Archivo para el mes junio, 2012

Nuestras capacidades esenciales. Parte I (Miquel Cazaña)

Domingo, junio 10th, 2012

NUESTRAS CAPACIDADES ESENCIALES. PARTE I (MIQUEL CAZAÑA)  

Las capacidades esenciales del ser humano son capacidad de hacer, capacidad de amar y capacidad de ver.

Estas capacidades se ejercitan sin problemas cuando uno es niño. En esos primeros años de vida el niño vive lo que Es sin demasiadas resistencias: es espontaneidad pura y fluye con la realidad de manera natural.

Pero, poco a poco, y de forma sutil, estas capacidades van quedando enterradas por la educación recibida; “preocúpate por los demás y los demás se preocuparán por ti”, “tienes que ser alguien de provecho”, “Cuidado con esto, cuidado con lo otro”. Una serie de directrices que nos hacen poner toda nuestra atención en el exterior de manera permanente, y en consecuencia olvidarnos de nosotros mismos. A partir de entonces la capacidad de ver, la capacidad de amar y la capacidad de hacer dejan de ejercitarse de una manera personal.

¿Por qué?

El problema, como siempre, empieza con la creación del personaje o ego, cuya función principal es y será preocuparse de que todo salga según sus previsiones. Eso es lo que hemos aprendido a hacer; estar todo el tiempo pendientes del exterior y preocupados por quedar personalmente bien.

¿Y cómo es la vida viviendo en el personaje?

Un nido de problemas y potenciales dificultades que me pueden explotar en las manos en cualquier momento. Además, como el personaje tampoco va a dar más de lo que considere que ha recibido, las capacidades de hacer, amar y ver por mí mismo se vivirán como preocupación (falta de claridad mental), sufrimiento (falta de afectividad) e impotencia (falta de energía). Así se vive estando en el personaje.

¿Podemos revertir esta situación?

Por supuesto. Hay que descubrir los mecanismos del personaje y comenzar a vivir desde el Yo Experiencia, que es el estado de conciencia en el que la realidad es un estímulo constante que me permite ejercitar mis capacidades esenciales.

Aunque también será necesario observar que, a pesar de que la energía, el amor y la inteligencia que somos estén y hayan estado al servicio del personaje, la búsqueda de reconocimiento del exterior y la necesidad de llegar a ser alguien importante -o por lo menos no ser alguien ridículo para los demás, según su punto de vista- han hecho que nos centrásemos en lucir en algunos campos que se nos daban bien y esquivar otros que eran un problema. Con lo cual, lo que normalmente sucede es que hay un desajuste entre nuestras capacidades; de los tres centros, hay uno o dos que están más desarrollados mientras los demás se han abandonado.

Dos ejemplos de la vida cotidiana:

1. “Fijaos cómo corre. Este niño va a ser un gran atleta, aunque para estudiar no sirve”.

Desarrollo de la capacidad de hacer y poco desarrollada la capacidad de ver.

En este caso se trata de alguien que probablemente abandone muy pronto los estudios y se dedique a algún trabajo físico. Temerá y despreciará (por pura incapacidad) durante toda su vida las actividades intelectuales tales como escribir, leer, expresarse, etc.

2. “Menudo coco; es un investigador excepcional…Lástima que sea una persona tan fría”

Desarrollo de la capacidad de ver y poco desarrollada la capacidad de amar.

En este caso se trataría de una persona que valorará muy positivamente todo lo que sean hallazgos intelectuales y gente brillante haciendo discernimientos. Sin embargo vivirá con dificultades las relaciones afectivas, los aspectos que requieran sensibilidad…

A partir de este texto, podemos reflexionar sobre las cuestiones siguientes:

¿Vemos claro que el personaje es siempre el problema?

¿Estáis de acuerdo en que el entorno nos ha llevado a desarrollar uno o dos de nuestros centros y olvidar los otros, en lugar de potenciar aquello en lo que teníamos dificultades?


La sencillez del niño que una vez había sido

Domingo, junio 10th, 2012

LA SENCILLEZ DEL NIÑO QUE UNA VEZ HABÍA SIDO

La mayor parte de nuestros pensamientos, emociones y acciones se produce en un nivel subconsciente que no percibimos a no ser que lo observamos expresamente. Por ejemplo, no prestamos atención a los movimientos que hacemos para caminar.

Pues bien, con los pensamientos sucede lo mismo. No nos damos cuenta de que cuando salimos de casa para ir al trabajo, pensamos donde está el trabajo. Y que, a la vuelta, recordamos donde está nuestra casa. La existencia de esta clase de pensamientos sólo se pone de relieve cuando se produce una anomalía, como la amnesia. Si sufro un accidente que me causa amnesia transitoria, lo único que sabré es que soy yo; pero no recordaré nada: ni como me llamo ni donde vivo. Es una de las maneras de quedarse sin personaje.

