Archivo para el mes septiembre, 2012

Nuestra noción de realidad

Martes, septiembre 25th, 2012

NUESTRA NOCIÓN DE REALIDAD

Hola.

Para este mes de septiembre os propongo un texto del libro La realidad, en el que Antonio Blay nos plantea un tema que a primera vista nos puede descolocar un poco: ¿Qué es, para nosotros, la realidad? ¿Cómo se conforma nuestra noción de realidad? Las reflexiones que Blay nos propone con sus palabras, como siempre, van más allá de una especulación teórica y aporta una vertiente operativa muy importante.

Tras la sorpresa inicial que nos puede sobrevenir al leer este texto, nos podemos plantear, entre otras, las siguientes preguntas.

Si queremos poner en práctica esta visión de la realidad que nos propone Antonio, ¿por dónde creéis que tenemos que empezar?

Si alguien tiene la experiencia de haber trasladado su noción de realidad desde las cosas de fuera a sí mismo; por favor, que nos haga partícipes de la misma.

¿Significa esto que las cosas de fuera dejan de ser reales?

Espero que os guste, y que os animéis a comentar todos sus matices.

Hasta pronto.

Jordi.

 

"Podríamos decir que el nudo del problema se sitúa en donde yo estoy poniendo mi noción de realidad. Según nuestra noción particular de realidad, «realidad» significa lo que para nosotros es real. Y en este caso, es sinónimo de lo que para nosotros es importante. Allí donde yo pongo mi noción de realidad, allí se produce lo que para mí pasa a ser de importancia.

Pero mi noción de realidad es móvil. Ahora estamos aquí y, naturalmente, para vosotros lo real es esta situación que estáis viviendo: estamos reunidos en esta sala, yo que estoy hablando, lo que estoy diciendo; esto es lo real. Pero dentro de una o dos horas lo real será la calle, el tráfico, la circulación, el no tropezar, no ser atropellado; y dentro de otro rato será la cena, la familia, y aquello será lo real. Y lo que antes era real pasa a ser un recuerdo; y por ello, menos real. Es decir, constantemente estamos viviendo unas cosas como lo real, pero luego pasan a serlo menos (o incluso a desaparecer de nuestra conciencia).

Ahora, yo me pregunto: ¿realmente estamos viviendo la realidad de las cosas, o es que estamos viviendo nuestra noción de realidad puesta en cada cosa que tenemos delante? Si yo viviera la realidad de las cosas, las cosas seguirían siendo reales, aunque fueran de ayer o de más tarde, porque la realidad en sí misma de las cosas no cambia. Cuando para mí una cosa es muy importante, es lo más real en un momento dado, y en el momento siguiente pasa a ser otra cosa y luego otra cosa, esto me hace ver que no es la realidad de la cosa lo que veo, sino que es la realidad que hay en mí, y que yo la estoy prestando a la cosa.

¿Qué pasaría si yo aprendiese a vivir directamente esa noción de realidad, no allí donde mecánicamente la estoy poniendo sino realmente donde está? Pues que las cosas dejarían de ser problema para mí, dejarían de ser objeto de deseo y objeto de temor.

¿Por qué una cosa me inspira un gran deseo? Porque veo en la cosa más realidad que en mí. ¿Por qué una cosa me produce temor? Porque veo en la cosa una mayor fuerza o realidad (hostil en este caso) que en mí. Pero si la realidad de la cosa yo la vivo en mí (porque es mía), entonces aquella cosa deja de producirme miedo.

Así, para mí es real aquello en lo que yo pongo mi noción de realidad: porque como yo ahora estoy viviendo esta realidad en mis imágenes mentales y en mi fabricación de ideas, así, las imágenes mentales y las ideas son para mí lo real. Y por eso me seducen y voy tras ellas, por eso me dominan, y por eso yo estoy supeditado a ellas. Pero si yo pudiera vivir esta noción de realidad, no aquí, en mi frente, con cada fenómeno que se produce en mi mente, sino donde realmente está, que es en mi centro, entonces yo podría vivir todo sin dejarme aprisionar por nada, sintiéndome como mínimo con la misma fuerza que tiene cada objeto. Así, se hace evidente la absoluta necesidad de que yo aprenda a descubrir esta realidad en mi centro.

Cuando antes decía que yo soy esta totalidad en un plano más profundo o más elevado, el problema que se plantea es ¿en qué medida eso para mí es real? Porque en la medida en que mi realidad siga siendo mi conciencia mental habitual, no viviré en mi realidad central. Podrá ser una idea muy bonita, quizá algo deseable, o cualitativamente importante, pero no será para mí ninguna realidad operativa. El trabajo consiste en trasladar mi noción de realidad desde donde está funcionando habitualmente hasta allí donde realmente está, donde Es."

