Archivo para el mes diciembre, 2014

Descansar en Dios

Miércoles, diciembre 10th, 2014

DESCANSAR EN DIOS
Por Jordi Sapés

El privilegio más grande del Trabajo espiritual es descubrir que las ilusiones de nuestra infancia están de nuevo a nuestro alcance. Si tu infancia es normal, en los primeros años no tienes que preocuparte por nada: el entorno se cuida de ti, te sientes querido, aceptado y valorado, vives rodeado de estímulos y celebraciones, tu vida es una constante y apasionante aventura y no te acabas el mundo.

Cada día es una ilusión y cada momento un regalo.

Después se tuerce todo: nada es como ha de ser, empezando por ti; si quieres algo has de cumplir unas condiciones y raramente las cumples del todo; tienes suerte de que te quieran a pesar de que no te lo merezcas  y tu existencia pende del hilo de la prima de riesgo. Cada día es un problema y cada momento una frustración.

Sin embargo, cuando llega la Navidad, lo pasas bomba engañando a tus hijos con los Reyes Magos o Papá Noel; cosas que sabes que no existen pero en las que vale la pena creer. Mientras puedan.

¿O acaso el engañado eres tú? ¿Tú por qué dejaste de creer en la vida? ¿Pensaste que poner cara de asco, estar en desacuerdo, criticarlo todo y regatear tu cariño te hacia ser mayor? Querías hacer como los mayores y has acabado harto de tanta estupidez, negatividad e impotencia.  Porque la verdad es que nuestro planeta es lo suficiente rico como para que nadie pase hambre y la mayoría desea paz y prosperidad para todos los pueblos. No son palabras vacías ni un eslogan comercial, es una demanda en la que la humanidad se reconoce a sí misma. Cada vez con más fuerza.

Pero los mayores del FMI, del BCE, la OTAN, y la UE se pasan el día jugando a “Hundir la Flota” y al “Monopoly”;  no se puede esperar nada de ellos. Así que volvamos nosotros a la infancia y recuperemos la inocencia que quedó enterrada en nuestra alma. En los Reyes Magos ya no puedes creer pero, si quieres, puedes volver a ser un niño o una niña del Padre celestial.

Es fácil. Para un momento y di:

Padre celestial, que estás en Oseira;
estoy aquí liado con el mundo
intentando poner un poco de amor y luz
para que se note que tú lo has creado.

Sopla sobre mí, como el primer día
para que yo sienta que me proteges,
bendice mis esfuerzos
y no me dejes jugar al Monopoly ni a Hundir la Flota

Feliz Navidad a todos.

 


Somos la conciencia

Miércoles, diciembre 10th, 2014

SOMOS LA CONCIENCIA
Textos de Antonio Blay

Nosotros lo vivimos todo en nuestra conciencia, y de hecho nuestra conciencia es el universo en el cual vivimos, es nuestro universo individual. Este universo individual está formado por todo lo que son actualizaciones del foco central, al que llamamos potencial, de nuestra inteligencia, de nuestra afectividad y de nuestra energía. A través de esas respuestas que se producen ante unos estímulos, nosotros vamos tomando conciencia de unas formas, de unos seres, de unos valores, de unos significados. Y por el aprendizaje que hemos hecho solemos creer que sólo somos el cuerpo, y a lo que asociamos con ese cuerpo lo llamamos yo, mío, mis cosas. Pero en realidad somos todos los contenidos de la conciencia, todos.

Por tanto, ese universo que constituye el campo fenoménico de nuestra conciencia, ese universo, lo somos. Lo somos en todos sus contenidos, en todos sus valores. En el fondo, esto es como si nosotros fuéramos unos pequeños dioses porque es de nosotros que se forma un universo, es de nosotros que se forma el sentido o significado de nuestro universo individual, de nuestra conciencia total, es de nosotros que se va manteniendo todo eso y es en nosotros que todo eso va interactuando constantemente. Así pues, en cierto sentido somos los creadores porque está hecho de nuestra substancia, está hecho de nuestra inteligencia, de nuestra afectividad, todos los contenidos de nuestra conciencia están hechos de nosotros. Pero el drama es que nosotros creemos ser sólo una pequeña porción de ese universo, y entonces solemos tener problemas con el resto de ese universo de nuestra conciencia.