Existe una película: A propósito de Henry, dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Harrison Ford, cuyo argumento se basa justamente en este tema: Henry es un abogado de gran éxito y escasos escrúpulos. Sin dejar de mantener una apariencia de familia feliz, tanto él como su esposa se son infieles, y sus relaciones con su hija son prácticamente nulas. Un día Henry baja a comprar tabaco al supermercado, se produce un atraco; y recibe un disparo que le provoca graves daños cerebrales. No recuerda nada de su vida anterior, supuestamente exitosa y feliz; tiene que aprenderlo todo como un niño pequeño: hablar, leer, comportarse en público… Total que acaba siendo un hombre nuevo; nunca mejor dicho, porque el que se encarga de enseñarle todo esto es un humilde empleado negro del hospital, que es todo corazón.

Esta es una de las sorpresas que nos da el Trabajo. El personaje supone que cuando encuentre lo Superior será extremadamente inteligente y poderoso; y lo que descubre es la sencillez del niño que una vez había sido. Todo lo demás sobra, es falso, es apariencia.

Y es porque nos liberamos de todos estos pensamientos que hay en el subconsciente, algunos claramente erróneos; la mayoría, parciales o incorrectos. Tenemos la oportunidad de verlos y prescindir de ellos. Así podemos liberarnos de todas las estupideces que nos habíamos acostumbrado a cometer para salir adelante.

Hay quien tiene miedo de quedarse sin recursos; pero entonces baja Dios misericordioso a echarnos un cable. Y no viene con rayos y truenos (eso lo reserva para asustar al personaje) sino en forma de un humilde empleado negro que es todo corazón.


Empezar a tomar en propia mano la propia vida

Domingo, junio 10th, 2012

EMPEZAR A TOMAR MANO EN LA PROPIA VIDA

Buenas,

Mientras ojeaba el libro Ser de Antonio Blay en busca de un texto para esta sección me encontré con un párrafo, que a continuación os transcribo, en el que se explica un concepto que para mí supuso un antes y un después en mi vida y en el Trabajo. Recuerdo perfectamente, aunque hace muchos años ya, la primera vez que el mecanismo automático de “estimulo- respuesta” falló. Al estímulo no le sucedió nada; sólo unos breves segundos de silencio, los suficientes para bloquear el mecanismo. Durante esos breves segundos, tuve, por primera vez, una sensación enorme de libertad, de liberación. Por esta razón quiero compartirlo con vosotros, con los que empezáis el camino y con los que ya lleváis un trecho andado. Para que sigamos todos atentos.

Un abrazo, María

En lugar de seguir funcionando mecánicamente, con enfado, con tristeza, con depresión o con lo que sea, como siempre, si yo estoy despierto veré que ante una situación que antes provocaba en mí una reacción de humillación, de enfado, ahora puedo adoptar una respuesta totalmente positiva, positiva de sentirme a mí mismo, de sentir mi energía, mi cordialidad, mi visión clara de las cosas. Es decir, que sea yo quien está creando la respuesta no porque la situación me la provoque, sino porque yo la estoy creando por mí mismo, porque yo decido vivir en acto el potencial que soy, creando por mí mismo la respuesta, creándola por lo que yo soy potencialmente, que es energía, que es inteligencia y que es amor-felicidad, actualizar eso y actualizarlo por elección propia, no porque el otro me lo pida o la situación lo justifique; lo único que lo justifica es que yo lo soy, y si yo no lo actualizo, nadie lo hará por mí.

Es empezar a tomar en propia mano la propia vida en lo que depende de mí, y lo que depende de mí son mis propias respuestas. No dependen de mí las situaciones, ni los estímulos, pero sí que dependen de mí, y totalmente de mí, si estoy despierto, mis respuestas a las situaciones, sean las que sean, pero esto sólo es posible cuando yo estoy muy despierto. Cuando estoy medio atontado, medio dormido, que es el estado diríamos más o menos medio, normal- aunque ahora uno no se dé cuenta-, entonces, inevitablemente surge lo habitual y uno se da cuenta de la respuesta cuando ya ha surgido. Por eso es tan importante la atención- ésta es otra de las razones-, porque me permite estar más allá de esos mecanismos que están funcionando automáticamente, por lo tanto me permite que eso no funcione aparte de mí, me permite intervenir siendo yo mismo el que creo la respuesta, porque yo la decido crear.

(Extracto de: Ser. Curso de psicología de la autorrealización. A. Blay. Editorial Índigo 2009)