Extracto de: La Realidad.Curso de profundización y Diálogos. A. Blay. Editorial Índigo 1994)


La crítica del personaje y del yo-experiencia

Martes, septiembre 25th, 2012

LA CRÍTICA DEL PERSONAJE Y DEL YO EXPERIENCIA

Siguiendo el hilo del artículo de julio, podemos aplicar a la situación social el mismo criterio que aplicamos a nuestros problemas personales.

Hay una crítica del personaje que consiste en rechazar las cosas porque no coinciden con el presupuesto que él tiene de lo que le ha de suceder. Porque él vive en un mundo en el que las cosas le suceden a él, como si fuera el centro de este mundo. Este rechazo es total, en bloque, no se detiene en detalles ni profundiza en ellos porque lo considera una pérdida de tiempo; simplemente esto no es de recibo para él. Y dado que no se cuestiona estos presupuestos, se encuentra en un callejón sin salida, viviendo en un mundo negativo, en el que nunca pasa lo que debería pasar. Pero si se le pregunta por lo que cree que ha de suceder, tampoco lo sabe; sólo sabe que esto no. Es decir, no tiene una alternativa para la realidad, solo tiene exigencias.

Trasladando esta manera de interpretar las cosas a la realidad económica y social que estamos viviendo, la crítica se dedica a poner al descubierto las vergüenzas y a señalar a los malos. Para unos, los malos son los políticos, los banqueros y los especuladores; para otros los que gastan más de lo que pueden, los que defraudan y las autonomías. Estamos asistiendo a una histeria colectiva en la que todo el mundo se dedica a buscar y señalar culpables; lo cual va creando un estado de opinión favorable a “que venga alguien a poner orden”. Este es el tipo de crítica que hace el personaje; y lógicamente, lo que consigue es dejar la solución de las cosas en manos de otro mecanismo, en este caso represor.

En cambio hay otra crítica, la del yo experiencia, que analiza la situación y observa qué puede hacer para mejorarla. Criticar significa examinar la realidad a la luz de la razón, no significa poner de vuelta y media a nadie. Esa crítica en vez de denunciar a los malos, que ya se denuncian solos, lo que hace es averiguar donde están los buenos, los que son capaces de presentar una alternativa coherente y factible. Y hacerles propaganda, para que todo el mundo les conozca y colabore con ellos. A veces, como en el caso de nuestra personalidad, hay cosas que son muy aprovechables y otras que conviene reforzar o modificar de raíz, pero es indispensable poder distinguir unas de otras.

La moral del personaje es una moral muy desagradable, porque está basada en que el malo es el otro. Y claro, esta moral se alimenta del mal; el personaje es bueno por definición y lo es porque está en contra de los malos; cuantos más haya mejor porque esto resalta su virtud.

Por desgracia la realidad es mucho más compleja y requiere una actitud más consciente en la que el bien y el mal son algo mucho más difuso y está más repartido. Los políticos que gobiernan actúan así porque la gente se desentiende de la política y no llegan ni a enterarse de que existen otros políticos diferentes de los que acostumbra a votar. Los especuladores y los defraudadores campan por sus respetos porque tenemos un sistema económico basado en el egoísmo personal; si no hay más defraudadores y especuladores es porque no saben, porque no pueden o porque temen el castigo. Los privilegiados seguirán manejando el mundo mientras la mayoría de la población los envidie y desee ser como ellos. Las autonomías seguirán siendo imprescindibles mientras unos pueblos quieran anular a otros. Y los bancos indispensables si queremos que alguien nos preste dinero y ni tan siquiera estamos dispuestos a tomarnos el trabajo de ir a pagar personalmente los recibos de la luz y el gas.

El problema no son los recortes sino a dónde va el dinero que se consigue con ellos. Aunque parezca mentira, todavía hay mucha gente que cree que los políticos se lo llevan a su casa. El objetivo no es ajustar el Presupuesto del Estado, porque los ingresos están disminuyendo más deprisa que los gastos, el objetivo real es privatizarlo todo con la excusa de que el Estado no tiene dinero y trasformar el modelo europeo de protección social en el americano, que no tiene ni seguridad social y cada uno se las compone como puede.

Es importante que tengamos claro que la llamada economía del bienestar, que es el sistema político y económico que gozábamos hasta ahora, es el resultado de muchos años de lucha protagonizada por los partidos de izquierda y los sindicatos; no es fruto de la iniciativa personal de ciudadanos que se han puesto de acuerdo para asfaltar las calles o han realizado una colecta para construir un hospital; esto lo ha hecho el Estado con los impuestos, en competencia con la empresa privada. Ahora lo hará solamente la empresa privada; y la empresa privada invierte solo en aquello que le reporta beneficios a corto y medio plazo.