Fragmento del libro " Despertar y Sendero de Realización " de Antonio Blay. 2010. Editorial Indigo.


La ayuda de lo Superior en el Trabajo Interior

Miércoles, diciembre 10th, 2014

LA AYUDA DE LO SUPERIOR EN EL TRABAJO INTERIOR
Textos de Antonio Blay

Éste es otro aspecto muy interesante del trabajo. Cuando uno trabaja interiormente, porque verdaderamente lo siente así, porque esta demanda le nace de dentro, ha de saber que no es uno mismo quien en realidad inicia el trabajo sino que ese trabajo nace o se origina en lo Superior.

Hay algo de arriba, hay este nivel espiritual-que podemos llamar Dios, o que podemos llamar el Yo superior, o simplemente nuestros niveles superiores (según el escalón que miremos)-, que está empujando para expresarse de un modo nuevo, de un modo más rico; y esta presión de arriba hacia abajo es lo que en nuestra mente se manifiesta como necesidad de trabajar, como necesidad de comprender algo nuevo o como necesidad de vivir de otra manera. Con esto quiero significar que el impulso inicial nos está viniendo desde arriba aunque nosotros creamos que es nuestro, y eso ocurre así porque nosotros solamente percibimos las cosas en sus efectos. Cuando yo noto que tengo ganas de algo, creo que estas  ganas son mías porque las siento yo, y es muy natural que lo crea así; pero hemos de saber que todas las ganas que nos vienen de crecer nos vienen de algo que ya está crecido, nos vienen de algo que ya es grande y que nos está atrayendo para que nos abramos y podamos realizarnos en un sentido superior.

Esto es muy importante porque significa que la raíz de nuestro trabajo no está en el yo sino que está en Dios, está en lo superior, en lo trascendente. Significa que  es Dios, que es esta Realidad superior la que está impulsando el trabajo y por lo tanto es de allí que estaremos recibiendo constantemente estímulos y dirección a condición de que nosotros por nuestra parte aprendamos a estar en silencio, a escuchar interiormente, y también que cada vez que percibamos una indicación interior colaboremos con esta indicación. Y si yo colaboro, cumplo, obedezco la indicación, entonces esta voz, esta capacidad de percepción intuitiva de lo que conviene, de lo que es bueno, de lo que es adecuado para mí, va creciendo.

Extracto del libro El Trabajo Interior. Ediciones Índigo. 1993


Por el Trabajo Espiritual

Miércoles, diciembre 10th, 2014

POR EL TRABAJO ESPIRITUAL
Por Miquel Cazaña

Uno de los ejercicios que nos acercan más a la esencia de nosotros mismos es la difusión de los frutos del camino. Cada avance que hacemos nos permite vivir la realidad en un punto desde el cuál podemos ayudar a otros.

Decir que el Trabajo Espiritual tiene que ser un estilo de vida no implica dejar nuestro trabajo para hacer de maestro y llevar alumnos.

Pero sí es necesario escuchar la voz interior que nos invita a llevar estas experiencias transformadoras más allá de nosotros mismos.

Uno de los terrores atroces que más me han perseguido en mi vida ha sido uno que creo compartir con millones de personas: hablar en público.
Sudores fríos, sudores calientes, pulso latiendo en la oreja, garganta seca como una alpargata… Momentos previos a la intervención de uno que parecen tan infernales como interminables. Cualquiera diría que estamos en el corredor de la muerte.
El origen de tanta alarma está en que hay alguien que en esos momentos sí que está en el corredor de la muerte: el personaje. Su imagen pública estará  absolutamente en juego en cosa de pocos minutos o segundos. En cuánto me levante de la silla y avance hacia el atril, en cuánto me presenten y me quede sólo delante del público…
¿Sólo ante el peligro…? ¿O TODO YO en una oportunidad maravillosa en la que puedo compartir lo que he vivido con la pasión y la integridad suficiente como para que se refleje en mi voz, en mis gestos o en la mirada?

En los últimos años, debido a mi trabajo de artista, no me ha quedado otro remedio que hacer presentaciones y pequeños discursos para presentar la obra que inauguraba. No estaba obligado a hablar en la inauguración, pero internamente sabía que era una estupidez eludirlo. ¿Por qué? porque nadie ganaba nada si lo eludía, y sin embargo, hablar de la exposición unos pocos minutos refuerza el acto y lo apuntala en las conciencias de los demás y en la mía propia, enfatizando los 3 o 4 aspectos básicos de la obra, y resaltando la importancia de la experiencia interior.

