones en el ámbito en que ésta se manifiesta. Aunque algunos les parezca utópico luchar contra el poder establecido, tenemos la responsabilidad de crear conciencia.  Y ésta se desarrolla con el Trabajo, o sea con la visión, el amor y la acción. Esta esencialidad debemos aplicarla siempre, y sobre todo en lo que convivimos inseparablemente.


El exterior como despertador

Lunes, agosto 24th, 2015

EL EXTERIOR COMO DESPERTADOR
Textos de Antonio Blay

 

Hay un proceso constante de creatividad no sólo en las cosas que se hacen o dicen, sino en cómo yo vivo y hago las cosas. La creatividad es vivir las cosas de un modo cada vez más nuevo. Aquí conviene recalcar que la creatividad no consiste en que yo busque cada vez soluciones diferentes para una misma situación. Lo que la creatividad exige es que aunque yo esté viviendo la misma situación desde hace tiempo, si yo estoy realmente centrado y despierto, la estaré viviendo cada vez de un modo totalmente nuevo, porque la situación es enteramente nueva.

Es una causa de mi memoria, de que yo estoy pendiente de mis archivos internos, por lo que yo estaré clasificando aquello como un duplicado de una imagen anterior. Pero cada vez que yo vivo una situación de un modo completo, yo cambio, yo crezco, y, por tanto, ante una situación que se repite, aunque la situación parece la misma, yo no soy el mismo respecto a ella, yo he cambiado, yo soy otro, yo me estoy viviendo a mí mismo de un modo enteramente nuevo; así, pues, el modo de vivir aquella situación será también nuevo. En eso podremos distinguir si estamos despiertos o dormidos; si, ante las cosas que hacemos cada día, sentimos que estamos haciendo lo de cada día, o bien tenemos conciencia de que en cada momento estamos viviendo una situación única. Cuanto más despierto esté, más tendré conciencia del carácter único de cada instante, más consciente estaré de que todo yo estoy creando aquello, viviendo aquello como una situación exclusiva. Viviré aquello con una plenitud interior, con una exclusividad interior, aunque sea lo mismo que yo he estado haciendo muchas veces, aunque las personas me digan las mismas cosas, aunque el panorama exterior de las circunstancias sea igual, aunque la situación parezca idéntica. Si yo estoy consciente, despierto, mi personalidad se está renovando a cada instante; yo no soy el mismo.

Vemos, por tanto, cómo este acto tan natural de realización a través del contacto humano es un medio maravilloso, extraordinario, de llegar a una realización profunda, sin la absoluta necesidad de aislarse del exterior para encontrar la realidad. La realidad es única, y por el hecho de que es única, todo, absolutamente todo cuanto existe, es expresión de esta realidad, está insertado en esta realidad. El problema estriba en que yo aprenda a vivir cada una de estas situaciones, tanto de relación exterior, como de aislamiento interior, o de elevación; que yo aprenda a vivirlas de un modo creador, de un modo total, de un modo nuevo. El problema estriba en que yo me duermo, en que yo me repito, en que doy vueltas, en que yo necesito. Lo más urgente para mí es el estar cada vez más despierto, ser cada vez más consciente, darme cuenta de que Realidad quiere decir lucidez total, toma de conciencia hasta el fondo.

Digo todo esto porque algunas personas, según el tipo de trabajo que realizan, llegan a experimentar ciertas resonancias, ciertos sentimientos o vivencias, y entonces creen ya que están trabajando mucho y tratan de mantener, de sostener, de repetir estas vivencias, estos estados.

Deberíamos tener la actitud de situarnos ante el trabajo como si se tratara de algo enteramente nuevo, como si no supiéramos nada de nada, como si nos situáramos ante el problema en sus comienzos, tratando de buscar, de descubrir la realidad, como si no hubiéramos hecho nada en ningún momento. Es necesario este esfuerzo de volver a empezar para evitar caer en condicionamientos, en hábitos, en rutinas. Trabajar para la Realización es un estarse despertando continuamente, y la realización es estar totalmente despiertos. Hemos de dar la bienvenida a todo aquello que nos despierta un poco más, e incluso hemos de favorecer, en lo que depende de nosotros, a todo aquello que nos despierta un poco más o un poco más profundamente, o también un poco más desde otro ángulo.

Texto extraído del libro Caminos de autorrealización. Tomo III. Editorial Cedel. 1983.

 


Vivier en nuestro planeta

Lunes, agosto 24th, 2015

VIVIR EN NUESTRO PLANETA
Por Jordi Sapés

 

La encíclica del Papa Francisco sobre el trato que el ser humano está dando al planeta del que formamos parte no dice nada que no se esté afirmando desde hace tiempo: Dios dijo “dominad la tierra”, no dijo “destruidla”; el sistema capitalista opera exclusivamente en términos de beneficio a corto plazo y no considera como gasto la destrucción del medio ambiente; los estudios de preservación del mismo que se adjuntan a los grandes proyectos urbanísticos son un trámite meramente estético para cubrir las formas; los gobiernos son incapaces de tomar decisiones a largo plazo, más allá del período que les toca gobernar y se despreocupan de los problemas que sus decisiones van a causar a las generaciones futuras, etc.

Todo esto está más que sabido, la novedad es que lo diga el Papa. Pero la encíclica contiene otras afirmaciones que vale la pena destacar: la primera es que la idea de que la técnica acabará por solucionarlo todo está definitivamente desprestigiada. Después de la masacre del pueblo judío en los crematorios nazis, con el aprovechamiento incluido de los restos humanos susceptibles de tener un valor de mercado, quedó claro que la técnica solo beneficia al poder; y, hoy día, el poder ni tan solo lo tienen los gobiernos: está en manos del capital financiero.

La otra afirmación, quizás la más importante, es que esto se está produciendo ante la práctica indiferencia de la población, exceptuando los colectivos ecologistas, que son minoría y sirven más de coartada que de otra cosa.Porque la inmensa mayoría de la población occidental, la supuestamente cristiana, no está dispuesta a renunciar a unos grados de temperatura de su calefacción o de su aire acondicionado, ni hace nada efectivo por luchar a favor de alternativas energéticas de tipo ecológico.

El Papa ha hecho un especial esfuerzo por dirigirse a todo el mundo: creyentes y no creyentes, cristianos o fieles de otras religiones. Y también se ha guardado de condenar a nadie, seguramente porque no puede presentar a los cristianos en general y a los católicos en particular como ejemplo de la conciencia que reivindica. Pero en coherencia con esta postura de humildad se atreve a proponer la única solución realmente práctica para enfrentar el problema de un modo decidido: un gobierno mundial que respete rigurosamente el principio de subsidiariedad según el cual cada colectivo ha de decidir sobre los asuntos que puede resolver por si mismo. Y es obvio que sobre el efecto invernadero, la contaminación de los océanos, el hambre de los países del tercer mundo, el derroche energético y consumista del primero, las pandemias y las guerras de religión solo puede actuar con eficacia una autoridad mundial.

No es el primero en proponerlo, también parece ser un objetivo del Club Bilderberg, así que  el Papa se ha decidido a presentar batalla a nivel internacional en nombre del espíritu. Llevamos bastante tiempo discutiendo si la Unión Europea ha de ser la Europa de los pueblos o la de los mercados; y ahora vamos a trasladar esta discusión al  ámbito planetario: a ver si este planeta ha de ser propiedad de las multinacionales o de la humanidad.