Así que socialmente estamos caminando hacia atrás a una velocidad de vértigo, y encima le hacemos el juego al capital, que es el que manda realmente, criticando a los políticos en Internet desde el comedor de casa. Sabe mal tener que reconocerlo pero, además de estar en el personaje, tenemos un personaje franquista; los años que llevamos de democracia no han sido suficientes para sustituirlo por otro más ilustrado. La prueba es que los yayoflautas han de recurrir a tácticas de la clandestinidad para conseguir que sus acciones tengan el éxito previsto.

A este paso todos tendremos que volver a la clandestinidad. Si os fijáis, los que estamos en el Trabajo, de hecho, nos movemos bastante en la clandestinidad, sin hacer demasiada publicidad de nuestra manera de contemplar la realidad. Es la táctica a seguir cuando las personas conscientes son minoría. Se basa en no confesar públicamente tu manera de pensar, pero actuar en base a ella despertando la atención de tu entorno, que ven en ti una honestidad, una generosidad y un espíritu de lucha en pro de condiciones de existencia que favorecen a la mayoría, aceptando el peligro personal de perder las migajas que te echa el sistema.

Pero igual podemos evitarlo si ponemos toda la carne en el asador y aprovechamos todas las oportunidades; si tenemos más claro que la conciencia no es algo que se practica en la intimidad sino que se basa en amar al prójimo como a ti mismo. Como dice Gurdjieff: cuanto peores la condiciones de vida, mejores los frutos del Trabajo, siempre que se recuerde el Trabajo.


El Trabajo en la fibromialgia

Martes, septiembre 25th, 2012

EL TRABAJO EN LA FIBROMIALGIA

Es muy importante que el Trabajo se traslade a la vida cotidiana. Sea cual sea el lugar que nos haya tocado ocupar en nuestra existencia, podemos y debemos ser un referente de la conciencia para todas las personas con las que tratamos.

En mi caso, he llevado el Trabajo a mi ámbito laboral: la sanidad pública, organizando unos talleres para personas con fibromialgia: he resumido y adaptado los cursos y talleres que nosotros hacemos habitualmente para estas pacientes, concretándolo en diez sesiones de hora y media. Puesto que es una experiencia muy novedosa, por no decir transgresora en mi entorno profesional; me planteé evaluar sus resultados a través de test y cuestionarios que me ha permitido realizar un estudio objetivo.

Los resultados me han sorprendido a mí misma: el taller no solo ha resultado benéfico y transformador para las pacientes sino también para sus familias; y lógicamente, para mí misma. Pero de lo que me siento más orgullosa es de ver que mis compañeros, profesionales de la salud, tanto médicos como enfermeras, han empezado a valorar factores de la realidad que nunca hubieran considerado antes de esta experiencia.

Nosotros sabemos de la eficacia del Trabajo, pero no acostumbramos a tener la ocasión de valorarla de un modo objetivo; así que os pongo aquí algunas gráficas que reflejan los resultados conseguidos midiendo los siguientes parámetros: visitas a las consultas, consumo de calmantes, ansiolíticos y antidepresivos.

Veréis que se comparan dos grupos: el llamado “grupo tratamiento” que es el que ha realizado el taller (en azul) y el llamado “grupo control” formado por personas que tiene la misma enfermedad pero que no se han beneficiado del mismo (en rojo). Se han medido los datos 6 meses antes de taller, finalizado del taller y más de 6 meses después, para evidenciar que la mejora se sostiene y avanza por la propia convicción de la persona tratada.

Es importante que sepáis que, hoy por hoy, esta enfermedad no tiene curación; o sea que lo que se ha trabajado ha sido la conciencia de los pacientes, para que se desidentificaran de la misma y no se vivieran a sí mismos como “enfermos”, débiles y con baja autoestima. El primer resultado es el descenso de la dependencia hacia los médicos, que no les pueden solucionar gran cosa.

Lo que si hacen los médicos es atiborrarlos de pastillas, para que les disminuya el dolor; pero como es sabido, cada vez hay que tomar más cantidad porque el cuerpo se acostumbra. Eso acabar por agravar la situación de estos pacientes generando dependencias y síndrome de abstinencia, que también provoca dolor y que el paciente no atina a diferenciar de la fibromialgia.

Como podéis ver, el consumo de medicamentos de las personas tratadas disminuye, mientras que aumenta en el grupo de control que no ha modificado su nivel de conciencia personal:

Esta es la evolución del consumo de opiáceos que, como sabéis, no se pueden dejar de golpe; hay que abandonarlos progresivamente:

Esta es la evolución del consumo de ansiolíticos que, como veis, baja en picado:

Y esta la de antidepresivos:

Aquí tenéis una demostración del poder que tiene la conciencia del sujeto. Os animamos a aplicar el Trabajo en vuestra área profesional o familiar, para que deje de ser algo puramente personal y subjetivo, convirtiéndose en una promesa y un estímulo para toda la sociedad.