En esta misma dirección, hace año y medio un buen amigo me habló de los clubs de oratoria Toastmasters: una red mundial de clubs en los que personas más experimentadas ayudan a las menos experimentadas a superar el miedo a hablar en público. En el club tienes la oportunidad de hablar en público de lo que te apetezca, y participar en discursos preparados o improvisados, así como evaluar y pulir discursos de tus compañeros… En un ambiente agradable y constructivo se analiza todo con el objetivo de que cada uno se enfrente a una situación inusual en la que pueda mejorar sus habilidades.

Esto me ha hecho posible hablar -tanto a conocidos como a desconocidos- de experiencias personales y temas esenciales en mi vida. Hablar del Trabajo Espiritual y de las transformaciones vividas es algo inmenso. Es algo precioso y transformador. Que llega. Que cala.

De todo corazón os puedo asegurar que poco importa el tiempo que llevéis en el Trabajo, lo único que importa es la realidad de las experiencias que podáis contar, la maravilla de mostrar íntegramente el alma al mundo, tal cuál es.

Y tened muy presente que siempre hay alguien que nos escucha a quien le resuena, aunque  no lo haya experimentado.

Así que os invito a proclamar esta voz interior en lugar de permitir que el personaje la reprima. La vergüenza por el "qué dirán" o por el "no domino lo suficiente" tiene que dar paso a esta certeza, a esta verdad interna que puede y debe llegar a nuevas personas, a gente que siente una demanda interna de plenitud y la busca, igual que nosotros hace un tiempo.


Oseira. Un puente hacia Dios

Miércoles, diciembre 10th, 2014

OSEIRA. UN PUENTE HACIA DIOS
Por Jordi Calm

Un año más, y siempre hasta ahora coincidiendo con la festividad de todos los Santos, Oseira nos ha acogido durante cinco días de retiro. Aún con los salmos resonando en los oídos quisiera hacer un breve bosquejo de este retiro que sirva de información concisa a los neófitos y para compartir experiencias con los ya versados.

El objetivo que nos llevó allí era el mismo de cada año, aunque no por ello menos ambicioso: tener una vivencia directa de los niveles superiores de conciencia, y de Dios. Un objetivo en línea con el Trabajo que proponemos tanto en el fondo (descubrir lo que somos, en toda su extensión, y vivir en base a ello), como en la forma, orientada hacia una experimentación práctica porque, como decía Blay, si una realidad no es operativa en nuestra vida, no es realidad para nosotros.

Oseira, como siempre, fue un magnífico anfitrión. Sus paredes siguen destilando una energía orientada hacia lo superior, sin duda alimentada liturgia a liturgia por el celo y la devoción de los monjes, una energía y una fuerza perfectamente reconocible no ya por los que llevamos varios años disfrutando de ellas, sino también por los huéspedes noveles.

Los monjes, por su parte nos atendieron en todo momento con su calidez habitual, y su simpatía hacia nosotros sigue creciendo sin aparente límite. Se hace difícil describir con palabras la relación, la comunión, que hemos establecido con esa comunidad; sólo nos queda seguir disfrutándola en cada retiro con una gran sonrisa en el alma.

Pero la hospitalidad de los monjes y el ambiente sereno y tranquilo del monasterio no ocultan el esfuerzo consustancial a este seminario, que abarca el trabajo previo iniciado septiembre, el desplazamiento hasta Oseira (más de mil quilómetros para algunos), y el propio ritmo que se imprime en todo el taller, ya que a las cuatro y veinte de la mañana se entra en el coro para la primera liturgia, vigilias, y eso teniendo en cuenta que el día anterior en el mejor de los casos has salido de él a las nueve de la noche, después de completas. Además, durante el día cada hora aporta su afán, porque las liturgias se compaginaban con charlas de profundización y centramientos guiados.

En este aspecto es importante destacar algo que en principio puede sonar extraño, si no contradictorio, y es la relación que hay entre este trabajo intenso y la consecución del objetivo principal fijado en este taller, porque el sacrificio que la personalidad ha de hacer (y ya no digamos el personaje si es que aún corre por ahí) poniendo el despertador cada día a una hora podríamos decir que bastante intempestiva con el fin de pasarse tres cuartos de hora cantando salmos y después mantener el silencio con el que finalizan las vigilias es, precisamente, lo que nos pone en la disposición adecuada para tomar contacto con estos niveles superiores y acceder a esta presencia de Dios en todo, y por tanto también en nosotros, que puede adoptar diversas formas, intensidades o matices, pero que tiene un sello inconfundible y que, entre otras cosas, procura un estado interior que hace llevaderos estos horarios, estado interior que los monjes sin duda conocen, sobre todo teniendo en cuenta que estos horarios son para ellos una constante los 365 días del año.

Unos días pues, con una dinámica muy particular, y en los que se cumple otra máxima del Trabajo: cuando nos despojamos de apetencias, deseos y juicios entonces, y sólo entonces, quedamos nosotros en nuestra inmensidad.


Mi reino no es de este mundo

Miércoles, diciembre 10th, 2014

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO
Por Jordi Sapés

Recién llegados del Retiro de Oseira, una de las cosas que se hacen más evidentes son las palabras de Jesucristo: mi reino no es de este mundo. Más bien parece que el mundo esté marchando en una dirección opuesta a la conciencia y la libertad que el ser humanos tiene derecho a vivir. Y por eso a menudo caemos en la trampa de pensar que no solo nuestro reino no es de este mundo sino que, además, no tenemos nada que ver con él. Y esto es una trampa que hay que evitar porque por algo estamos aquí.

Imaginaros que nos han pagado un viaje para desplazarnos a un lugar remoto en el que hay un problema grave, para ver si podemos ayudar de alguna manera. Y volvemos del viaje indignados, alegando que ahí es imposible vivir porque hay un problema insoportable.

Si abrimos los periódicos contemplamos como en África se muere la gente a patadas porque todavía no es negocio desarrollar una vacuna contra el ébola; como en EEUU la gente vota contra Obama porque no fomenta las guerras de costumbre y quiere dar cobertura sanitaria a los pobres; como aquí el gobierno salta de alegría porque la economía va mejor mientras se sigue desahuciando cada día a montones de familias; como los grandes empresarios se ofrecen a disminuir el paro si aceptamos un trato laboral cercano a la esclavitud; etc. etc.

Y en nuestra propia casa, nuestros hijos se nos plantan diciendo que para qué demonios tienen que estudiar. Porque el rollo de que han de ser personas de provecho que encontrarán un trabajo y se ganarán la vida, y podrán hacer que sus hijos estudien parra ser personas de provecho y ganarse la vida para que sus hijos… ya no cuela. Gracias a Dios. Porque, ¿qué significa ser personas de provecho?, ¿de provecho para quién?  

Nosotros ya no necesitamos sacar provecho de nada, porque somos conscientes de ser; y lo que somos no precisa mejora; lo que precisa es ser manifestado. Y recordad que, inicialmente, todos hemos vivido esta demanda de ser como un déficit en nuestras vidas. Así que, si a nivel social, el déficit se hace tan manifiesto que aparece en las noticias, es señal de que la humanidad está despertando.

Pero somos muy pocos, diréis. Bueno, nuestra personalidad se parece también a una multitud de tendencias que luchan cada una por sus intereses; y solo hay una que aspira a lo Superior. Esta parte busca conseguir la hegemonía y el resto la contemplan como un incordio pero, contando con la ayuda de Dios, resulta especialmente potente. No porque haga mucho ruido sino porque persiste en buscar la verdad y la realidad.

También el personaje tiene problemas; y, ¿cómo los resolvemos?: los resolvemos jubilando la descripción del mundo que hace y el modelo que promueve. Así que también tenemos que jubilar este sistema social y las normas que lo rigen; y sustituirlas por otras basadas en el amor, en la solidaridad, en la lucidez y en el respeto y aprovechamiento consciente de la vida que somos.

Y en la medida en que las leyes apoyan y refuerzan este modelo nefasto, lo correcto es desobedecerlas. Prepararos porque esto se va a empezar a producir y nos colocará en un terreno inestable para la personalidad. En cambio, será una ocasión para gritar en voz alta: mi reino no es de este mundo; soy un ser consciente que rechaza considerar normal lo que sucede y no estoy dispuesto a seguir apoyando y financiando este estado de cosas.